viernes, 23 de junio de 2017

Ven atraso en el país por rechazo a los transgénicos

Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente señalan que Bolivia pierde competitividad frente a otros países vecinos por prohibir el uso de la biotecnología. Promasor pide abrir mesas de diálogo.


Ven atraso en el país por rechazo a los transgénicos

Pérdida de dinero y de oportunidades de generar más empleos. Ese es el diagnóstico que hace el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga, sobre la prohibición del Gobierno de utilizar los organismos genéticamente modificados (transgénicos) en la producción de alimentos.

Osinaga expresó su preocupación por el anuncio del Senasag de destruir sembradíos de maíz transgénicos detectados en Charagua.

Añadió que Bolivia tiene rendimientos de 3 toneladas por hectárea en maíz porque no se utiliza la biotecnología, en cambio en países como Argentina y Paraguay los rendimientos oscilan entre 9 y 10 toneladas con biotecnología.

“Nosotros estamos con una productividad bajísima porque los transgénicos combaten plagas bastantes agresivas en nuestro medio, se hacen 5 hasta 7 aplicaciones de agroquímicos, esto incrementa los costos, por eso los productores ya no quieren sembrar maíz porque todos los años pierden plata”, expresó el gerente de la CAO.

Osinaga pidió la reactivación del comite de bioseguridad para retomar el debate de los transgénicos, ya que al final Bolivia el año pasado por ejemplo terminó importando maíz transgénico.

Freddy García, presidente de la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo (Promasor), respaldó el pedido de acceso a la biotecnología para mejorar la producción.

Además solicitó tener cuidado con la producción o semillas que Bolivia compra de otros países porque no son certificados. Subrayó que el tema debe discutirse.

Seguro Agrario concluye campaña el 30 de junio

El Instituto del Seguro Agrario (INSA) del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras anunció que la cobertura agrícola de la campaña 2016-2017 concluirá el 26 de junio próximo para dar paso a la próxima campaña, 2017-2018.

El director del INSA, Erick Murillo, informó que las notificaciones por efectos climáticos pueden realizarse hasta el próximo 26 de junio, pasada esta fecha ya no se recibirán más avisos “porque prácticamente ya se cosecharon todos los productos en el campo, por lo que no es previsible tener un gran daño en los cultivos que faltan cosechar y además no estamos en un año climáticamente conflictivo”.

INSPECCIONES

Sin embargo, la autoridad manifestó que se recibieron algunas notificaciones de helada al finalizar la campaña de algunas áreas del departamento de Potosí sobre la que se tiene cobertura y que el INSA programó inspecciones directas en los lugares reportados para verificar si los cultivos están afectados.

COBERTURA

Al respecto, la autoridad precisó que Potosí sería uno de los departamentos con mayor cobertura en el país con 79.300 hectáreas registradas en las que se benefician a 45.629 familias de 32 municipios, entre los productos que tienen mayor preminencia como la papa, quinua, avena, trigo y cebada.

ARROZ

La Federación Nacional de Cooperativas Arroceras de Bolivia (Fenca) demandó al Gobierno incorporar al Seguro Agrario a los pequeños productores del cereal en el país. El año pasado varios municipios quedaron afectados por la aparición de bacteriosis en los cultivos y también del arroz rojo, lo que se tradujo en graves pérdidas para el sector.

miércoles, 21 de junio de 2017

Proyecto “Maní Orgánico” de Fundación Valles mejora la producción de maní de 781 familias



Fundación Valles busca fortalecer y mejorar los medios de vida de pequeños productores de los valles interandinos de Bolivia de los municipios de Anzaldo, Aiquile y Mizque de Cochabamba; Villa Serrano, Padilla, El Villar, Alcalá, Tomina e Icla de Chuquisaca, y Toro Toro de Potosí, a través de la producción sana de maníes nativos orgánicos certificados en sistemas agrícolas diversos, libres de aflatoxinas y el acceso sostenible a mercados domésticos y de exportación, beneficiando a 781 familias.

Este apoyo se realiza mediante el proyecto "Escalamiento de innovaciones para producción sana de maníes orgánicos nativos de Bolivia en sistemas agrícolas diversos, prevención de micotoxinas y acceso sostenible a mercados", informó el director ejecutivo de dicha fundación, Miguel Murillo.

La Fundación Valles, con el apoyo técnico y financiero de la Fundación McKnight, ejecuta el Proyecto Maní Orgánico desde el 2009 y enfoca sus esfuerzos en asistir, unir y empoderar a familias de pequeños productores, bajo el legado de sus fundadores “Sé bueno con aquellos menos afortunados que tú”, explicó el director ejecutivo.

“Actualmente, se trabaja con los municipios de Anzaldo, Aiquile y Mizque de Cochabamba; Villa Serrano, Padilla, El Villar, Alcalá, Tomina e Icla de Chuquisaca, y Toro Toro de Potosí, a través de la producción sana de maníes nativos orgánicos certificados en sistemas agrícolas diversos, libres de aflatoxinas y el acceso sostenible a mercados domésticos y de exportación”, detalló Murillo.

El Proyecto contribuye a la generación de bienes públicos mediante investigaciones participativas tales como: El estudio de ocurrencia de aflatoxinas en muestras de orina de familias campesinas, el estudio de viabilidad y resiliencia económica de la incorporación de cultivos alternativos a los sistemas de producción de agricultura a pequeña escala, el estudio de Mercado para maní en territorio boliviano, y el primer Congreso nacional y foro del maní boliviano con la participación de todos los actores de la cadena del maní.

En el marco del fortalecimiento institucional, en coordinación con el Centro de Alimentos y Productos Naturales de la Universidad San Simón (CAPN-UMSS), se implementó el servicio acreditado de análisis de aflatoxinas en productos secos, a través de procesos analíticos de última generación y con Instrumentos de Cromatografía Iónica Líquisa (HPLC). Con la Asociación de Productores de Maní (APROMAM SRL) se está fortaleciendo el modelo de negocio sostenible a través de la exportación y ventas públicas de maní orgánico transformado.

Resultados

781 familias de productores/as de maní orgánico certificado, con disponibilidad y acceso al mercado nacional e internacional.

134 toneladas de maní en grano orgánico certificado, producido por pequeños productores/as miembros de las Asociaciones APROMAM de Mizque, APROMAJI de Villa Serrano y APAJIMPA de Padilla.

20 toneladas de maní orgánico transformado distribuido, en el desayuno escolar a través de ventas públicas.

15% adicional en la mejora de los ingresos de los productores/as de maní orgánico en relación al maní convencional.

Reducción de incidencia de aflatoxinas de 18% en 2015, a 1% en 2016.

Denuncian venta de maíz transgénico


De acuerdo con Probioma, entre diciembre de 2016 y abril de 2017 se recolectaron en mercados y tiendas de semillas en Charagua, Villa Montes y Yacuiba cuatro muestras de grano de maíz y, de acuerdo a un análisis, se identificó que son semillas transgénicas tolerantes al glifosato.

Según el informe de Probioma, es importante mencionar que las semillas transgénicas recolectadas en el chaco boliviano no tenían la certificación de rigor que realiza el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf).

La venta abierta de semillas y granos de maíz transgénico en la zona del Chaco boliviano, se dinamizó a partir del Decreto Supremo 2857 del 2 de agosto de 2016. Esta norma permitió de manera excepcional durante 90 días y con permisos fitosanitarios simples de parte del Senasag, la importación de maíz sin aranceles y análisis genéticos. Estos granos se importaron desde Argentina.

Sin embargo, Isidoro Barrientos, presidente de la Cámara Agropecuaria del Pequeño Productor del Oriente (Cappo), indicó que pedirán tener más acceso a las semillas con algún tipo de mejoramiento, debido a los buenos rendimientos que esta tiene.
Desde la Asociación Nacional de Productores de Maíz, Sorgo, Frejol y Cultivos Alternativos indicaron desconocer los estudios y remarcaron que sus afiliados cumplen con la normativa vigente.

viernes, 16 de junio de 2017

Cómo decide crecer una planta o entrar en modo de ahorro



En las plantas superiores, las ramas se forman a partir de unas pequeñas estructuras conocidas como yemas axilares y localizadas en la base de las hojas. Las yemas axilares contienen una versión comprimida de la rama, y sólo se activan y elongan ante condiciones ambientales e internas favorables. En caso contrario permanecen durmientes.

Una investigación realizada por científicos del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) desvela que los genes activados por la falta de nutrientes (conocidos como genes del ayuno de carbono) están relacionados con la toma de esta decisión en la yema: crecer o esperar hasta que las condiciones sean más adecuadas. El trabajo ha sido publicado en la revista Frontiers in Plant Science.

Según los investigadores, esta respuesta se parece mucho a la de cualquier otra célula animal, vegetal o de levadura que tenga poco azúcar disponible. Si hay pocos nutrientes, la célula detiene su crecimiento.

“En yemas axilares, esta respuesta genética ocurre incluso antes de que el azúcar sea escaso —explica Pilar Cubas, investigadora del CNB-CSIC y autora principal del trabajo—. Es suficiente que la planta anticipe una situación en la que sufrirá un ayuno de azúcar (días cortos, mucha luz infrarroja, etc.) para que las yemas entren en modo ahorro y traten de no gastar más de lo estrictamente necesario”.

Este trabajo se ha realizado sobre una especie herbácea (Arabidopsis thaliana) y dos leñosas (chopo y vid). “El patrón de genes activos en las yemas durmientes de estas tres especies tan diferentes coincide. Esto nos indica que son genes evolutivamente muy conservados, y con un papel muy importante en la dormición de las plantas superiores”, añade Cubas.

“Para una hectárea de uva se necesita unos 20 mil dólares”



Con 35 años de experiencia en la vitivinicultura, José Sánchez Gareca, en entrevista con el País eN, destaca el empuje y compromiso de los productores de vid del Valle Central de Tarija para posesionar a este sector productivo como el pilar fundamental de la economía regional.

Sánchez, que preside el Complejo Productivo Cadena, Uvas, Vinos y Singanis, afirma que hubo un repunte importante en la producción de uva en los últimos años; sin embargo lamenta que el contrabando y el escaso apoyo del Estado no hayan permitido abrir nuevos mercados para el producto tarijeño. “Si hay vinos y singanis que ganan medallas y reconocimiento en el extranjero, es por esfuerzo propio de cada uno de los productores”, afirma Sánchez.
Actualmente Tarija está próxima a cumplir 50 años de vitivinicultura, y la superficie cultivada de vid oscila entre las 3.500 a 3600 hectáreas en el valle central. La producción de uva se extiende al Chaco donde hay 60 hectáreas en producción y parcelas experimentales en Bermejo y Entre Ríos.
Entre los logros del sector, Sánchez destaca que en los últimos años la Cadena Uvas, Vinos y Singanis, han buscado como autosostenerse y por ello han logrado una alianza estratégica con el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasag), para la emisión de una guía interna de transporte para la producción regional.

El País eN (EP): ¿De dónde nace el interés de incursionar en la viticultura?
José Sánchez (JS): En 1982 yo ingresé a trabajar al Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA), ya tenía una relación muy estrecha con el tema productivo, fui especialista agrícola hasta 1988, después asumí el cargo de supervisor agrícola a nivel departamental, desde ahí remonta mi interés por lo que ha sido y es la producción viti- fruti- hortícola en Tarija.
Mi fuerte siempre ha sido la viticultura y he tenido la oportunidad de salir al extranjero a capacitarme, particularmente estuve en Chile por tres oportunidades haciendo cursos de vitivinicultura en la Quinta Región, posteriormente estuve en Mendoza y San Juan Argentina. Fueron cursos de seis meses y nos permitía prepararnos muy bien, con un compromiso de volver a Tarija y seguir trabajando para el país.
Esa experiencia ha hecho, que cuando se dio la crisis en la gestión del doctor Hernán Siles Suazo y con la devaluación del bolivianos, el sueldo lamentablemente no alcanzaba ni para comer, entonces tuve que tomar una decisión de volver al campo porque yo procedo del campo.
Ahora resido en Calamuchita, Muturayo y he visto que la viticultura sabiéndola manejar técnicamente es rentable y se puede hacer mucho. Así he contribuido con mis conocimientos adquiridos en el extranjero.

EP: ¿Cuánto tiempo lleva trabajando en la viticultura?
JS: Ya llevo casi 35 años en el negocio de la viticultura del cual me siento orgulloso de ser pionero en la parte tecnológica y soy uno de los pocos productores que tengo riego a goteo mostrando las bondades de la tecnología. Estamos siempre a la vanguardia.

EP: Con esa experiencia ahora inició un emprendimiento ¿Qué produce su factoría?
JS: El 2016 inicié una pequeña factoría con la que elaboro singanis y vinos especiales de forma artesanal. Esta experiencia la arrastro desde hace unos 10 años atrás pero que la logré consolidar el año pasado. Primero producía vino artesanal para consumo familiar, amigos y colegas.
Ahora ya eche a andar este emprendimiento mediante una alianza estratégica para la parte de comercialización. El vino se llama: Secretos del Valle y estoy produciendo dos tipos de singanis con la etiqueta: El Cumpa, productos que se lanzó al mercado el 11 de febrero, y ya están en el mercado de La Paz zona sur y vamos a instalar una sucursal en la zona de San Martín de Tarija.

EP: ¿Cómo se empezó a darse esa prioridad al cultivo de la vid en el valle central de Tarija?
JS: La uva es uno de los orgullos que debemos tener los tarijeños, ha sido el Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA) a través de sus técnicos y un extensionista Ariel Avilés, un chuquisaqueño, que se logró introducir la tecnología en la viticultura de Tarija, hablo de los sistemas de conducción y variedades de vid que recomendaba él para cultivar las primeras parcelas que hizo en Tarija.
Después vinieron los voluntarios alemanes, que trabajaron con la cooperativa Santiago Limitada, hablo del año 1965 adelante, todo ese periodo hasta 1975 fue un periodo de introducción y aterrizar en cuanto a tecnología, porque en el valle central éramos horticultores producían maíz, papa y algunos frutales.
Hemos tenido un auge extraordinario de crecimiento, a partir de 1985 a 1995 se ha un auge excelente con mucha inversión privada, capitales que echaron al campo, el propio productor que ha sido inteligente y empezó a comprar tierras, hacerse préstamos.

EP: Si bien, hoy el cultivo de la vid representa la base económica de Tarija ¿Cuánto cuesta producir uva? ¿Trabajan con créditos de entidades financieras?
JS: La introducción de la vid fue con una inversión de mucho dinero porque no es un cultivo para un año sino para 20 años, implica tener una serie de conocimientos. La producción de uva en Tarija es toda una historia que ha sido estructurada en silencio pero con empeño familiar e inversión bastante elevada, con créditos cuyos e intereses que eran altísimos.
Valió mucho la Cooperativa Angostura Limitada, y también uno de los pioneros de la viticultura como don Julio Kohlberg, hicieron que esto crezca porque fue la primera empresa que empezó a comprar uva. También estaba la empresa San Pedro, un monumento nacional tema de vitivinicultura allá en Camargo, pero lamentablemente se llegó a perder.

EP: ¿Las entidades bancarias apoyan las iniciativas productivas del sector vitivinícola?
JS: Como Cadena Uvas, Vinos y Singanis, logramos equilibrar la balanza con la banca en Tarija. Hoy gracias al esfuerzo del sector vitivinícola se ha gestionado normas, como el caso de la alianza del Banco de Desarrollo Productivo, por ejemplo hemos logrado acceder a créditos a un 6 por ciento, ahora las líneas y productos bancarios a ese porcentaje.

EP: ¿Qué porcentaje de esas 4.200 mil familias productoras acceden a créditos bancarios?
JS: Todos prácticamente estamos bancarizados, unos de un nivel más a menos, pero todos trabajamos así. En realidad son créditos a mediano y largo plazo, porque para iniciar la plantación de una hectárea de uva se necesita arriba de 20 mil dólares, para ello necesariamente hipotecamos los terrenos, casas y lotes lo que tengamos registrados legalmente en Derechos Reales.

EP: ¿Cuántas hectáreas de vid se cultiva ahora en el Valle Central de Tarija?
JS: Hoy que la vitivinicultura tarijeña está en ascenso. Estamos casi a 50 años de vitivinicultura en Tarija con todos sus elementos y esto ha permitido que estemos superando las 3.500 a 3.600 hectáreas en el valle central. Actualmente, en promedio, un productor tiene unas ocho a siete hectáreas, los pequeños que tienen una hectárea y el medio como el caso mío estamos en tres hectáreas. Son 4.200 familias que se dedican a la producción de uva.

EP: ¿A cuánto asciende la producción de uva de Tarija?
JS: En producción de vid, el año pasado estuvimos con un 1 millón 50 mil quintales, hoy estamos aproximadamente con un 1 millón 250 mil quintales. Este incremento se debe al auge con el proyecto múltiple de San Jacinto donde varios terrenos entran en riego y hoy superamos las 3.500 hectáreas cultivadas con viñas.

EP: ¿Cómo emergió el Complejo Productivo Uvas, Vinos y Singanis?
JS: Estamos legalmente constituidos desde el 2008, es una alianza estratégica público-privada donde los privados tenemos mayor representación de instituciones. El complejo ha tenido un auge y un bajón, primero cuando nació fuimos apalancados por los Países Bajos y logramos fortalecer la vitivinicultura en Tarija.
Poco a poco hemos logrado eslabonar el sector, que era muy difícil porque por un lado estaban los industriales y por otro los pequeños productores. Esta Cadena ha permitido unir al sector porque es una necesidad integrarse y ambos nos necesitamos. Otro aspecto que destacar es que se logró un poco potencializar la asistencia técnica a través del Centro Nacional Vitivinícola (Cenavit), antes hoy Centro Vitivinícola Tarija (Cevita).
Hoy estamos posesionados como una entidad organizada que tiene como pilar fundamental el pequeño productor en función a lo que son las Asociaciones que están eslabonadas a través de ANAVIT, además de los industriales que también producen uva que se llaman Asociación industrial vitivinícolas (ANIT) también está la Asociación de Etnólogos y la parte estatal en este caso de la Gobernación. En resumen son tres entidades CEVITA, INIAF, SENASAG y la Cámara agropecuaria de Tarija.

EP: ¿Cuál es el aporte económico de la Cadena productiva Uva, Vinos, Singanis a Tarija?
JS: Nosotros mandamos a hacer un estudio a la empresa Captura Consulting con apoyo de la Gobernación, Fautapo y Anavit, esto nos da el dato que solo en el tema de uva movemos en el mercado interno arriba de 30 millones de dólares, eso es un aporte de los pequeños productores con un 60 por ciento de su producción que se vende al mercado nacional. Otro porcentaje de un 40 por ciento que entregamos a las bodegas. Entonces, como Complejo Productivo Uvas, Vinos y Singanis estamos por encima de los 140 millones de dólares que movemos económicamente en este rubro.

EP: ¿Qué proyectos están en curso para potenciar la cadena?
JS: Luego cumplir de alguna manera ese proyecto de eslabonamiento del sector, hoy estamos apalancando acuerdos y convenios con entidades nacionales e internacionales para potenciar la Cadena Uvas, Vinos y Singanis.
En los últimos años, la Cadena ha buscado cómo autosostenerse porque ya no tenemos financiamiento externo, para ese efecto hemos hecho una alianza estratégica y logramos una Resolución Nacional con el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasag), que nos permita la emisión de una guía interna de transporte para nuestro producto como un primer paso para luchar contra el contrabando.
Estamos parados, no por milagro de autoridades, sino por esfuerzo propio del sector productivo cuando nos catapultamos para llegar a la cantidad de hectáreas que tenemos ahora.

EP:¿Cuánto afecta el contrabando al sector vitivinícola?
JS: En ese tema aún estamos a medias, hemos logrado bajar el 50 por ciento el contrabando de uva, eso es un gran logro. Tuvimos que hacer alianzas estratégicas desde el 2008 para ser fuertes en la lucha contra el contrabando y logramos dos leyes, una nacional y otra departamental que ahora son un respaldo para que el Senasag pueda proteger la producción local.
Ese 50 por ciento, representa 10 millones de dólares que hemos recuperado para los productores, solo en uva de mesa; pero en el tema de la Cadena Uva, Vinos y Singanis son 70 millones que nos quita el contrabando por los derivados de uva, como el vino en cartón, etc. eso falta todavía que el tarijeño tome conciencia.

EP: ¿En su gestión qué aspectos destacada en para fortalecer la Cadena Uva, Vinos y Singanis?
JS: Esta organización ha permitido visibilizar al sector ante el Estado, hasta ahora el Estado no le ha dado importancia. Hace poco recién se dieron cuenta que la viticultura amortigua el colchón económico del departamento de Tarija. Esto porque si se acaba el gas, nosotros los viticultores pasamos a ser los comandantes de la economía de Tarija, entonces recién se dieron cuenta. Hoy recién están tomando conciencia de eso, y nos llaman a reuniones y cosas similares.
También estamos exigiendo a la Gobernación que cumplan la oferta electoral, ellos dijeron 10 mil hectáreas de uva cultivadas en el Valle Central de Tarija, y junto a ellos abrir las puertas para promocionar nuestro producto y llegar a exportar y los industriales tenga facilidades para sacar el vino y singani
Ha esfuerzo propio los vinos y singanis de Tarija están en el mercado internacional ganando medallas de plata y oro, pero a pesar de eso los tarijeños no despertamos que hay que abrir las puertas.

EP: El cultivo de uva se expandió en O´Connor y el Chaco ¿Trabajan en coordinación con los productores de esa zona?
JS: Somos autores de esa expansión, hicimos una alianza con Chile para obtener plantines injertados. Las primeras sepas se ha introducido en Caraparí, después Yacuiba y Villa Montes, actualmente hay 60 hectáreas de viñedos en el Chaco, también hay parcelas demostrativas en Bermejo y Entre Ríos para lo cual coordinamos por teléfono, la asistencia técnica.
También estamos asesorando en el Valle Alto de Cochabamba, esto porque todos los viticultores del país son socios de ANAVIT pero con sus respectivas representación, como es el caso de los Cintis en Chuquisaca. Todos los miembros de ANAVIT, están potenciándose a través de convenios y acuerdos que hemos logrado nosotros.
En el Chaco hay que rescatar el apoyo de la parte estatal como las subgobernaciones y alcaldías que han aportado con la perforación de pozos de agua y el productor lo único que ha hecho fue instalar su viñedo a riego por goteo. Esto porque el problema número uno en el Chaco es el riego y la carencia de agua.

EP: Por otro lado ¿Cuánto tiempo presidio ANAVIT?
JS: Estuve ocho años que corresponde a dos gestiones (2008-2015) y deje un año la organización porque entré a trabajar a la Gobernación y el vicepresidente asumió el cargo como corresponde, ahora está a cargo Rolando Altamirano que procede de la zona San Juan del Oro. La gestión (2018) se realizará el Congreso Nacional donde seguramente se ha de renovar la Asociación nacional.

Nombre
José Sánchez Gareca
Nacimiento
Cercado - San Andrés, 13 de junio 1948
Profesión
Ing. Agrónomo
Actividad
Presidente del Complejo Productivo Cadena, Uvas, Vinos y Singanis
Oriundo de San Andrés, se trasladó a la ciudad de Tarija a los 14 años para cursar la secundaria, se tituló como Agrónomo de la UAJMS. Trabajó en el IBTA del cual es jubilado y se especializó en vitivinicultura en Chile y Argentina.

“La uva es uno de los orgullos que debemos tener los tarijeños, ha sido el Instituto Bolivianos de Tecnología Agropecuaria (IBTA) a través de sus técnicos que logró introducir la tecnología de la vid a Tarija”

“Como Cadena Uvas, Vinos y Singanis, logramos equilibrar la balanza con la banca en Tarija. Hoy gracias al esfuerzo del sector vitivinícola hemos logrado acceder a líneas de créditos de 6 por ciento”

“Actualmente, en promedio un productor de vid tiene unas ocho a siete hectáreas, los pequeños tiene una hectárea y el productor medio como el caso mío estamos en tres hectáreas”

Sin planta de alimentos, cosecha de maíz se arruina en Entre Ríos



Las familias campesinas de la provincia O´Connor, municipio de Entre Ríos departamento de Tarija, demandan a las autoridades departamentales y nacionales el funcionamiento de la planta procesadora de alimentos balanceados, que hace nueve año se construyó en esa región y hasta la fecha no entra en funcionamiento por falta de equipamiento.

La obra construida en O’Connor con recursos del programa “Bolivia cambia, Evo cumple” con una inversión superior a los 9 millones de bolivianos en la gestión 2008 se quedó solo en infraestructura y sin funcionar desde su inauguración, que fue hace nueve años atrás.
El secretario general de la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija (Fsucct) y dirigente de la central de Entre Ríos, Claudio Sánchez, informó que miles de familias productoras de maíz pierden su producción cada año en esa región por falta de mercado y porque la planta de alimentos sigue sin funcionar en beneficio del sector agrícola.
“Tenemos años buena cosecha de maíz en la provincia, sin embargo una buena cantidad se echa a perder o lo utilizamos para engorde de los animales por que no existe mercado para nuestro producto y el sueño de industrializar el grano en alimentos balanceados cada vez esta más lejos pese a tener una fábrica a medias en Entre Ríos.
El dirigente manifestó que tras nueve años de construcción de la infraestructura de la fábrica, los ambientes ya presentan algunos deterioros por falta de mantenimiento y el poco interés de las autoridades nacionales en concluir el proyecto, además la poca maquinaria que se adquirió para el equipamiento fue extraviada.
“Es una obra que esta como elefante blanco, está abandonada y botada, las autoridades nacionales invirtieron más de 9 millones de bolivianos en el proyecto, pero la fábrica no funciona y no sé qué será más delante de esa obra millonaria”, dijo Sánchez.
Similar preocupación manifestó el asambleísta del Movimiento Al Socialismo (MAS), Abel Guzmán, quien dijo que el proyecto, tiene una serie de irregularidades, debido a que no existe documentación que respalde y justifique la inversión en la obra.
Ante esta situación, el legislador por O’Connor en la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT), Abel Guzmán, a pedido del sector campesino y las instituciones de la provincia, determinó remitir el caso al Ministerio Público, para que se investigue la situación del proyecto y la inversión millonaria que se destinó a la obra.
“Es increíble nadie sabe del proyecto, no se conoce el diseño del proyecto y la obra mire está en nuestro municipio como elefante blanco, tanta inversión para nada, por eso se tomo la decisión de enviarlo a la Fiscalía para que se conozca la situación real de la fabrica”, dijo Guzmán.
Según la evaluación técnica y administrativa que hicieron los productores y dirigentes campesinos, para reactivar el proyecto y poner en funcionamiento se requiere por lo menos 10 millones de bolivianos.
El secretario de Gobernación, Luís Alfaro Arias, expresó la pasada gestión su preocupación por la paralización y abandono de los proyectos, anunciando incluso que la administración central se haría cargo de las diferentes fábricas estatales, ubicadas en el departamento; sin embargo, pasaron más de dos años de gestión y nada de eso ocurrió hasta la fecha.

La Fiscalía investiga de oficio el caso de la fábrica

El Ministerio Público de Tarija tras recibir una denuncia formal por parte del asambleísta del MAS, Abel Guzmán y otros dirigentes de Entre Ríos sobre la ejecución del proyecto de la planta de alimentos balanceados en O’Connor, determinó iniciar la investigación de oficio para conocer la situación real obra.
El fiscal de distrito, Gilbert Muñoz, manifestó que la denuncia fue presentada contra los ex dirigentes de la federación del año 2008 y otras personas que fungían como autoridades públicas.