martes, 10 de enero de 2012

Las variedades tropicalizadas ‘salvan’ cultivo del trigo

El aporte del factor de investigación boliviana gravita en los campos de cultivo de las espigas doradas.
Los resultados de la investigación en nuevas variedades de trigo más productivas y resistentes a enfermedades devuelven la confianza a los hombres y mujeres del campo y salvan del virtual colapso la producción en Bolivia.
Este logro fue posible, a decir del gerente del Proyecto Trigo del Instituto de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), Édgar Guzmán, gracias a años de investigación en el desarrollo de las variedades tropicalizadas resistentes a las plagas como la piricularia (hongo que mata la planta) y la roya de la hoja (hongo que ataca la hoja y planta).
Sumado a la resistencia a las plagas, está el factor de alto rendimiento por hectárea.
De hecho, la sombra de las enfermedades (piricularia principalmente y también roya de hoja), según aseguran en el CIAT, que provocó la contracción de la superficie de los cultivos de 112.000 a 30.000 hectáreas (ha), registrada en 1997, desapareció con el desarrollo y uso comercial de 14 nuevas variedades.
El logro conseguido por investigadores bolivianos, en criterio de Guzmán, se refleja en que actualmente, de las 600.000 toneladas anuales (t/a) de harina de trigo que la población boliviana consume, el 40% (240.000 t/a) está garantizado por las 84.000 familias productoras del producto alimenticio.
Es decir, cada vez se utiliza más harina de trigo nacional para la producción de alimentos como el pan, fideos, pastas, galletas, entre otros productos. El restante 60% (360.000 t/a) se importa de Argentina principalmente.
Las últimas variedades más resistentes a las plagas y alta tolerancia a la sequía lanzadas al mercado, luego de un quinquenio de investigación y pruebas para cada una, fueron Motacú-CIAT (2010) y Patujú-CIAT (2011). La inversión por cada variedad es de $us 200.000 por año. En la campaña de invierno de 2010, se sembraron 105.000 hectáreas del grano dorado, de las cuales el 90% fueron con semilla certificada salida de los laboratorios del CIAT. Para 2011, las expectativas de siembra fueron de 120.000 hectáreas.
No obstante, el factor sequía les jugó una mala pasada a los agricultores, que tuvieron que resignarse, pese a contar con la suficiente semilla, a sembrar solo 70.000 en Santa Cruz, 20.000 en Chuquisaca, 20.000 en Cochabamba, 10.000 en Tarija y superficies menores a 10.000 ha en Pando, Potosí y La Paz.
Gracias a la investigación y obtención de las variedades de semillas tropicalizadas realizadas por el CIAT, Santa Cruz es el actual líder en cultivo de trigo. El 87% (208.800 t/a) del total producido en el país (240.000 t/a) es extraído de los campos cruceños.
Las estimaciones del Gobierno apuntan a que el país cuenta con unas 170.000 ha sembradas en la campaña de invierno de 2011.
No obstante, la buena noticia para los productores es que hay precios altos.
En 2010 la tonelada de trigo se cotizaba en $us 350 y para la anterior gestión aumentó a $us 420.
Es decir, lo que antes era un cultivo extensivo no rentable, porque se obtenía en promedio una tonelada por hectárea, ahora, con las variedades mejoradas por cada ha cultivada, se obtiene entre 1,7, 2 y hasta 3 toneladas.
Por hectárea cultivada se logra, dependiendo del rendimiento, unos $us 800.
En la misma línea de Guzmán, el máximo directivo de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez, indicó que de no ser por las nuevas variedades de semillas resistentes a las plagas y más productivas, el cultivo del trigo estaba destinado a desaparecer.
Sobre todo, la piricularia amenazaba con matar el 100% de los cultivos.
También hizo notar que en lugar de lanzar entre tres y cinco nuevas variedades de semillas para cada Día Nacional del Trigo, el departamento debe estar en condiciones de poner a disposición del agro entre 10 y 15 para ir remplazando las variedades antiguas cuya resistencia a las plagas se debilita gradualmente.
No obstante, enfatizó que falta un verdadero plan de inversión para incentivar la producción triguera en Bolivia.
De igual manera, Guzmán y el director ejecutivo del Comité de Semillas de Santa Cruz, Jorge Rosales, coincidieron en señalar que el respaldo económico a la investigación es bajo.

Para tomar en cuenta

- Trigo. (Triticum sativum lam.) Es un cereal de la familia de las gramíneas.

- Piricularia. (Piricularia grisea) Es un hongo que ataca la espiga y los granos de la planta del trigo, los pone de tono blanco y mata a la planta.

- Roya de la hoja. (Puccinia recóndita) Es un hongo que se come la hoja de la planta de trigo y finalmente la mata.

- Institución. El CIAT inicia trabajos de investigación en el trigo desde 1976, pero recién a partir de 1982 y en coordinación con el Centro Internacional de Mejoramiento del Cultivo de Maíz y Trigo (CIMMYT-México), se profundizan los estudios, con énfasis en la introducción de variedades productivas y resistentes a enfermedades.

- Cultivo. Según el Comité de Semillas de Santa Cruz, el trigo es un cultivo extensivo, es decir que el productor gana plata en grandes cantidades de hectáreas. En cambio, en los cultivos intensivos que predominan en Cochabamba, La Paz, Potosí y los valles, como la papa, donde con una hectárea se gana como si se sembrara 20 o 30 veces trigo en el mismo espacio físico.


- Informe. En el estudio denominado Marco Nacional de Prioridades para la Asistencia Técnica de la FAO (2010-2014), de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO Bolivia), el país enfrenta un déficit significativo en la producción de cereales, por lo que importa el 85% del trigo consumido, alimento esencial en la canasta básica.

Destinan $us 53 millones al agro
Desde la perspectiva del viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez, la autosuficiencia en la producción de trigo para Bolivia es de vida o muerte.
Eso implicará expandir la frontera agrícola de las actuales 170.000 hectáreas (ha) a 250.000 o 300.000 ha en el país.
Para alcanzar ese objetivo, el Poder Ejecutivo, a través del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), consiguió la aprobación de un financiamiento de $us 53 millones para el Proyecto de Innovación y Servicios Agrícolas (PISA).
Además de potenciar la investigación para el cultivo del trigo, el PISA contempla ocho sectores (maíz, papa, caña de azúcar, bosques, forraje y ganadería, arroz, hortalizas y quinua) considerados clave para la seguridad alimentaria del país.
Además se busca la consolidación del Sistema Nacional de Semillas.
Se precisó que de los $us 53 millones, el Banco Mundial (BM) financia con $us 39 millones, el Tesoro General del Estado (TGE) desembolsará $us 8 millones como contraparte y la cooperación danesa y suiza otros $us 6 millones.
Una gran parte de estos recursos, a decir de Vásquez, irá a la investigación de variedades con alta resistencia a enfermedades y con mayor rendimiento.
La autoridad adelantó que ya se trabaja en la investigación y que en unos años, el país tendrá nuevas variedades de semilla de trigo con alto potencial.
El paso previo al crédito del BM, ya se lo dio con la aprobación de los primeros Bs 10 millones destinados a la investigación triguera y que serán administrados por el Iniaf.
Al enterarse de la noticia, el titular de Anapo, Demetrio Pérez indicó que se trata de un buen comienzo, aunque aclaró que no es suficiente capital.
Vásquez destacó que en 2010 se llegó a abastecer el 40% del consumo interno. Aclaró que hace un quinquenio se importaba el 80% y el 20% era producción nacional.

Cifras

Resultados
14
Es la cantidad de variedades de trigo que en poco más de una década, los investigadores del CIAT de Santa Cruz lograron desarrollar.

Consumo
40%
Es el porcentaje que el país produce en términos de trigo. El restante 60% lo tiene que importar del vecino país de Argentina.

Financiamiento
53
millones de dólares será el soporte para potenciar la producción del país. De ese monto, se prevé destinar un porcentaje a la investigación

Sembrar unas 300.000 hectáreas
Comité de Semillas / Jorge Rosales
Yo discrepo con toda la gente del actual Gobierno y con anteriores gobiernos de que, como Bolivia, va a ser casi imposible que nos autoabastezcamos de trigo.
Esto, porque para poder abastecernos de trigo, tenemos que sembrar alrededor de 300.000 hectáreas. Eso no lo podemos hacer en Santa Cruz, porque no tenemos lugar agroclimático.
En la zona este, con el cambio climático, no es posible sembrar trigo.
Si nos vamos a los valles, ¿quién va a querer sembrar trigo? No porque no se dé, porque allá se da mejor que aquí. Pero, ¿quién va a querer sembrar trigo para ganar $us 300?, si puede sembrar papa y ganar $us 2.000, $us 3.000 y $us 4.000 por hectárea. Lo mismo pasa con el choclo cochabambino.

Mejoraron variedades y tolerancia
Cooperativa / Caico Kenji Bravo
La Cooperativa Agropecuaria Industrial de la Colonia Okinawa (Caico) tiene cultivos de trigo en 16.800 hectáreas.
En 2011 el rendimiento por hectárea es de 1,4 toneladas. Esto fue por la sequía y por el viento que provocó el desgrane de las espigas.
La investigación del CIAT ha sido muy beneficiosa en sentido de que se ha mejorado las variedades y la tolerancia a enfermedades como la roya, el hongo punta negra y la piricularia. Las variedades Paraguá, Achira, BR-18 y Sausal son las que más se están sembrando.
En el caso del apoyo a la investigación del trigo no vamos a decir que es el ideal, pero si no hubiera sido la introducción de estas nuevas variedades, tal vez el sector triguero se habría muerto hace 10 años.