lunes, 4 de abril de 2016
La agroforestería cambia la vida de 1.000 familias de la amazonía
Para contribuir a la sostenibilidad de la economía campesina e indígena del país, el Cipca implementa desde hace 15 años sistemas agroforestales que permitieron recuperar tierras infértiles y mejorar la calidad de vida e ingresos de al menos 1.000 familias del norte amazónico.
Estos sistemas son una forma de producción sostenible que utilizan los recursos naturales disponibles en el medio, la mano de obra familiar y los conocimientos locales para recuperar suelos degradados combinando la producción de cultivos anuales con plantaciones de mediano plazo (de cuatro a seis años) y largo plazo (de seis a ocho años), y la crianza a pequeña escala de animales.
Las prácticas agroforestales, que le permiten a los agricultores tener un “pequeño paraíso” capaz de alimentar a sus familias y a la población boliviana, requieren de un trabajo “muy laborioso y sacrificado”, apuntó el biólogo Vincent Vos, técnico del privado Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca).
Benjamín Tala, de la comunidad pandina de Medio Monte, es uno de los mejores ejemplos del éxito de esta forma de aprovechamiento de tierras antes estériles o poco fértiles, ya que en sus parcelas, que suman 5 hectáreas (ha), hay 50 tipos de productos, entre frutas, legumbres y variedades forestales. El agricultor tiene 11 hijos, ocho de los cuales ya cuentan con una profesión relacionada con la agroforestación, como técnicos forestales o ingenieros ambientales.
“Todos mis hijos estudiaron con los ingresos que fue generando la parcela, que eran pocos al principio”, pero que luego fueron creciendo en la medida en que “ellos ayudaban a que (ese terreno) sea mucho más grande y más productivo. Me siento muy feliz porque la parcela es también fruto de su trabajo y de su dedicación a la tierra”, afirmó.
Transformar una parcela degradada en una rentable tarda al menos seis años, luego de los cuales se pueden obtener en ese pedazo de tierra al menos 25 productos, explicó el experto del Cipca, que ayuda a implementar esta labor en algunas provincias pandinas, benianas y cruceñas.
“Mi cultivo es muy joven, tiene tres años, pero ya empieza a dar beneficios”, dijo José Luis Chujra, secretario ejecutivo de la federación campesina de la provincia Vaca Díez (Beni).
La regeneración de las parcelas “muertas” comienza con la siembra de productos como el pacay y las legumbres, que requieren de pocos nutrientes y que se desarrollan en poco tiempo dejando sustancias que mejoran la calidad de la tierra, indicó Alexandre Leprise, consejero de Comunicación Audiovisual de Oxfam, organización privada que trabaja en el proyecto junto al Cipca.
Al principio, los productos que se obtienen para el consumo propio de la familia son maíz, arroz, hortalizas, frijol, yuca y plátano; pero con el paso del tiempo y el mejoramiento de la tierra se puede tener frutas, cacao, castaña y madera, dijo alegremente Tala, quien hoy cuenta con una variedad de alimentos que le permiten tener una dieta muy completa.
Al comenzar a recuperar una parcela, precisó Leprise, los comunarios no tienen muchos ingresos, porque los árboles frutales tardan unos ocho años en producir y ser rentables.
Vos explicó que las parcelas que han sido trabajadas bajo sistemas agroforestales por un periodo de nueve años, además de proporcionar alimento a las familias que las cuidan, pueden generan un ingreso promedio de “Bs 400 por día”, monto que al inicio del proyecto es de Bs 50 diarios.
DESARROLLO. Así, esta forma de producción no solo asegura la alimentación de estas familias de pequeños productores, sino también genera ingresos adicionales por la venta de los excedentes —los que contribuyen a la seguridad alimentaria del país— y le provee de medicinas y materiales para su uso diario.
Desde que el Cipca comenzó a implementar el proyecto en la región amazónica del país, hace 15 años, pudo recuperar 2.563 de 3.000 ha, es decir el 85%, pese a las sequías, inundaciones, incendios y otros, lo que muestra que esta forma de producción tiene una alta resistencia a fenómenos climáticos extremos y otras manifestaciones del cambio climático. Por ejemplo, el mango, la piña y otros productos ricos en agua que se plantan en lugares estratégicos de la parcela frenan el avance del fuego.
“En realidad, todos tienen afecciones climáticas pero a algunos les afecta con mayor fuerza. Les cuesta volver a levantarse, pero sí lo hacen”, puntualizó Vos. “Oxfam y Cipca seguimos el trabajo de los productores para que puedan ver en el mediano plazo un avance. Les brindamos la capacitación necesaria para que ellos puedan generar en ese tiempo un sistema agroforestal”, agregó Leprise.
Tala destacó que la ayuda de ambas instituciones fue vital para sacar adelante su “pequeño paraíso”.
“La capacitación constante que nos da la Oxfam con Cipca nos ayuda a que no cometamos errores cuando queramos dar más vida a las parcelas”, afirmó Chujra.Leprise mencionó que parte del proyecto es la venta de plantines a precio subvencionado y la capacitación en otras tareas como la pesca para mejorar la alimentación de campesinos y comunidades indígenas. “El subsidio varía según el tipo de planta. Por ejemplo, un arbusto que en el mercado convencional tiene un precio de entre Bs 4 y 10 es entregado a un costo de entre Bs 1 y 2”.
Adelantó que ambas instituciones están realizando los estudios para iniciar estos trabajos en los valles y el altiplano bolivianos, para combatir la deforestación agrícola. “Se espera llegar a esas regiones en el mediano plazo, para así poder lograr el objetivo que se tiene dentro la Agenda 2025, de llegar a las 50.000 hectáreas agroforestales en el país”.
Con los sistemas agroforestales, que protegen los recursos naturales y la biodiversidad, “damos vida a esas parcelas que ya no producen los mismos alimentos que antes y que, en muchos casos, ya no tienen vida y no generan vida”, subrayó Vos.
El Valor de las parcelas
El valor de los productos agrícolas, frutales y forestales de una parcela trabajada por 10 años bajo el sistema es de Bs 28.699 y de Bs 41.000 en el vigésimo año, informó el Cipca.
Más de 3 mil personas se quedan sin trabajo por la mecanización del rubro de la castaña en Riberalta y Cobija
Más de tres mil trabajadores dedicados a la labor manual del catado de
castaña en Riberalta (Beni) y Cobija (Pando) dejaron de ser contratados
por empresas beneficiadoras debido a la implementación de maquinaria,
denunciaron dirigentes fabriles. El sector se encuentra en emergencia y
pide la intervención del Gobierno para regular la mecanización.
La situación más preocupante se vive en Beni, afirmó María Cayuba,
Secretaria Ejecutivas de la Federación Departamental de Trabajadores
Fabriles de Beni. El catado es un trabajo temporal que se realiza entre
marzo y noviembre, en algunos casos hasta diciembre, por lo que quienes
se dedican a esta labor reciben una remuneración promedio mensual de Bs
1.998 o más.
“Acá, en Riberalta (Beni), el 80% está mecanizando sus empresas. Somos
tres mil familias afectadas. En cada empresa éramos 700 a 1.000
trabajadoras más o menos, y con esto de la mecanización solo trabajan 40
a 50. Las personas se quedan sin trabajo”, aseguró. Dijo que desde hace
dos años viven en esta situación, que deja sin empleo a hombres y,
sobre todo, a mujeres.
En Cobija la situación no es diferente. El Secretario Ejecutivo de
Federación Departamental de Trabajadores Fabriles de Pando, Édgar
Zeballos, informó que el número de afectados supera los 80 en este
rubro, que se constituye en una de las principales fuentes de ingreso
para esas regiones y las personas que viven en las zonas circundantes.
“Tahuamanu y ExImcruz están con clasificadoras de última tecnología. En
ExImcruz, en una área en la que trabajaban 30 señoras, pusieron una
máquina y nos redujeron el 50%, se quedaron 15 e incluso menos”, contó
Zeballos.
En Cobija hay cinco empresas de castaña, incluida la Empresa Boliviana de Almendras (Eba).
La castaña, que cobró importancia en la economía nacional a partir de
los años 90, actualmente es la principal fuente de ingresos para
pobladores de las zonas productoras de Beni y Pando. Estados Unidos,
Reino Unido, Australia y Alemania son los principales destinos de este
producto que tiene un alto valor nutritivo.
Foto: Nicolás Quinteros-Archivo
Desde hace dos años que las 29 empresas de castaña que hay en
Riberalta, de a poco, han ido implementado la quebradora mecánica,
informó Luis Blacutt, de la beneficiadora Blacutt Hermanos. “El trabajo
manual es de menor cantidad, en él antes trabajaban 250 personas ahora
debe haber 200. Se ha reducido en un 20%. En el quebrado mecánico
trabajan 100 personas”, afirmó y explicó que la contratación está
condicionada a la disposición de materia prima.
El gerente de la Cámara de Exportadores del Norte (Cadexnor) en Beni,
Juan Estrada, negó que haya despidos. “Se han mecanizado las empresas
porque en la época de zafra las personas no están presentes, se van al
monte y es donde se usa más las quebradoras automáticas. No es que en sí
se esté despidiendo a las personas”, sostuvo.
Cayuba y Zeballos coincidieron por separado en la necesidad de regular
la incorporación de maquinaria en la industria de la castaña para evitar
el desempleo masivo en poblaciones dedicadas, principalmente, a esa
actividad.
“Debería de haber una norma para regular hasta qué punto deberíamos
tener participación en el progreso de las industrias porque si la
mecanizan al 100% en qué vamos a quedar los trabajadores”, cuestionó
Zeballos y denunció que los empresarios aprovechan de esa situación y
les dicen: “Si quieres agarras el trabajo o lo dejas porque hay harta
gente esperando”.
Estrata afirmó que las empresas no tienen obligación de contratar a los
rezagados, es decir, aquellos que llegan 15 días después de iniciadas
las actividades en la firma. Ésta, explicó, es una disposición que rige
por acuerdo entre partes.
“Si no aparecen en el momento en que se empezó el trabajo, en el caso
nuestro en abril, se le da el trabajo al personal antiguo. Personal
nuevo, en caso necesario solamente. Y en base a eso se empieza el
trabajo con la cantidad que se requiere en relación a la cantidad de
kilos que se requiere de almendras”, sostuvo Blacutt.
El presidente de la Federación Departamental de Trabajadores Fabriles
de Bolivia, Víctor Quispe, aseguró que una comitiva se trasladará hasta
Beni y Pando para testificar la situación. “Vamos a sacar cuántas
personas están siendo afectadas. Son varias empresas que estarían
queriendo incurrir en la mecanización”.
Foto: Nicolás Quinteros-Archivo
Menor a la anterior campaña Solo se llegará a 100 mil hectáreas de arroz
El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) informó que la superficie de arroz se estima que llegará solamente a las 100.000 hectáreas, menor a las 115.000 hectáreas registradas en la anterior campaña, debido a los bajos precios. Asimismo, se prevé producir alrededor de 345.000 toneladas, que logra cubrir en su totalidad el mercado interno, aunque en la campaña 2014/2105 se sacó una producción de 168.000 toneladas.
"Uno de los principales problemas de este sector es el contrabando que está depreciando los precios", comentó Pura Paz, responsable de Investigación y Seguridad de Proyectos del Iniaf./MCV
"Uno de los principales problemas de este sector es el contrabando que está depreciando los precios", comentó Pura Paz, responsable de Investigación y Seguridad de Proyectos del Iniaf./MCV
domingo, 3 de abril de 2016
Implementarán 250 carpas solares para paliar la sequía
Diferentes instituciones aúnan esfuerzos para hacer frente a la sequía que se vivirá esta gestión y que se asegura será una de las más drásticas de los últimos años, por ello es que se implementarán 250 carpas solares con tanques de agua para 10 mil litros en los diferentes municipios del departamento.
La secretaria de Desarrollo Productivo del Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gad-Oru), Lizeth Márquez informó que dentro de las medidas que se realizan, está el traslado de agua en las cisternas que tiene tanto la Gobernación como los municipios.
Se han comprado los tanques con potabilizadores para el agua de consumo humano y que serán instalados en los municipios donde el agua es salina lo que se verificó cuando se cavaron pozos.
"También realizaremos la construcción de tanques para cosecha de agua con pequeñas carpas solares proyecto que será ejecutado de manera concurrente con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Gobierno Departamental y el Ministerio de Medio Ambiente", señaló Márquez.
Dijo que se comenzará con el uso del agua mediante la cosecha. Pero también se comprará productos veterinarios con un valor estimado de 2 millones de bolivianos, para empezar las campañas de vitaminización y desinfección para los animales que están sufriendo por la falta de agua o están consumiendo el líquido que no es el adecuado.
"Vamos a reforzar las defensas de los animales, para disminuir la cantidad de cabezas muertas, y esto es lo que haremos en concurrencia con el Gobierno central, departamental y municipal", enfatizó la autoridad.
El viernes, el gobernador de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, informó que se cuenta con un presupuesto de 35 millones de bolivianos para enfrentar la sequía en el área rural, para ello se reunió con las autoridades de los 34 municipios a quienes se les dio a conocer el plan de emergencia.
La secretaria de Desarrollo Productivo del Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gad-Oru), Lizeth Márquez informó que dentro de las medidas que se realizan, está el traslado de agua en las cisternas que tiene tanto la Gobernación como los municipios.
Se han comprado los tanques con potabilizadores para el agua de consumo humano y que serán instalados en los municipios donde el agua es salina lo que se verificó cuando se cavaron pozos.
"También realizaremos la construcción de tanques para cosecha de agua con pequeñas carpas solares proyecto que será ejecutado de manera concurrente con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el Gobierno Departamental y el Ministerio de Medio Ambiente", señaló Márquez.
Dijo que se comenzará con el uso del agua mediante la cosecha. Pero también se comprará productos veterinarios con un valor estimado de 2 millones de bolivianos, para empezar las campañas de vitaminización y desinfección para los animales que están sufriendo por la falta de agua o están consumiendo el líquido que no es el adecuado.
"Vamos a reforzar las defensas de los animales, para disminuir la cantidad de cabezas muertas, y esto es lo que haremos en concurrencia con el Gobierno central, departamental y municipal", enfatizó la autoridad.
El viernes, el gobernador de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, informó que se cuenta con un presupuesto de 35 millones de bolivianos para enfrentar la sequía en el área rural, para ello se reunió con las autoridades de los 34 municipios a quienes se les dio a conocer el plan de emergencia.
Cambios climáticos golpean a la agricultura en diversas formas
El fenómeno de El Niño azota a la agricultura en distintas formas, lo que provocado un impacto negativo en las comunidades afectadas, ya que estos sectores son los más vulnerables, más aún las poblaciones que viven cerca de ríos y cerros, las lluvias y sequias son una amenaza latente, expresó el Ambientalista Edwin Alvarado.
Señaló que las familias se ven afectadas por los cambios climáticos, ya que con lluvias, granizos e inundaciones pierden sus viviendas, pertenecías y hasta la vida.
En este sentido, apuntó que el impacto es significativo, principalmente por sus efectos en agricultura, los cambios de temperatura afectan a las distintas plantaciones. “Estos problemas, consecuencia del calentamiento global, determinan la capacidad de carga de la biosfera, para producir suficiente alimento para todos los seres vivos”, dijo.
En su opinión, las consecuencias resultantes del cambio climático y de la agricultura dependerán, a nivel general, del balance de estos efectos. “El estudio de estos fenómenos podría ayudar a anticipar y adaptar adecuadamente el sector agrícola, para así maximizar su productividad”.
EFECTOS
Se ha visto, dijo, que la agricultura también puede producir efectos significativos en el clima, principalmente, por la producción y liberación de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono, metano y óxido nítrico.
En los últimos años se ha visto que son las provincias las que sufren con mayor intensidad las consecuencias de los cambios climáticos, porque los pobladores en su mayoría viven de la agricultura y la cría de ganado, como alpacas, llamas, ovejas, entre otros y es en este sentido es que su capital también está en riesgo.
CONSECUENCIAS
Asimismo el fenómeno de El Niño no sólo puede traer consecuencias severas como sequías e inundaciones, también puede provocar incendios forestales, como los registrados en Cochabamba.
Los cambios climáticos son negativos y dañinos en términos generales para la población, sin embargo los agricultores deben tomar medidas, pues las lluvias a partir de enero pasado a la fecha han afectado más del 60% y las sequias el 66 % de las zonas de cultivo.
“El Niño no sólo causa daños en los cultivos, también provoca enfermedades asociadas con la humedad y calor excesivos en las personas”, dijo.
INTENSIDAD
El fenómeno climatológico de El Niño se fortaleció desde febrero de este año y podría llegar a ser uno de los más intensos de la historia en los últimos 65 años, según el pronóstico del Centro de Predicciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).
Los expertos opinan que este evento climatológico se hará cada vez más fuerte a medida que vaya transcurriendo el año.
Debido a este perfilamiento, el cambio climático podría llegar a un nuevo récord, cuyas consecuencias ya comenzaron a observar los expertos, por lo que es llamado «El Niño Godzilla”.
Señaló que las familias se ven afectadas por los cambios climáticos, ya que con lluvias, granizos e inundaciones pierden sus viviendas, pertenecías y hasta la vida.
En este sentido, apuntó que el impacto es significativo, principalmente por sus efectos en agricultura, los cambios de temperatura afectan a las distintas plantaciones. “Estos problemas, consecuencia del calentamiento global, determinan la capacidad de carga de la biosfera, para producir suficiente alimento para todos los seres vivos”, dijo.
En su opinión, las consecuencias resultantes del cambio climático y de la agricultura dependerán, a nivel general, del balance de estos efectos. “El estudio de estos fenómenos podría ayudar a anticipar y adaptar adecuadamente el sector agrícola, para así maximizar su productividad”.
EFECTOS
Se ha visto, dijo, que la agricultura también puede producir efectos significativos en el clima, principalmente, por la producción y liberación de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono, metano y óxido nítrico.
En los últimos años se ha visto que son las provincias las que sufren con mayor intensidad las consecuencias de los cambios climáticos, porque los pobladores en su mayoría viven de la agricultura y la cría de ganado, como alpacas, llamas, ovejas, entre otros y es en este sentido es que su capital también está en riesgo.
CONSECUENCIAS
Asimismo el fenómeno de El Niño no sólo puede traer consecuencias severas como sequías e inundaciones, también puede provocar incendios forestales, como los registrados en Cochabamba.
Los cambios climáticos son negativos y dañinos en términos generales para la población, sin embargo los agricultores deben tomar medidas, pues las lluvias a partir de enero pasado a la fecha han afectado más del 60% y las sequias el 66 % de las zonas de cultivo.
“El Niño no sólo causa daños en los cultivos, también provoca enfermedades asociadas con la humedad y calor excesivos en las personas”, dijo.
INTENSIDAD
El fenómeno climatológico de El Niño se fortaleció desde febrero de este año y podría llegar a ser uno de los más intensos de la historia en los últimos 65 años, según el pronóstico del Centro de Predicciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).
Los expertos opinan que este evento climatológico se hará cada vez más fuerte a medida que vaya transcurriendo el año.
Debido a este perfilamiento, el cambio climático podría llegar a un nuevo récord, cuyas consecuencias ya comenzaron a observar los expertos, por lo que es llamado «El Niño Godzilla”.
sábado, 2 de abril de 2016
Dificultades para la producción de chía
Una de las mayores dificultades que enfrenta el cultivo de chía es la dependencia del precio y el mercado internacional, ya que en anteriores cosechas el precio por quintal en los municipios productores de Chuquisaca alcanzó hasta Bs 2.000. Para la cosecha 2016, se prevé que el precio por quintal oscile entre 250 y 300 bolivianos.
La otra dificultad que se enfrenta, especialmente en el departamento, es que aún no se desarrolló una tecnología de producción adecuada para nuestro medio, es decir que todavía se tiene que trabajar sobre la disponibilidad de semillas, control de malezas, manejo de suelos, sistema de siembra, densidades, cosecha, post cosecha y el manejo de plagas y enfermedades.
Por eso es importante desarrollar la tecnología para mejorar la producción y calidad de la chía y así mejorar los precios, la exportación y buscar nuevos mercados, ya que actualmente la chía cautiva la preferencia de los clientes que buscan alternativas alimenticias naturales y saludables para tener una mejor calidad de vida.
De acuerdo con datos históricos, antiguamente las semillas de chía (salvia hispánica) se constituyeron en el elemento básico de la alimentación de los mayas y aztecas de México. Sin embargo, los conquistadores combatieron enérgicamente estas semillas por considerarlas sacrílegas, ya que formaban parte de ceremonias destinadas a los dioses aztecas.
Por esta razón, los cultivos solo sobrevivieron en el sur de México y Guatemala hasta 1991, periodo en el que se reconocieron sus propiedades y se trabajó para su recuperación.
En la actualidad, las mayores plantaciones de chía en Latinoamérica se encuentran en México, Argentina, Paraguay y Bolivia.
Propiedades
Diferentes estudios demostraron que las semillas de chía son la fuente natural más rica en ácidos grasos omega 3 o ácido linolénico, que el cuerpo humano no produce y se debe consumir de fuentes marinas o vegetales como estas.
También contienen un importante porcentaje de ácidos grasos omega 6 y 9. A la vez, son una fuente de fibra dietética, minerales y no tienen gluten.
Las semillas son ricas en nutrientes: proteína, calcio, boro, potasio, antioxidantes, hierro, vitaminas y minerales varios. Tienen el doble de proteína respecto a cualquier otra semilla y cinco veces más calcio que la leche.
Las semillas de chía poseen el doble del potasio en comparación a los plátanos (fruta considerada fuente tradicional de potasio, tan importante para prevenir calambres), el triple de hierro en relación con las espinacas y tiene siete veces más omega 3 que la carne de salmón.
Bajan expectativas para la chía en Chuquisaca y en todo el país
A principios de la década pasada, la chía tuvo una gran aceptación en la agricultura boliviana, principalmente en Santa Cruz. Tanto así que, en su momento de cúspide, por su potencial de rentabilidad, el área de siembra de este cultivo llegó a triplicarse. Chuquisaca ocupa el segundo lugar entre los departamentos productores de Bolivia.
La promesa se diluyó, en poco más de 10 años, como menuda semilla en el vaso de agua. A principios de la década pasada se llegó a cotizar hasta en 7.000 dólares la tonelada a nivel internacional; en los últimos meses cayó incluso a 1.500-1.000 dólares la tonelada. ¿Qué pasó con la chía en Bolivia? ¿Y en Chuquisaca?
Las perspectivas actuales para la producción de chía en Bolivia no son alentadoras debido, precisamente, a su bajo precio. Para la cosecha 2016 Santa Cruz, el primer productor del país, redujo su superficie de siembra de 55.000 a 30.000 hectáreas. Chuquisaca, segundo productor nacional, donde antes se sembraban hasta 300 hectáreas, no tendrá esta temporada una cosecha superior a las cinco hectáreas.
Antes, en Chuquisaca, las familias productoras de la chía eran alrededor de 400. Ahora, en cambio, no pasan de 100.
La cotización desanimó a los productores de un tiempo a esta parte. En el mercado departamental, el quintal se comercializa a entre 350 y 400 bolivianos. En el pasado, llegó hasta Bs 2.000. En la actualidad, el kilo se vende a 12-15 bolivianos.
Principal exportador
En 2013, Bolivia se posicionó como el principal país exportador de chía en América Latina con la venta de 9.716 toneladas métricas (TM) por un valor de $us 51,3 millones, según informa a CAPITALES el ingeniero agrónomo Wálter Chura, exresponsable de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Chuquisaca.
Santa Cruz reportó 55.000 hectáreas en la campaña agrícola 2013-2014, seguido de Chuquisaca con una producción cercana a las 250 hectáreas. El cultivo en este último departamento se desarrolló principalmente en los municipios de Mojocoya, Tomina y Zudáñez.
Para 2014, pese a que se confirmó la disminución del precio internacional de la chía, Bolivia mantuvo su posición como principal exportador, con un precio promedio de $us 4.152 la TM, es decir, 27.38% menos de lo registrado en 2013, cuando la TM llegó a los $us 5.289, precisa Chura.
En 2015 se hicieron esfuerzos, pero el valor de exportación de la chía bajó considerablemente al haber una mayor oferta de ese alimento en Argentina, Paraguay y México, después de que mejoraran su producción.
Aun así, Bolivia exportó 20.190 TM, de los cuales 20.158 TM se produjeron en Santa Cruz y 31.3 TM en Chuquisaca, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). La mayor parte de la producción de chía boliviana se vendió a Brasil, y de ese país partió rumbo a Europa.
El ingeniero agrónomo argentino Guillermo Rocco, quien tiene una planta procesadora de chía en Santa Cruz, explica a CAPITALES que a este producto le pasó lo mismo que a la quinua, cuyo precio cayó y no volvió a subir. “La diferencia es que la quinua se come en gran cantidad, en cambio la chía se come una cucharadilla por día”, apunta él, que no olvida destacar el principal beneficio de esta semilla: baja el colesterol gracias al omega 3.
Rendimiento
El promedio de rendimiento de chía en el país bordea los 300 kilogramos por hectárea, aunque hay picos interesantes, de hasta 800 y 900 kilos por hectárea, en ciertos lugares. “Para los productores es un verdadero desafío levantar y estabilizar el rendimiento a más de 500 kilos por hectárea”, dice Chura.
La chía tuvo una gran aceptación en la agricultura boliviana, principalmente en el departamento de Santa Cruz, tanto así que, en su momento de cúspide, por su potencial de rentabilidad, el área de siembra de este cultivo se triplicó.
Se trata de un cultivo exigente, que pide control de malezas “Es muy importante realizar un buen control de malezas, sembrar y cosechar en el momento oportuno, la rotación de cultivos y la fertilización del suelo”, aconseja la Asociación Boliviana de los Centros Regionales de Experimentación Agropecuaria (AB-CREA) en su página web.
Costo de producción
“El costo de producción promedio por hectárea de chía es de $us 250 y en el mercado exterior se llegó a obtener hasta $us 7.000 por tonelada; en el interior de Bolivia, el grano se comercializa a $us 2 el kilo y puede alcanzar los $us 2.000 la tonelada, a pesar de que la mayor parte de la producción de chía se va al exterior”, explica Chura a CAPITALES.
En nuestro país, los principales demandantes de chía son las industrias alimenticias, de cosmética, de elaboración de medicamentos y para el consumo directo de refrescos, repostería y otros.
Según el responsable de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Chuquisaca, Gualberto López, en esta institución no se está trabajando con ningún proyecto relacionado con la producción de chía porque no se cuenta con una cadena de frío para mantener este producto en óptimas condiciones, de acuerdo con las exigencias internacionales.
Recuerda que la Gobernación trabajó dos años con la producción de esta semilla: el primero con un proyecto piloto, donde el quintal se vendió en Bs 3.500. En el segundo año se experimentó una fuerte caída de precios a 500-400 bolivianos el quintal.
Bolivia no es el único afectado con esta realidad. En?Paraguay, el precio de la chía tuvo un descenso exponencial de 12.000 a 800 dólares la tonelada.
Planta de procesamiento de chía en el departamento de Santa Cruz
- CAPITALES visitó una planta procesadora de chía (negra y blanca) en las haciendas “La Estrella” y “Puerto Alegre”, municipio San Julián de Santa Cruz, departamento donde los entendidos dicen que se desarrollaron los cultivos al extremo de crear una sobredemanda que ocasionó el desmoronamiento de su precio en el mercado internacional.
- La planta de Puerto Alegre tiene una capacidad de producción de 1.500 kilogramos por hora, según explica su propietario, Guillermo Rocco. La comercialización depende del mercado, sale de los silos en función a los pedidos.
- Esta planta tiene cuatro enormes silos, cada uno con capacidad de 4.200 toneladas. Cuando CAPITALES estuvo en la planta, en diciembre pasado, casi todos los silos estaban llenos de maíz de la campaña anterior debido a la poca venta generada por la competencia desleal del maíz que ingresa del exterior del país.
- Antonio Ruiz Claros, responsable de la parte de almacenamiento, es paceño, nació en la provincia Inquisivi, pero trabaja hace 22 años en el agro cruceño. Explica que en los silos se almacena especialmente maíz, sorgo y soya. Cuentan además con una embolsadora para cuando se llenan los silos. Esto les permite guardar hasta 100 toneladas extras en silos-bolsa.
- Rocco detalla que en la planta de chía, luego de la cosecha, se procesa y se limpia la semilla para, finalmente, guardarla para el momento de la exportación en bolsas de 25 kilos. Dice que está en sus planes comercializarla en pequeñas cantidades, pero para eso tendrían que envasar el producto con una marca.
- La chía se conserva en cámaras frías y los principales mercados de exportación de esta hacienda son Estados Unidos, Japón y Europa. “Hace un año que está muy difícil, pero exportamos 100, 200 toneladas”, revela Rocco, un ingeniero agrónomo argentino que se casó con una ingeniera paceña.
- Cuentan con un aire acondicionado gigante para el enfriamiento: “Cuando llega del campo tiene una temperatura de 40 grados, como no puede tener ningún tipo de hongo (están, pero no pueden desarrollarse), entonces se la enfría hasta 18 grados, con menos de 40% de humedad relativa, y se la guarda en una cámara fría”.
- De Puerto Alegre la chía sale procesada y lista para el consumo.
La fuente vegetal más rica…
Una cualidad única de las semillas de chía es su elevado contenido de aceite y la fuente vegetal más rica para el esencial ácido graso omega-3. La chía tiene aproximadamente tres a diez veces la concentración de aceites grasos no saturados de la mayoría de los granos, los que son esenciales para ayudar a emulsificar y absorber las vitaminas solubles en grasa, A, D, E, y K. Igualmente, posee entre 19% y 23% de proteína y es una buena fuente de vitamina B, calcio, potasio, cinc y cobre.
Está considerada “suplemento dietético” por la FDA (Food and Drug Administration, USA). La fibra que contiene la chía facilita la digestión, ayudando a evitar el estreñimiento y el cáncer de colon.
2,7 millones de bolivianos en 2015 entregó el vicepresidente Álvaro García Linera para proyectos de chía y sésamo a organizaciones de pequeños productores agropecuarios en cinco comunidades del municipio de San Ignacio de Velasco, en Santa Cruz.
Se le adjudican muchos beneficios, entre los destacan los siguientes:
1. Ayuda en la lucha contra el sobrepeso por su alto contenido de fibra (hace sentirse satisfecho).
2. Contiene antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra.
3. Su nivel de omega 3 lo hace un antiinflamatorio eficaz para evitar o paliar enfermedades como la artritis.
4. No contiene gluten (para quienes deben excluirlo de su dieta, como los pacientes con enfermedad celíaca).
5. Proporciona energía, aumenta la fuerza y la resistencia. Por sus altos contenidos de proteínas y la combinación de vitaminas y minerales, ayuda a las personas a ser constantes en sus actividades diarias.
6. Favorece el control de los niveles de colesterol y triglicéridos.
7. Ayuda a mantener la regularidad intestinal: la fibra soluble y el revestimiento de gel de la semilla mantiene el colon hidratado y asegura el movimiento fácil de los alimentos.
8. Permite controlar los niveles de azúcar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
