domingo, 24 de enero de 2016

Los huertos urbanos en Sucre empiezan a ser autosostenibles



TESTIMONIO

"Yo me ocupaba de cuidar a mis ‘wawas’ nomás y ahora esto (la producción de hortalizas) me ayuda. Y no me toma mucho tiempo, sólo le dedico dos horas al día".
Alberta Limachi
AGRICULTORA

El proyecto Huertos Urbanos, que se ejecuta en cinco distritos de Sucre desde 2013 con un apoyo interinstitucional, logró que cada productor beneficiado obtenga ingresos anuales de hasta Bs 8.500 por la venta de hortalizas y verduras ecológicas, producidas en carpas solares. Lo que comenzó con un financiamiento interinstitucional, empieza a ser autosostenible.

Este emprendimiento tiene como ejes la seguridad alimentaria, la producción ecológica, los mercados sociales y el consumo responsable.

El coordinador del proyecto Huertos Urbanos, Guido Zambrana, explicó que desde 2013 se viene trabajando con 680 productores en los distritos 2, 3, 4, 5 y 6 de Sucre, donde cada unidad productiva genera anualmente entre 7.900 y 8.500 bolivianos de ingresos por la venta del 75% de la producción obtenida. El restante 25% es destinado al autoconsumo.

Al año cada unidad productiva en promedio produce entre 500 y 550 kilogramos de un total de 20 especies producidas en carpas solares de entre 24 y 27 metros cuadrados.

“La ventaja es que las verduras salen rápido, al año por ejemplo en lechuga se cosecha hasta tres veces, el pimentón unas cinco a seis cosechas y la acelga hasta 12 veces”, subrayó Zambrana.

AUTOSOSTENIBLES
Las unidades productivas que fueron implementadas en 2013 ya no reciben ningún tipo de ayuda o asistencia técnica, pues ahora disponen de los ingresos necesarios para ahorrar y reinvertir.

“Otro aspecto destacable del proyecto es que genera empleo, muchas amas desocupadas, con este proyecto tienen su propio empleo. No sólo el marido trabajo ahora, sino la esposa y los hijos en el huerto, lo que toma horas de la mañana”, explicó Zambrana.

Además de generar autoempleo, alimentar a la familia y contribuir a la oferta de productos limpios, el proyecto también reduce los costos en la compra de productos de la canasta familiar y contribuye al medio ambiente (recicla los desechos de cocina y cosecha agua de lluvia).

De las 680 carpas solares, 180 fueron instaladas en 2013, 250 en 2014 y 250 en 2015, en 84 barrios de los cinco distritos intervenidos. También se instalaron dos invernaderos grandes de 190 metros cuadrados en el Centro Solidaridad y Regimiento Sucre II de Infantería, y se conformó la Asociación de Productores Urbanos Sucre (APUS).

En cuanto a la inversión, en 2013 fue de Bs 600 mil, en 2014 de Bs 2 millones y en 2015 de Bs 755 mil.

Los productores urbanos ofrecen tomate, locoto, lechuga, pimentón, brócoli, coliflor, acelga, apio, perejil, achojcha, vainita, huacatea, orégano, toronjil, pepino, repollo, zapallito, cebolla, rabanito, ají verde, nabo, cebollín y camote.

El técnico responsable de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Yusuke Kanze, por su lado, informó que en Sucre coordinan con la Gobernación este programa de agricultura urbana y periurbana, que consiste en establecer unidades productivas en cada familia beneficiaria.

“Ahora las familias pueden sembrar verduras y de esa manera proveerse de alimentos sanos, pero también pueden vender una determinada cantidad con el fin de aumentar sus ingresos económicos”, remarcó.

Feria movió Bs 4.500 en ventas

La primera Feria de hortalizas y verduras ecológicas, cosechadas por la Asociación de Productores Urbanos Sucre (APUS), generó Bs 4.500 en ventas, según un informe de la organización.

La feria se realizó ayer en el Mercado Tomás Katari del barrio Canadá y se repetirá cada sábado. La misma actividad se expandirá al mercado Villa Rosario del Distrito 4, mercado Evo Morales del Distrito 5 y al mercado Lajastambo para el Distrito 3.

A la primera feria asistieron 25 expositores de verduras y cinco comideras, dos puestos de plantines de hortalizas (locoto, tomate y zapallo) y un punto informativo.

Se generó alrededor de Bs 3.500 de la venta de hortalizas, Bs 950 de comidas y Bs 65 de plantines, según el informe que fue proporcionado desde la oficina de Coordinación del proyecto Huertos Urbanos dependiente de la Gobernación.



Tarija contará con centro de Innovación Vitivinícola

Con el objetivo de fomentar trabajos de investigación para alcanzar estándares de productividad y calidad, fortaleciendo los procesos de producción y transformación de la uva y sus derivados, se pondrá en marcha este año el Centro Multipropósito de Innovación Vitivinícola (Cemivit) que depende del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf).

La creación del nuevo Centro Multipropósito de Innovación Vitivinícola, se da en el marco de la Ley Nº 774 de Promoción de la Uva, Singani, Vinos de Altura Bolivianos y Vinos Bolivianos que se promulgó el 4 de enero, explicó el director del Iniaf, Luis Acosta.

El Cemivit funcionará con un comité plurinacional de innovación de Uva, Singani y Vinos. Estará conformado por las entidades del Estado vinculadas al sector y organizaciones representativas de productores de vid y vitivinicultores, a través de sus delegados, explicó Acosta.

Según la Ley N 774, se prevé que el Cemivit inicie sus operaciones de forma progresiva en el plazo de 120 días a partir de la publicación de la norma, es decir deberá iniciar sus operaciones en mayo.

Para el cumplimiento de las funciones del Cemivit, se coordinará con las entidades públicas y privadas, así como universidades y entidades internacionales afines, según corresponda, señaló Acosta.

“Se va a trabajar de cerca con todos los sectores productivos, no se va a cerrar a nadie, a ninguna de las institucionalidades productivas de Tarija u otro departamento, al contrario, se va a trabajar respondiendo a sus demandas”, agregó.

Acosta puntualizó que con el Cemivit se desarrollará un sistema de información estadística del sector vitivinícola, en coordinación con las entidades competentes.

También se promoverá la comercialización y generación de condiciones para mejorar las prácticas y proceso de comercialización de Uva, Singani, Vinos de Altura Bolivianos y Vinos Bolivianos, en los mercados nacionales e internacionales.

Sin embargo, el presidente de la Federación Departamental de Productores de Uva de Tarija, Josué Cuellar, indicó que el centro no responde a la solicitud del sector, por lo que esperan que los productores sean realmente convocados para ser parte del nuevo emprendimiento.

Indicó que los productores, solicitaron la creación de un Instituto Nacional de Viticultura y Enología con capacidad de gestar proyectos y programas más amplios a favor de los productores.

“En nuestra propuesta se tenía una particularidad y era que se dé más importancia a los productores de uva de mesa y se pueda invertir recursos en este sector para desarrollarse a nivel nacional”, recordó.

Cuellar hizo notar que los objetivos del Cemivit, no están claros, hay repetición en la ley y tampoco se sabe exactamente donde va a funcionar el Centro.

Según datos del Centro Nacional Viticultura (Cenavit), la producción de uva del Valle Central de Tarija supera el 1 millón 150 mil quintales y este año se estima que incrementará en un 10 por ciento en relación a la gestión pasada.

Preparativos de plan para hacer frente a la sequía

Ante las inclemencias del fenómeno climático de El Niño, el presidente Evo Morales sostuvo que posiblemente su gobierno tenga que hacer frente a una “tremenda sequía”. Adelantó que los ministerios de Planificación, Economía y Defensa Civil coordinan un plan junto a las gobernaciones.

Morales dijo que después de viajar por varios lugares del altiplano, en los últimos días, siente que “va haber tremenda sequía” y que “ojalá la lluvia esté atrasada y llegue en febrero o marzo” para evitar esta situación.

“Lo que se ve hasta ahora es lamentable, no solo estamos preocupados sino ocupados para atender ese problema del fenómeno del cambio climático”, indicó el Mandatario.

Según el último reporte de la unidad de pronósticos del Senamhi comparado al año 2015, se ha registrado temperaturas por encima de lo normal.

“Llegando hasta 42 grados en el Chaco y a 36 en el Oriente cuando lo normal es que en ésta última se quede en 32 grados”, indicó la jefa de la unidad de pronósticos de Senamhi, Marisol Portugal.

La sequía extrema en la región altiplánica afecta a la producción camélida –llamas- y a los animales silvestres, principalmente vicuñas y “si no hay lluvias podría producirse una alta mortandad de camélidos como ocurrió el 2014”, señala un reporte elaborado por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). (ANF)

sábado, 23 de enero de 2016

Invitan a otra feria del achachairú en Terebinto

Terebinto, una de las poblaciones más tradicionales de la provincia Andrés Ibáñez, en el municipio de Porongo, será escenario de la quinta Feria del Achachairú que reunirá a unos 150 productores de las comunidades vecinas y del lugar, además de los artesanos que elaboran derivados de la fruta, como galletas, licores y mermeladas.

Génesis Sandóval, directora municipal de Turismo en Porongo, declaró que el gobierno municipal, a la cabeza del alcalde Julio César Carrillo, apoya las iniciativas productivas porque generan ingresos económicos para los pobladores de todo el municipio.

Sandóval agregó que los fruticultores de Terebinto y de comunidades porongueñas realizan actividades que les permitan captar recursos y promocionar las cualidades del fruto que es ‘rey’ en toda la jurisdicción.
“Por ello el gobierno municipal no escatima esfuerzos para colaborarlos en la organización del evento ferial,” manifestó Génesis Sandóval.
Con relación a los atractivos que tendrá la muestra de este domingo, anunció que aparte de la exposición y venta del achachairú, habrán juegos populares y feria de comidas típicas, concierto de la orquesta misional de la Alcaldía, ballet y una serie de concursos “para que el visitante no se vaya tras que coma”.

El cantón Terebinto está a unos 20 kilómetros al oeste de la capital y se llega por el camino del Urubó o por el kilómetro 12 de la doble vía

Jóvenes y profesionales bolivianos y extranjeros brindan su tiempo y conocimiento en el huerto orgánico Lak’a Uta.

Siembran, hacen compost, cultivan, reutilizan materiales y todo aquello que sea necesario; por eso manos extra siempre son bienvenidas en el huerto orgánico Lak’a Uta. Desde que inició sus actividades, más de 200 voluntarios -de más de una decena de países- han participado de este proyecto.

El huerto Lak’a Uta fue implementado en mayo de 2014 en la zona de Cotahuma. Es un proyecto que forma parte de la Fundación Alternativas, una organización sin fines de lucro dedicada a fomentar opciones sostenibles para garantizar seguridad alimentaria en las ciudades crecientes del país.

Los voluntarios

Es la primera iniciativa en Bolivia que combina desarrollo comunitario, políticas públicas y emprendedurismo en el diseño y la implementación de sus programas. Según datos de la organización, los voluntarios bolivianos son, en su mayoría, amigos y familiares de personas vinculadas al huerto, estudiantes de la Universidad Católica Boliviana y de la UMSA, jóvenes profesionales que tienen un interés por aprender a cultivar, cuidar el medio ambiente y conocer nuevas formas de vida, entre otros.

Manos a la tierra

Es una mañana de trabajo en el huerto Lak’a Uta, que por su ubicación ofrece una vista privilegiada de la ciudad de La Paz. Una hilera de parcelas muestra una gama diversa de hortalizas, verduras y plantas aromáticas. Cada parcela está a cargo de una familia que vive en Cotahuma, u otras zonas.

El propósito es dar disponibilidad de alimentos saludables y nutritivos a las familias que no tienen facilidad de adquirirlos por diversas causas, entre ellos la falta de recursos económicos; cada familia va entre una y tres veces por semana. Actualmente, cerca del 70% de los más de 10 millones de habitantes de Bolivia viven en áreas urbanas. Cerca del 50% está concentrado en solo cuatro ciudades: La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba.

En el lugar, los voluntarios ponen manos a la tierra y trabajan para reforzar la labor de las familias y el huerto, en donde también se venden plantines. Álvaro Calderón, de 26 años, es egresado de la carrera de Psicología. Empezó como voluntario y hoy elabora su tesis sobre el sentido de comunidad del huerto Lak’a Uta.

"Planteo mi tesis desde la psicología social y comunitaria. Trata del sentido de pertenencia y de comunidad que han construido sus miembros; ellos son conscientes de que son parte de algo que va más allá de la agricultura urbana”, comenta.

Hace un año y medio Calderón conoció el proyecto y decidió participar como voluntario. Cuenta que la agrónoma Mariela Rivera -que también inició como voluntaria y hoy es parte del equipo de Fundación Alternativas- le enseñó todo lo que sabe: sembrar, cómo deshacerse de las plagas, cómo alternar cultivos, entre otros.

"Para una agrónoma que haya un proyecto de agricultura urbana es un sueño (...). Los voluntarios vienen con todas las ganas de colaborar a los vecinos y en cualquier actividad que se requiera. Cada persona brinda el tiempo que puede”, indica Rivera.

Los voluntarios coinciden en que al conocer el huerto tomaron conciencia del tiempo de crecimiento y desarrollo que requiere cada cultivo. "Pensamos que la comida viene del supermercado, lo que no sabemos es que una lechuga tarda en estar lista entre dos y cuatro meses. Las personas solamente saben que vale cuatro pesos. Hay una desconexión entre lo urbano y la verdad de la vida”, añade Calderón.

La voluntaria francesa Lauriane Talichet llegó, por segunda vez, hace dos meses a La Paz, su novio la llevó al huerto y le encantó. "Me gusta compartir con las personas que están unidas por un objetivo en común. Y que tengan la tranquilidad de comer saludable, orgánico y sin químicos”, dice la diseñadora gráfica, cuya única experiencia de agricultura urbana previa fue tener un huerta con algunas hortalizas en su casa de Francia.

Estados Unidos, Canadá, Francia, Jordania, España, Alemania, Inglaterra, entre otros, son los países de donde provienen los voluntarios que han trabajado en el huerto. La fundación ha contado con el apoyo de entidades como el Servicio Internacional Británico (UNAIS), The Barr Foundation, la Universidad de Chicago y la Universidad de Oregon, ambas de Estados Unidos. Se suman aficionados que conocieron el proyecto viajando por Latinoamérica y ayudaron por algunos días.

Varinia Rendón, egresada de Sociología; Natalie García y Jimena Zenteno, ambas ingenieras ambientales, conocieron Lak’a Uta como voluntarias de UNAIS. "Nos involucramos en el proyecto de Lak’a Uta en septiembre del 2015. Desde que llegamos hemos hecho varias cosas, como remover tierra, preparar adobes, plantar y desyerbar”, recuerda Zenteno. Mientras cosechan cebollas, cuentan que concluyeron recientemente sus carreras y decidieron quedarse como voluntarias en Lak’a Uta.

Rendón cree que esta actividad le permite trabajar en forma altruista y observar cómo el tiempo y la dedicación muestran resultados. "Al ser parte de este proyecto generamos un impacto directo en las mujeres, sus familias y en su alimentación”.

García añade que se trata, además, de aprender y ayudar a las familias a mejorar la producción. "Si nos detenemos a considerarlo seriamente, la agricultura urbana se trata de una cuestión de sobrevivencia”.

La directora ejecutiva de Fundación Alternativas, María Teresa Nogales, explica que el apoyo de los voluntarios es indispensable. "Este proyecto, esta iniciativa se basa en el poder sembrar un mañana con seguridad alimentaria, con bienestar, con comunidades sanas”.

Para los voluntarios y el equipo de la fundación la diversidad en el huerto trasciende la variedad de todo aquello que se siembra. La diversidad de personas, de experiencias, de conocimientos es uno de los pilares fundamentales del éxito del proyecto. "Al menos así lo vemos y por eso todos son bienvenidos”, finalizan.

Sobre la fundación
Contacto La Fundación Alternativas cuenta con una página web: www.alternativascc.org y una página en Facebook: Fundación Alternativas. La organización está abierta a recibir voluntarios locales y extranjeros.
Colaboración Además de los voluntarios, la fundación cuenta con pasantes de la Escuela Harris de Políticas Públicas de la Universidad de Chicago y la Clínica de Políticas Alimentarias de Harvard, ambas de Estados Unidos.

Evo: “Este año empezaremos a exportar fertilizantes”

La planta de amoniaco y urea iniciará operaciones comerciales en esta gestión y generará recursos económicos para las arcas del Estado boliviano. El 20% de la producción se destinará al mercado interno y el 80% será para la exportación.
El anuncio fue realizado ayer por el presidente Evo Morales, en el informe de gestión ante la Asamblea Legislativa Plurinacional. La planta de urea forma parte del plan de industrialización de los hidrocarburos que también incluye la concreción de las plantas de separación de líquidos de Río Grande y Gran Chaco y el Proyecto Gas Natural Licuado (GNL).
El avance de la obra
La planta de amoniaco y urea, que se construye en la región de Bulo Bulo del trópico de Cochabamba, registra un avance del 85% y comenzará a operar el segundo semestre de este año, informó el 16 de diciembre de 2015 YPFB Corporación. El costo del proyecto alcanza a $us 862,5 millones.
Según YPFB, la planta producirá 1.200 toneladas métricas día (TMD) de amoniaco, que es materia prima para producir 2.100 TMD de urea y el 20% de la producción de urea se destinará al mercado interno y el 80% será exportado. Con la producción de fertilizantes se asegurará un mejor rendimiento de la producción agrícola y se permitirá consolidar la seguridad alimentaria en el país.
El presidente Morales agregó que entre 2006 y 2015 las inversiones realizadas en proyectos para impulsar la industrialización del gas natural alcanzaron a $us 1.850 millones, de los cuales los recursos destinados a las plantas separadoras de líquidos (Río Grande y Gran Chaco) llegan a $us 903,74 millones. Estos proyectos destacados por el Jefe de Estado son impulsados por YPFB. Asimismo, ratificó que en febrero iniciará operaciones comerciales la planta de GNL.

Sube precio de la papa y baja el tomate

Ayer el Mercado Campesino abrió sus puertas a la población, para que pueda abastecerse hasta las 14 horas, debido al feriado nacional por la creación del Estado Plurinacional.
Los precios de venta se han mantenido bastante estables, salvo algunas excepciones debido a la escasez de la papa que subió a 40 y 50 bolivianos la arroba, esto se debe a las sequías producidas por las olas de calor y heladas que causaron severos daños en los cultivos.
Bernarda Benítez, vendedora de papa, dijo que la falta de agua en el departamento de Tarija hizo sentir sus efectos de a poco. Varios productores fueron afectados y tuvieron que subir el precio de la papa por las heladas que afectaron la producción en Iscayachi.
Por otra parte, el valor del tomate bajó a entre 20 y 30 bolivianos la caja, que contiene 20 kilos, al igual que el morrón tiene un costo muy bajo de 30 bolivianos la bolsa de 36 libras y la arveja ha subido a 25 bolivianos la cuartilla.
Alicia Alarcón, vendedora de fruta dijo no estar al tanto de la subida de precios de las verduras y que según su conocimiento todo está al mismo precio. “Lo único que ha subido es la papa y un poco el durazno con relación al año pasado, la uva se mantiene, también la cebolla está barata a 5 o 6 bolivianos la cuartilla, 50 bolivianos el quintal y la cebolla verde a 30 bolivianos la arroba. Ximena Villca, antigua verdulera del Mercado Campesino dijo que han subido los precios de la lechuga, acelga, espinaca y el amarro de estas verduras tiene un costo de 80 bolivianos y antes el precio era de 60, y la falta de agua en el Valle de Tarija y Culpina ha ocasionado que aumenten los precios.