La Feria Integral realizada al comenzar la semana laboral a cargo del Proyecto de Desarrollo de Área (PDA) Soracachi de la Organización No Gubernamental (ONG) Visión Mundial, consiguió con el programa "Corazón de Familia", aplicado desde el año 2003, que 25 comunidades de este municipio muestren avances y logros referentes a productividad y la aplicación de prácticas saludables en nutrición.
Torrejas de cebolla, torta de chuño, tarta de zanahoria y quinua, jarabe de cebolla, toda la variedad de productos y comida local se mostró al público en el municipio del mismo nombre, en la feria realizada por séptima vez, con la presencia de comunidades de la región.
Los visitantes pudieron apreciar e informarse acerca de los proyectos de seguridad alimentaria, desarrollo económico, nutrición y el especial de ganadería, con resultados que se centran por ejemplo en el conocimiento que adquirieron las madres de familia, en relación a los valores nutritivos, para el aprovechamiento de los alimentos que ellas mismas poseen a campo abierto o en invernaderos.
"Antes no conocíamos estas comidas, gracias al PDA hemos aprendido cómo podemos preparar más platos, qué valores nutritivos hay y cómo tenemos que mezclar los alimentos", explicó Tamiana Marca Cuizara.
La diversificación alimenticia y el mejoramiento de la nutrición son aspectos claves que también fueron alcanzados en el taller y capacitaciones sobre todo al sector femenino, responsable de preparar la comida.
"Los niños se han recuperado de la desnutrición, tarda un poco, pero ahora están bien. Son más gorditos y sanitos. Antes no podían en el colegio, se cansaban, incluso sus calificaciones han mejorado", explicó Claudia Montoya.
Otro de los proyectos aplicados en Soracachi, es el enfocado al ganado vacuno, principalmente al mejoramiento de vacas lecheras, mediante la inseminación artificial. Las primeras crías estuvieron a la venta en esta Feria Integral.
"Se ha podido mejorar las razas de vacas con inseminación y ahora dan más leche y mejor carne; 18 litros es el máximo por día, comparado con 6 litros como antes, ya hemos avanzado mucho", indicó Florentino Segovia, gerente del PDA Soracachi.
Productos como yogurt, queso, hortalizas y verduras son principalmente para el autoconsumo de las familias. Sin embargo, algunos ya han logrado una producción suficiente y vender lo que les sobre, generando ingresos para sus familias.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Pobladores de Sapahaqui expondrán su mejor producción agrícola
Los pobladores de Sapahaqui ayer llegaron a la ciudad de Oruro para invitar a la feria exposición de lo mejor de la fruta y verdura que producen en el valle paceño.
Los productores ayer se ubicaron en la plaza 10 de Febrero, una de ellas llevaba una canasta en mano, para mostrar a los casuales transeúntes una variedad de frutas que trajeron para exponer y vender a los ciudadanos orureños, el sábado 25 de marzo, en la calle Tejerina entre Sucre y Murguía.
Esta actividad está apoyada por el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro a través de la Oficialía Mayor de Desarrollo Humano.
La productora, Jenny Fernández Vargas manifestó que lo que se pretende es que la población orureña conozca la fruta y verdura que se cultiva de forma natural, en ese valle.
"Durazno ulincate tanto blanco y amarillo, peramota, pera, higo, granada, manzana, y algunos derivados como son los duraznos al jugo, mermeladas, singani, vino y también verduras: acelga, apio, cebolla, tomate y papa, son los productos que expondremos y venderemos a la población orureña. Queremos que conozcan nuestros productos que son orgánicos, pues no usamos químicos para su producción", explicó Fernández.
De la feria participarán 50 expositores, que pondrán a consideración de la ciudadanía los productos mencionados a precios económicos, pues será del productor al consumidor.
Estos productores están organizados en una asociación que pertenece a la Federación de Comerciantes Minoristas, y para cultivar y procesar los productos cuentan con el apoyo de su gobierno municipal.
SAPAHAQUI
El valle de Sapahaqui se encuentra a 96 kilómetros de la ciudad de La Paz, y está a 3.100 metros sobre el nivel del mar, resultando el lugar perfecto para disfrutar de un clima cálido y lindos paisajes.
Precisamente es conocida por la calidad de su fruta, en especial por el durazno y la pera, aunque también sus habitantes producen manzana, naranja, mandarina, lujma y otros productos que son comercializados principalmente en La Paz.
Los productores ayer se ubicaron en la plaza 10 de Febrero, una de ellas llevaba una canasta en mano, para mostrar a los casuales transeúntes una variedad de frutas que trajeron para exponer y vender a los ciudadanos orureños, el sábado 25 de marzo, en la calle Tejerina entre Sucre y Murguía.
Esta actividad está apoyada por el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro a través de la Oficialía Mayor de Desarrollo Humano.
La productora, Jenny Fernández Vargas manifestó que lo que se pretende es que la población orureña conozca la fruta y verdura que se cultiva de forma natural, en ese valle.
"Durazno ulincate tanto blanco y amarillo, peramota, pera, higo, granada, manzana, y algunos derivados como son los duraznos al jugo, mermeladas, singani, vino y también verduras: acelga, apio, cebolla, tomate y papa, son los productos que expondremos y venderemos a la población orureña. Queremos que conozcan nuestros productos que son orgánicos, pues no usamos químicos para su producción", explicó Fernández.
De la feria participarán 50 expositores, que pondrán a consideración de la ciudadanía los productos mencionados a precios económicos, pues será del productor al consumidor.
Estos productores están organizados en una asociación que pertenece a la Federación de Comerciantes Minoristas, y para cultivar y procesar los productos cuentan con el apoyo de su gobierno municipal.
SAPAHAQUI
El valle de Sapahaqui se encuentra a 96 kilómetros de la ciudad de La Paz, y está a 3.100 metros sobre el nivel del mar, resultando el lugar perfecto para disfrutar de un clima cálido y lindos paisajes.
Precisamente es conocida por la calidad de su fruta, en especial por el durazno y la pera, aunque también sus habitantes producen manzana, naranja, mandarina, lujma y otros productos que son comercializados principalmente en La Paz.
martes, 20 de marzo de 2012
La agricultura y la religión precolombina
Con la aparición de la agricultura, hace más de 12 mil años atrás, se inició una transformación decisiva y trascendental en el desarrollo ulterior de toda la Humanidad. Este profundo cambio cultural que la agricultura representa y trajo, vendría a marcar, a partir de ese momento, todas las expresiones concernientes a la vida de todos los seres humanos. Del misterio y seguramente fascinación, que nuestros antepasados más lejanos le profesaron al sol, a las lluvias y al crecimiento y reproducción de los animales y las plantas; se fue pasando poco a poco, a una adecuación e interacción inevitable con el medio natural.
De allí que la agricultura debió, sin duda alguna, influir poderosamente entonces, en la génesis, desarrollo y justificación, de todas las nociones mágicasreligiosas que los pueblos precolombinos fueron forjando y transmitiendo de generación a generación, a lo largo de todo el esplendor que tuvieron sus civilizaciones. Por tanto, la agricultura no se limitó a ser la base fundamental para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la provisión de medicinas, combustibles, ornamentos y materiales de construcción; sino que y en virtud de ese extraordinario y decisivo rol que simbolizaba en sus vidas, se valieron de ella para fundamentar una hermosa, rica y maravillosa cosmovisión religiosa.
De ese modo, las civilizaciones indígenas precolombinas que ocupaban las zonas de los Andes y Mesoa mérica principalmente, forjaron tanto en la agricultura como en la religión, a dos de sus más importantes legados culturales. La agricultura, que hizo posible adelantar explicaciones elementa les de los misterios de la muerte y el sentido y conservación de la vida, asuntos tan apasionados como preocupantes entre los grupos indígenas, influyó decisivamente en la formación y cohesión de las comunidades prehispánicas, alrededor de creencias y valores fundamentados en mayor medida, en concepciones animistas y naturalistas.
Así, un conjunto de ceremonias, fiestas y prácticas de orden mágico, invocaban y evocaban a todo lo largo del continente, a dioses que representaban al sol, la lluvia, la tierra, la fertilidad, los vientos y las cosechas. Pacha mama, Inti, Viracocha, Ixtoh, Tlaloc, Quetzalcóalt y Chac, son sólo algunos nombres que incas, mayas y aztecas, veneraban con asombrosa devoción, por su fe inalterable en que de ellos dependía enteramente el desenvolvimiento de sus actividades agrícolas.
Eso explica por qué la impresionante ciudadela de Teotihuacán, el lugar de los dioses, según la lengua azteca y que llegó a tener un gran esplendor en el siglo VII, contara con un hermoso templo dedicado a la agricultura; del mismo modo que en la concepción muy particular que poseían los mayas sobre el mundo, apareciera en el centro del universo una gigantesca planta de maíz. Tal vez esta gran interdependencia entre agricultura y religión precolombina, permitió que las observaciones del escultor Robert Morris en una de las figuras trazadas entre los siglos VI y XVI en la llanura de Nazca, en Perú, fuera interpretada como “un ritual relacionado con las lluvias, las estaciones del año y las cosechas”.
Muchas plantas indoamericanas como ciruela, aguacate, maíz y cacao, entre otras, fueron consideradas como de origen divino por los aborígenes precolombinos. De allí nació la extraordinaria importancia que desempeñó el cacao como alimento y como moneda entre toltecas, chichimecas y mayas, luego que fuera entregado por el dios blanco Quetzalcóalt. Mientras que el maíz llegó a tener un carácter tan sagrado y monumental para el maya quiché, que aparece en la propia gestación de los primeros hombres sobre la tierra. "........De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados." (Popol Vuh).
Sin embargo, toda esta cosmovisión religiosa que nació y se amparó en armónica relación y sustento con las prácticas y fines de la agricultura indígena, en épocas más recientes, ha ido gradualmente desapareciendo y en su lugar se ha venido imponiendo, una agricultura que no necesita invocar ningún dios, mas que el del mercado, para privatizar las semillas, los animales y las cosechas; para destruir los recursos y las bases fundamentales que hacen posible la actividad agrícola; para satisfacer primeramente exigencias comerciales y lucrativas, antes que las necesidades humanas más perentorias.
En efecto, la agricultura que hoy impera en nuestro planeta se encuentra en franco conflicto con los mismos recursos de los que depende para su existencia. Ésta renunció a la visión holística que fue decisiva para los pueblos originarios, que no veían ninguna separación entre el mundo natural y lo humano, para asumir la interacción hombrenaturaleza como una rivalidad siempre permanente. Los procesos agrícolas, lejos de abordarse entonces, desde la óptica de su complejidad intrínseca, fueron reducidos a una uniformidad y a una homogenización sin ninguna justificación válida, más allá de la que proporciona el lucro desmedido.
De allí que las prácticas agrícolas prevalecientes se constituyeran en las responsables directas de la profunda crisis ecológica y social en que se sustenta el actual modelo, basado principalmente en monocultivos, agroquímicos, semillas de altos insumos, erosión genética, mecanización de los procesos e irrigación intensiva. A esto ahora hay que sumarle sus cultivos transgénicos, tecnología Terminator, Zombie, y el patentamiento de plantas, animales y conocimiento tradicional.
Es preciso devolverle cuanto antes a la agricultura, la sacralidad de la que fue despojada por el modelo de agricultura industrial, incapaz de resolver el hambre que padecen más de mil millones de hambrientos y cuyas prácticas han degradado más del 25% de las tierras agrícolas y causado daños irreparables por salinización y alcalinización, al 10% de las tierras irrigadas en el mundo.
Es preciso también, retomar el modelo de agricultura tradicional fundado en el uso de los abonos e insecticidas naturales, los controles biológicos y la rotación de cultivos. Estamos en definitiva, en el instante en que nos vemos obligados a revalorizar nuestros conceptos y procedimientos agrícolas, en que debemos restablecer nuestros respetos a la Gran Madre de los antiguos o a la Pacha mama de nuestros antepasados indígenas.
De allí que la agricultura debió, sin duda alguna, influir poderosamente entonces, en la génesis, desarrollo y justificación, de todas las nociones mágicasreligiosas que los pueblos precolombinos fueron forjando y transmitiendo de generación a generación, a lo largo de todo el esplendor que tuvieron sus civilizaciones. Por tanto, la agricultura no se limitó a ser la base fundamental para cubrir las necesidades básicas relacionadas con la alimentación, la provisión de medicinas, combustibles, ornamentos y materiales de construcción; sino que y en virtud de ese extraordinario y decisivo rol que simbolizaba en sus vidas, se valieron de ella para fundamentar una hermosa, rica y maravillosa cosmovisión religiosa.
De ese modo, las civilizaciones indígenas precolombinas que ocupaban las zonas de los Andes y Mesoa mérica principalmente, forjaron tanto en la agricultura como en la religión, a dos de sus más importantes legados culturales. La agricultura, que hizo posible adelantar explicaciones elementa les de los misterios de la muerte y el sentido y conservación de la vida, asuntos tan apasionados como preocupantes entre los grupos indígenas, influyó decisivamente en la formación y cohesión de las comunidades prehispánicas, alrededor de creencias y valores fundamentados en mayor medida, en concepciones animistas y naturalistas.
Así, un conjunto de ceremonias, fiestas y prácticas de orden mágico, invocaban y evocaban a todo lo largo del continente, a dioses que representaban al sol, la lluvia, la tierra, la fertilidad, los vientos y las cosechas. Pacha mama, Inti, Viracocha, Ixtoh, Tlaloc, Quetzalcóalt y Chac, son sólo algunos nombres que incas, mayas y aztecas, veneraban con asombrosa devoción, por su fe inalterable en que de ellos dependía enteramente el desenvolvimiento de sus actividades agrícolas.
Eso explica por qué la impresionante ciudadela de Teotihuacán, el lugar de los dioses, según la lengua azteca y que llegó a tener un gran esplendor en el siglo VII, contara con un hermoso templo dedicado a la agricultura; del mismo modo que en la concepción muy particular que poseían los mayas sobre el mundo, apareciera en el centro del universo una gigantesca planta de maíz. Tal vez esta gran interdependencia entre agricultura y religión precolombina, permitió que las observaciones del escultor Robert Morris en una de las figuras trazadas entre los siglos VI y XVI en la llanura de Nazca, en Perú, fuera interpretada como “un ritual relacionado con las lluvias, las estaciones del año y las cosechas”.
Muchas plantas indoamericanas como ciruela, aguacate, maíz y cacao, entre otras, fueron consideradas como de origen divino por los aborígenes precolombinos. De allí nació la extraordinaria importancia que desempeñó el cacao como alimento y como moneda entre toltecas, chichimecas y mayas, luego que fuera entregado por el dios blanco Quetzalcóalt. Mientras que el maíz llegó a tener un carácter tan sagrado y monumental para el maya quiché, que aparece en la propia gestación de los primeros hombres sobre la tierra. "........De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados." (Popol Vuh).
Sin embargo, toda esta cosmovisión religiosa que nació y se amparó en armónica relación y sustento con las prácticas y fines de la agricultura indígena, en épocas más recientes, ha ido gradualmente desapareciendo y en su lugar se ha venido imponiendo, una agricultura que no necesita invocar ningún dios, mas que el del mercado, para privatizar las semillas, los animales y las cosechas; para destruir los recursos y las bases fundamentales que hacen posible la actividad agrícola; para satisfacer primeramente exigencias comerciales y lucrativas, antes que las necesidades humanas más perentorias.
En efecto, la agricultura que hoy impera en nuestro planeta se encuentra en franco conflicto con los mismos recursos de los que depende para su existencia. Ésta renunció a la visión holística que fue decisiva para los pueblos originarios, que no veían ninguna separación entre el mundo natural y lo humano, para asumir la interacción hombrenaturaleza como una rivalidad siempre permanente. Los procesos agrícolas, lejos de abordarse entonces, desde la óptica de su complejidad intrínseca, fueron reducidos a una uniformidad y a una homogenización sin ninguna justificación válida, más allá de la que proporciona el lucro desmedido.
De allí que las prácticas agrícolas prevalecientes se constituyeran en las responsables directas de la profunda crisis ecológica y social en que se sustenta el actual modelo, basado principalmente en monocultivos, agroquímicos, semillas de altos insumos, erosión genética, mecanización de los procesos e irrigación intensiva. A esto ahora hay que sumarle sus cultivos transgénicos, tecnología Terminator, Zombie, y el patentamiento de plantas, animales y conocimiento tradicional.
Es preciso devolverle cuanto antes a la agricultura, la sacralidad de la que fue despojada por el modelo de agricultura industrial, incapaz de resolver el hambre que padecen más de mil millones de hambrientos y cuyas prácticas han degradado más del 25% de las tierras agrícolas y causado daños irreparables por salinización y alcalinización, al 10% de las tierras irrigadas en el mundo.
Es preciso también, retomar el modelo de agricultura tradicional fundado en el uso de los abonos e insecticidas naturales, los controles biológicos y la rotación de cultivos. Estamos en definitiva, en el instante en que nos vemos obligados a revalorizar nuestros conceptos y procedimientos agrícolas, en que debemos restablecer nuestros respetos a la Gran Madre de los antiguos o a la Pacha mama de nuestros antepasados indígenas.
Emapa siembra maíz más duro en sur de Potosí
La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) implementa en el sur de Potosí parcelas demostrativas en las que se han empleado cuatro diferentes variedades de semillas de líneas híbridas de maíz duro amarillo.
De esa manera determinará cuál de estas tendrá mayores niveles de productividad y adaptación a la zona.
El responsable de la regional de Emapa en Potosí, Pedro Achu, informó que en Tupiza se produce maíz blando y lo que se busca es apoyar a la producción de maíz duro, que es deficitario en este sector.
En este marco, el gerente de Producción de la entidad estatal, Avelino Flores, explicó que el cambio del grano blando al duro resultará ventajoso para los productores del sector porque necesitan del insumo para el fomento de la producción lechera, avícola y la crianza de cerdos.
Al carecer de este grano en la región, los pobladores deben trasladarse hasta el Chaco para adquirirlo, lo que demanda una inversión económica adicional. “Al tener este insumo, los productores pecuarios de la zona reducirán sus costos de adquisición de este grano”, precisó.
La mayoría de las comunidades del sur potosino dedicadas al cultivo de maíz de grano blando registra un rendimiento promedio de dos toneladas por hectárea. De acuerdo con proyecciones de técnicos de Emapa, con la introducción del maíz de grano duro el beneficio se ampliará a cuatro toneladas por hectárea.
Las variedades de maíz que se innovan se cosechan en un plazo de 165 días, por lo que los técnicos prevén tener resultados en mayo próximo.
De esa manera determinará cuál de estas tendrá mayores niveles de productividad y adaptación a la zona.
El responsable de la regional de Emapa en Potosí, Pedro Achu, informó que en Tupiza se produce maíz blando y lo que se busca es apoyar a la producción de maíz duro, que es deficitario en este sector.
En este marco, el gerente de Producción de la entidad estatal, Avelino Flores, explicó que el cambio del grano blando al duro resultará ventajoso para los productores del sector porque necesitan del insumo para el fomento de la producción lechera, avícola y la crianza de cerdos.
Al carecer de este grano en la región, los pobladores deben trasladarse hasta el Chaco para adquirirlo, lo que demanda una inversión económica adicional. “Al tener este insumo, los productores pecuarios de la zona reducirán sus costos de adquisición de este grano”, precisó.
La mayoría de las comunidades del sur potosino dedicadas al cultivo de maíz de grano blando registra un rendimiento promedio de dos toneladas por hectárea. De acuerdo con proyecciones de técnicos de Emapa, con la introducción del maíz de grano duro el beneficio se ampliará a cuatro toneladas por hectárea.
Las variedades de maíz que se innovan se cosechan en un plazo de 165 días, por lo que los técnicos prevén tener resultados en mayo próximo.
Productores de sorgo piden exportar 20 mil t del grano
El 15 de marzo, la ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Nemesia Achacollo, abrió la posibilidad de que el Órgano Ejecutivo autorice la exportación de sorgo y girasol. “El sorgo y el girasol figuran en la lista de espera de ser liberadas para su exportación; esto dependerá de las reuniones que se sostienen con el sector agropecuario y la evaluación del equipo técnico del ministerio”, dijo entonces la funcionaria.
El 14 de marzo, el Gobierno central autorizó de “forma excepcional” la venta máxima de 2.000 t de carne vacuna, de 30 mil t de maíz amarillo duro y una partida adicional de 30 mil t de arroz completo y de 20 mil t de arroz partido y con cáscara.
El vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores de Maíz, Sorgo, Frejol y Cultivos Alternativos (Promasor), Jaime Lavayén, indicó ayer a La Razón que si el Ejecutivo autoriza la venta de excedentes, el sector prevé exportar de 20 a 30 mil t de sorgo.
“La producción de sorgo aumentó este año y existen los excedentes suficientes del producto para efectuar la venta al exterior”, afirmó Lavayén. Según Promasor, en la campaña de invierno de 2011 se cultivó 131.000 hectáreas (ha) de sorgo con un rendimiento de 2,18 t por ha, lo que representa una producción de 285.500 t.
La gerente general de Promasor, Dina Montero, ratificó que se sostiene reuniones con el Gobierno para “ver los resultados de la autorización del maíz y el arroz y analizar la posibilidad de liberar otros productos agrícolas para incentivar la producción y no perder los mercados externos”.
Girasol. El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez, expresó que los productores de girasol “estamos solicitando la liberación definitiva de las exportaciones del producto porque el consumo de sus derivados (aceite y torta de girasol, entre otros) en el mercado interno es mínimo”.
El consumo de girasol a nivel nacional alcanza las 6.000 t de aceite del producto que equivale a 15.000 t de grano. En la gestión 2011 se sembraron 220.000 ha y la producción fue de 194.000 t de grano. La producción excedentaria asciende a 180.000 t. “Cuando se prohíbe las ventas pierde el Estado por el tema impositivo y por el contrabando del grano”, dijo Pérez.
El vicepresidente de Promasor detalló que el principal mercado para la venta del producto es Perú. “Los precios del sorgo (Bs 40 el quintal) están muy bajos en el mercado interno, pero en el mercado externo como el peruano están buenos”, acotó Pérez.
Apuntó que los mercados para los derivados del grano de girasol son los países andinos. “A estos países, el derivado que se exporta más es el aceite refinado, le sigue el aceite crudo y la torta de girasol”. En tanto, el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga, sostuvo que “es necesario liberar las ventas de los dos productos porque su consumo en el mercado interno es mínimo”.
Producción del año 2010
Sorgo
En la campaña de verano 2010-2011 se cultivó 43 mil ha, con un rendimiento de 3,69 t/ha y se produjo 158.500 t.
Girasol
En 2010 se sembró 142 mil ha del grano y la producción fue de 152 mil t.
El 14 de marzo, el Gobierno central autorizó de “forma excepcional” la venta máxima de 2.000 t de carne vacuna, de 30 mil t de maíz amarillo duro y una partida adicional de 30 mil t de arroz completo y de 20 mil t de arroz partido y con cáscara.
El vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores de Maíz, Sorgo, Frejol y Cultivos Alternativos (Promasor), Jaime Lavayén, indicó ayer a La Razón que si el Ejecutivo autoriza la venta de excedentes, el sector prevé exportar de 20 a 30 mil t de sorgo.
“La producción de sorgo aumentó este año y existen los excedentes suficientes del producto para efectuar la venta al exterior”, afirmó Lavayén. Según Promasor, en la campaña de invierno de 2011 se cultivó 131.000 hectáreas (ha) de sorgo con un rendimiento de 2,18 t por ha, lo que representa una producción de 285.500 t.
La gerente general de Promasor, Dina Montero, ratificó que se sostiene reuniones con el Gobierno para “ver los resultados de la autorización del maíz y el arroz y analizar la posibilidad de liberar otros productos agrícolas para incentivar la producción y no perder los mercados externos”.
Girasol. El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Demetrio Pérez, expresó que los productores de girasol “estamos solicitando la liberación definitiva de las exportaciones del producto porque el consumo de sus derivados (aceite y torta de girasol, entre otros) en el mercado interno es mínimo”.
El consumo de girasol a nivel nacional alcanza las 6.000 t de aceite del producto que equivale a 15.000 t de grano. En la gestión 2011 se sembraron 220.000 ha y la producción fue de 194.000 t de grano. La producción excedentaria asciende a 180.000 t. “Cuando se prohíbe las ventas pierde el Estado por el tema impositivo y por el contrabando del grano”, dijo Pérez.
El vicepresidente de Promasor detalló que el principal mercado para la venta del producto es Perú. “Los precios del sorgo (Bs 40 el quintal) están muy bajos en el mercado interno, pero en el mercado externo como el peruano están buenos”, acotó Pérez.
Apuntó que los mercados para los derivados del grano de girasol son los países andinos. “A estos países, el derivado que se exporta más es el aceite refinado, le sigue el aceite crudo y la torta de girasol”. En tanto, el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga, sostuvo que “es necesario liberar las ventas de los dos productos porque su consumo en el mercado interno es mínimo”.
Producción del año 2010
Sorgo
En la campaña de verano 2010-2011 se cultivó 43 mil ha, con un rendimiento de 3,69 t/ha y se produjo 158.500 t.
Girasol
En 2010 se sembró 142 mil ha del grano y la producción fue de 152 mil t.
lunes, 19 de marzo de 2012
Productores de Cliza lograron adaptar manzanas de Brasil
Las variedades de manzana de Brasil que llevan los nombres de “Eva” y “Princesa”, se adaptaron exitosamente en el municipio cochabambino de Cliza y son cultivadas por unos 570 productores de durazno de esa región y de otras poblaciones aledañas.
Pese a las cuantiosas pérdidas que sufrieron los cultivadores de duraznos de Cliza, por los variantes fenómenos climáticos y algunas plagas, la producción de estas manzanas logró compensar las pérdidas registradas.
“Eva” y “Princesa” fueron cultivadas desde hace tres años en más de 20 huertas familiares del municipio de Cliza, y la fecha ha logrado producir hasta 20 kilos de manzanas por planta.
Esa motivación está animando a muchos productores de duraznos de la zona a ampliar sus plantaciones a las manzanas de Brasil, junto con sus cultivos de duraznos, que en los últimos años no han logrado alcanzar la producción esperada, debido a las bajas temperaturas que se presentaron en noviembre, debido a granizadas.
Los fruticultores del valle alto estiman que este año la producción de manzanas de las variedades “Eva” y “Princesa” para el mercado local alcanzará a unos 240 mil kilos y para los próximos años se estima duplicar esta producción, y reemplazar, así la importación actual de esa fruta desde Chile y Argentina.
El director de Desarrollo Productivo de la Alcaldía de Cliza y gestor del proyecto, Humberto Vargas, dijo que hace tres años, la Alcaldía de Cliza optó por introducir de manera experimental el cultivo de ambas variedades de manzana, con el propósito de diversificar la producción frutícola y recuperar las pérdidas económicas en durazno.
El proyecto se impulsó al principio en 10 huertas familiares con el financiamiento del 50 por ciento del costo y que actualmente el cultivo de las dos variedades de manzana superan las 6 mil plantas en más de siete hectáreas y media del valle alto, de las cuales 2.500 plantas ocupan tres hectáreas y media en 22 fincas del municipio de Cliza, mientras que 3.500 plantas fueron adquiridas y sembradas en cuatro hectáreas por productores particulares de los municipios aledaños.
Pese a las cuantiosas pérdidas que sufrieron los cultivadores de duraznos de Cliza, por los variantes fenómenos climáticos y algunas plagas, la producción de estas manzanas logró compensar las pérdidas registradas.
“Eva” y “Princesa” fueron cultivadas desde hace tres años en más de 20 huertas familiares del municipio de Cliza, y la fecha ha logrado producir hasta 20 kilos de manzanas por planta.
Esa motivación está animando a muchos productores de duraznos de la zona a ampliar sus plantaciones a las manzanas de Brasil, junto con sus cultivos de duraznos, que en los últimos años no han logrado alcanzar la producción esperada, debido a las bajas temperaturas que se presentaron en noviembre, debido a granizadas.
Los fruticultores del valle alto estiman que este año la producción de manzanas de las variedades “Eva” y “Princesa” para el mercado local alcanzará a unos 240 mil kilos y para los próximos años se estima duplicar esta producción, y reemplazar, así la importación actual de esa fruta desde Chile y Argentina.
El director de Desarrollo Productivo de la Alcaldía de Cliza y gestor del proyecto, Humberto Vargas, dijo que hace tres años, la Alcaldía de Cliza optó por introducir de manera experimental el cultivo de ambas variedades de manzana, con el propósito de diversificar la producción frutícola y recuperar las pérdidas económicas en durazno.
El proyecto se impulsó al principio en 10 huertas familiares con el financiamiento del 50 por ciento del costo y que actualmente el cultivo de las dos variedades de manzana superan las 6 mil plantas en más de siete hectáreas y media del valle alto, de las cuales 2.500 plantas ocupan tres hectáreas y media en 22 fincas del municipio de Cliza, mientras que 3.500 plantas fueron adquiridas y sembradas en cuatro hectáreas por productores particulares de los municipios aledaños.
domingo, 18 de marzo de 2012
Uva de mesa tarijeña será exportada al Paraguay
En un hecho sin precedentes, 15 toneladas de uva de mesa tarijeña serán exportadas al mercado de Asunción, capital de Paraguay, en las primeras semanas de abril. “Es que la fruta es deliciosa y de calidad”, según aseguran los productores.
“Es la primera solicitud de un país externo y que exista un permiso para importar uva de mesa boliviana. Este año enviaremos uva a las colonias menonitas de Asunción del Paraguay, que es el mercado más grande”, anunció Luis Antelo Bruno, responsable de Desarrollo de Mercados de la Fundación Autapo para el Programa de Fortalecimiento al Complejo de Uvas, Vinos y Singanis.
Precisó que en la primera quincena de abril se enviará 15 toneladas de uva nacional desde los viñedos de Tarija. Antelo señaló que es la primera entrega de un proceso de exportación de largo plazo hacia el vecino país.
El año pasado visitaron a compradores en Asunción y el resultado fue positivo, porque la fruta fue apreciada por su color, sabor y tamaño. “Se abrió una gran puerta para que el mercado paraguayo consuma uva boliviana”.
Sin embargo, reconoció que el transporte será el principal obstáculo a vencer. “Tarija es el departamento que menos carreteras asfaltadas tiene y más allá de los negocios será una aventura llegar al Paraguay”, señaló.
Calidad. Antelo destacó que la exportación de la fruta nacional “es una muestra de la calidad de nuestros productos”.
“Estamos fomentando el consumo de la uva, que sea boliviana y que tengan la garantía de un producto de calidad y el origen es Tarija”, señaló. Para tal efecto, las 25 asociaciones de productores tarijeños (2.800 familias) están promocionando la uva tarijeña en diferentes ferias barriales, tanto en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
“Queremos llegar del productor al consumidor directamente y evitar la larga cadena de producción que al final sólo perjudica a ambos”, manifestó Antelo. Por el momento, el productor entrega la uva a un rescatista, éste a un vendero (persona que compra la uva por camiones), quien entrega a un distribuidor y éste a su vez a un minorista, quien recién vende al consumidor final. Esta larga cadena de comercialización hace que los precios se encarezcan y la uva no sea una fruta de consumo masivo, manifestó.
A su vez, también son perjudicados por el contrabando de uva que llega del Perú, Chile y Argentina. “No existe control, por eso los mismos productores están controlando en las fronteras”, dijo.
“Es la primera solicitud de un país externo y que exista un permiso para importar uva de mesa boliviana. Este año enviaremos uva a las colonias menonitas de Asunción del Paraguay, que es el mercado más grande”, anunció Luis Antelo Bruno, responsable de Desarrollo de Mercados de la Fundación Autapo para el Programa de Fortalecimiento al Complejo de Uvas, Vinos y Singanis.
Precisó que en la primera quincena de abril se enviará 15 toneladas de uva nacional desde los viñedos de Tarija. Antelo señaló que es la primera entrega de un proceso de exportación de largo plazo hacia el vecino país.
El año pasado visitaron a compradores en Asunción y el resultado fue positivo, porque la fruta fue apreciada por su color, sabor y tamaño. “Se abrió una gran puerta para que el mercado paraguayo consuma uva boliviana”.
Sin embargo, reconoció que el transporte será el principal obstáculo a vencer. “Tarija es el departamento que menos carreteras asfaltadas tiene y más allá de los negocios será una aventura llegar al Paraguay”, señaló.
Calidad. Antelo destacó que la exportación de la fruta nacional “es una muestra de la calidad de nuestros productos”.
“Estamos fomentando el consumo de la uva, que sea boliviana y que tengan la garantía de un producto de calidad y el origen es Tarija”, señaló. Para tal efecto, las 25 asociaciones de productores tarijeños (2.800 familias) están promocionando la uva tarijeña en diferentes ferias barriales, tanto en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
“Queremos llegar del productor al consumidor directamente y evitar la larga cadena de producción que al final sólo perjudica a ambos”, manifestó Antelo. Por el momento, el productor entrega la uva a un rescatista, éste a un vendero (persona que compra la uva por camiones), quien entrega a un distribuidor y éste a su vez a un minorista, quien recién vende al consumidor final. Esta larga cadena de comercialización hace que los precios se encarezcan y la uva no sea una fruta de consumo masivo, manifestó.
A su vez, también son perjudicados por el contrabando de uva que llega del Perú, Chile y Argentina. “No existe control, por eso los mismos productores están controlando en las fronteras”, dijo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
