lunes, 29 de junio de 2009

En los polos productivos de Santa Cruz (norte, este y región de la Chiquitania), el escenario para la cosecha de invierno, junto a la producción bovin

Una buena noticia para los productores bolivianos. Los precios de granos, como la soya, el girasol, el trigo y el maíz se recuperan en el mercado internacional debido a la sequía que afectó los cultivos de los países vecinos, como Brasil, Argentina y Paraguay.
Revisando los precios internacionales se evidencia un incremento en la tonelada de trigo de $us 117 a 150, de maíz de $us 83 a 120, el girasol de $us 169 a 245 y la soya de $us 210 a 360 de diciembre a la fecha.


La cosecha de soya de Brasil del ciclo 2008/09 (octubre/septiembre) puede alcanzar los 57 millones de toneladas, por debajo de los 61 millones previstos en mayo, según el Ministerio de Agricultura de ese país.


Además, en su novena estimación de producción de granos, la Compañía Nacional de Abastecimiento estimó la producción de maíz 2008/09 en 49,9 millones de toneladas, desde los 51,4 millones previos.


En el caso de Argentina, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) bajó su pronóstico de la cosecha argentina de soya del ciclo 2008/09 a 32 millones de toneladas, frente a los 34 millones de la estimación anterior.


Argentina es el tercer productor y exportador mundial de granos de soya y la cosecha del ciclo 2008/09 está a punto de terminar.
En su informe de oferta y demanda mundial de granos de junio, el USDA mantuvo su proyección de la cosecha de maíz 2008/09 en 13 millones de toneladas. Asimismo, dejó sin cambios -respecto del informe de mayo- su pronóstico de la producción de trigo 2009/10, en 11 millones de toneladas.


Por otra parte, exportadores del vecino país adelantaron que Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales de granos, puede dejar de vender trigo en 2010 debido a que la fuerte sequía que azota a sus cultivos puede recortar la producción.
Además de la falta de lluvias, los productores se quejan de que las reiteradas intervenciones del Gobierno en los mercados generaron una caída en las inversiones.
“Si sigue cayendo la producción se van a resentir las exportaciones y hay serias dudas de que vayamos a tener saldo exportable en la próxima campaña", dijo el director del Centro de Exportadores de Cereales, Alberto Rodríguez, según el diario La Nación.
En Paraguay, el escenario es parecido. La producción de soya en Paraguay caerá un 43,2% durante la cosecha 2008/09 debido a la sequía y a las invasiones de las áreas de cultivo por parte de grupos de ‘sin tierra’, prevén organismos del sector.
La cosecha 2008/09 será de unos 3,8 millones de toneladas, frente a los 6,8 millones del periodo anterior, según los pronósticos que difundió la Unión de Gremios de la Producción.
Pese a la caída en la producción, la demanda se mantiene, según Jaime Hernández, gerente de planificación de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo. “La sequía generó una menor oferta, pero contribuyó a la recuperación de los precios en el mercado”, sostuvo.
Consultado sobre las perspectivas para la campaña de invierno, precisó que la coyuntura es favorable. Los productores prevén la siembra de 296.000 ha de soya frente a las 196.000 de 2008, porque ahora la t se cotiza en $us 360.
En trigo habrá una mayor área, alrededor de 85.000 a 90.000 ha de trigo cuando el año pasado fueron 74.000 ha; es decir, un aumento del 15%.
El área de siembra que decrecerá es el girasol (de 304.000 a 210.000 hectáreas). Este comportamiento se debe a los problemas de la anterior gestión, cuando se restringieron las exportaciones que provocaron un colapso en el almacenaje y una caída en los precios (de $us 400 a 160 la t).
Agapito Montaño, jefe de difusión del Comité Regional de Semillas Santa Cruz, indicó que hay mucha expectativa en el sector productivo y se certificarán 16.000 toneladas de semillas, que cubren el 70% del área sembrada para la campaña de invierno, aunque también certificaron 6.900 toneladas de trigo.
El Comité Regional de Semillas aumentará la producción de semillas de 38.000 a 40.000 ha en la presente gestión.
Sin embargo, los exportadores son escépticos, porque consideran que Bolivia ha perdido seriedad ante los mercados internacionales. “Se incumplieron contratos, será difícil que vuelvan a creer en nosotros”, dijo el gerente de Cadex, Oswaldo Barriga.

Importante

Millones de $us
400
Es la cantidad que la Cadex estima que Bolivia perdió por las restricciones a la exportación de productos oleaginosos

En millones de t
4
es la caída en la producción de soya brasileña. En Argentina disminuirá en 2 millones de t y en Paraguay serán 3 millones de t menos

En $us por t
360
Es la cotización de la soya en el mercado internacional. Se recupera, luego de que en diciembre de 2008 estuvo en $us 280 la tonelada

Las ganancias de ADM caen hasta un 98%
El procesador agrícola estadounidense Archer Daniels Midland Co (ADM) presentó una caída del 98% en sus utilidades netas del tercer trimestre, por menores ventas debido a la recesión y pérdidas extraordinarias, con lo que incumplió la expectativa de analistas. En Bolivia, ADM es dueña de la aceitera ADM-SAO desde hace 11 años.
La ganancia operacional en los segmentos de procesamiento de oleaginosas y maíz, servicios agrícolas y otros negocios bajó un 72%, en medio de las turbulencias económicas globales que han golpeado la demanda por materias primas y combustible.
Para el trimestre finalizado el 31 de marzo, ADM reportó una ganancia neta de $us 8 millones. Las utilidades fueron inferiores a las previsiones de analistas que esperaban 49 centavos de dólar por título, según Reuters.

Producción . Trigo y soya en carrera; el cerdo con baja demanda

En los polos productivos de Santa Cruz (norte, este y región de la Chiquitania), el escenario para la cosecha de invierno, junto a la producción bovina y porcina, presenta diferentes realidades.
“La superficie de la soya se va a incrementar; en el norte, hasta el 15 de julio, se tendrá casi el 100% del avance de siembra. Se espera que para verano, tanto en el este como en el norte, habrá un fuerte incremento en la producción soyera”, sostuvo Edward Peña, técnico de Anapo.
Este optimismo se refleja en los productores de Minero y Chané, que ante la consulta de cómo enfrentarán la crisis económica muchos de ellos sonríen y se muestran optimistas. No es para menos, pues para esta temporada esperan cobrar por cada tonelada de soya no menos de $us 300.
En la localidad de Okinawa y de Buena Esperanza, Antonio Sosa, Néstor Arrieta y Marcelo Toro aseveran que una buena opción es la siembra de trigo.
“El clima frío y las lluvias han llegado a tiempo, esto nos va a permitir aumentar nuestra producción”, sostuvo Sosa, mientras muestra su producción de unas 50 hectáreas.
En las orillas camino a San Pedro las plantaciones cañeras se mezclan con las de girasol y las del trigo. Llama la atención que en el norte la caña no sea un cultivo mayoritario.
“Esto se debe a que los ingenios están lejos de los centros de producción y su transporte lo encarece mucho, por eso no conviene producir a gran escala”, aseveró Martha Paniagua, productora cañera entre Chané y Aguaí.
En esta zona, el camino de tierra se hunde por el peso de la camioneta y muestra que es una asignatura pendiente que los productores reclaman al Ejecutivo y a la Prefectura.
“Ésta es una historia vieja, los caminos a partir de Chané y hasta San Pedro son intransitables. Hay tierra en calor y lodo cuando llueve. Hasta ahora, sólo hay promesas y un lento trabajo en el lugar”, se lamenta Jorge Paredes productor soyero.
En la zona productora del este los campos aparecen con un manto de flores amarillas; es el girasol, que a pesar de no contar con un precio final de las aceiteras nacionales algunos productores optaron por este cultivo.
Con una temperatura menor a los 10 grados y una llovizna persistente, Mario Zanabria nos recibe y mientras quema unas maderas cerca de un fogón, cuenta que el precio del girasol bajó de los $us 400 la tonelada a $us 220.
“Esto para nosotros fue muy grave, muchos tuvimos que elegir entre no seguir trabajando con este producto; saltar al trigo o la soya. Los números no cerraban”, explicó Zanabria.
En la zona de la Chiquitania, la producción y la demanda de porcinos deben sortear el inconveniente de la gripe AH1N1 o influenza humana, que en principio fue llamada ‘gripe porcina’ para evitar que su comercialización disminuya y perjudique a los productores cruceños que son los principales proveedores del mercado paceño.
Pero en los centros de producción de San Ramón y San Javier esto parece muy lejano.
“Pasen, pasen, qué bueno que vengan por estos lugares. Acá están los chanchos, son unos 100. El reproductor pesa más de 300 kilos y las hembras unos 200 kilos. ¿Fiebre porcina? Bueno, qué les puedo decir, nosotros seguimos vendiendo como antes, nuestros mercados son Santa Cruz y San Javier”, explicó Roberto Antúnez, productor de porcinos en la zona de la Chiquitania.
El presidente de la Asociación Departamental de Porcicultores (Adepor), Héctor Laguna, un poco más cauto indicó que de un promedio de 20.000 cabezas producidas mensualmente, un 80% se vende a La Paz y que por la gripe A su demanda ha bajado un poco.
Sobre la oferta bovina en los ranchos de Cuatro Cañadas, San Ramón y San Javier se pudo apreciar que los ganaderos son optimistas para enfrentar la crisis económica que afecta al mundo.
A eso de las ocho de la mañana, Bacilio Valda nos recibe con leche recién ordeñada e insiste en echarle un poco de whisky.
“Tomen un poquito, hace mucho frío y con el chilchi se siente más el sur”, afirma.
Valda, al igual que José Méndez y Roberto Armando se muestran confiados para sobrellevar la crisis. “No tenemos miedo, somos conscientes de que las cosas van a ir subiendo de precio. La comida balanceada, las vacunas, la sal, pero creo que con nuestras ventas vamos a poder cubrir nuestros gastos”, señaló Armando, mientras muestra a sus reses nelore que se agrupan en busca de calor.
En este recorrido, el optimismo de los hombres de campo frente a los desafíos económicos fue la carta de presentación.

Cifras del invierno

Soya
294
mil hectáreas es la superficie de soya sembrada. Se espera un rendimiento de 418.270 toneladas.

Girasol
210
mil hectáreas es el área sembrada de girasol. Se prevé una producción de 450.795 t.

Trigo
137
mil toneladas es la producción que se espera de la cosecha de trigo. En 2008 fue de 74.000 t.

En miles de hectáreas
664
Es la superficie total sembrada en Santa Cruz; el año pasado fue de 772.450 hectáreas.

En detalle

- Negocio porcino. Según Adepor, en el departamento hay 30 granjas afiliadas a esta institución. Los cerdos se comercializan cuando llegan a un peso promedio de 90 kilos.

- Costo. Los productores de porcinos indicaron que para los frigoríficos o el mercado paceño el kilo vivo de chancho se comercializa a Bs 10.

- Alternativas. Para los pequeños productores de Chané, la posibilidad de mejorar sus ingresos está en dividir sus parcelas y apostar por el trigo, la soya y en menor medida por el girasol y el frejol.

- Frenos. Los productores consideran que los cupos para la exportación de aceite son una traba para desarrollar las áreas de cultivo de girasol y maíz.

- Caminos. Como ya lo indicó en su oportunidad EL DEBER, el trayecto hacia la Chiquitania, a la altura de Cuatro Cañadas, se encuentra en pésimas condiciones. Para los productores de la zona, esto es un problema que repercute en el costo del transporte.

Opiniones

Rolando Villarpando
Agricultor
“En Nueva Esperanza, a ocho kilómetros de Okinawa (Santa Cruz), tengo 100 hectáreas en las que sembré trigo; espero que la cosecha de invierno sea tan buena como la del año pasado”. La crisis económica, por el momento, al sector que está apostando por los granos no le afecta.
Los costos de producción están estables y se espera que el precio de la tonelada de trigo se mantenga.

Marcelina Barrios
Agricultora
“En Chané tengo unas 12 hectáreas donde ya sembré caña, trigo y un poco de papa. Antes sólo sembraba caña, pero como los ingenios están muy lejos prefiero el trigo, por el que te pagan bien y tiene buen rendimiento. Para mejorar mis cultivos pude acceder a un crédito de $us 20.000. Por ahora no tengo temor a la crisis, por esta zona somos optimistas”.

Jorge Aguilera
Agricultor
“Este invierno en 50 hectáreas estoy sembrando frejol, y girasol en otras 50. Hay un poco de temor con lo que va a pasar en la cosecha de invierno y por los precios que no quieran pagar. Hasta el momento, el precio internacional del girasol se mantiene bajo y las aceiteras todavía no han fijado los costos para nuestra producción y eso preocupa”.

Bacilio Valda
Productor ganadero
“Tengo 34 reses, la mayoría productoras de leche, que la vendo en Cuatro Cañadas y San Javier. El precio de las vacunas de la sal ha subido, el del alimento balanceado se mantiene igual. Por ahora con lo que gano me alcanza para mantener a mis once hijos. Algunos bancos te dan crédito, pero los intereses son muy altos; sólo trabajo con dinero al contado”.

Hernán González
Trabajador
“En la hacienda Santa Rosario II, entre San Ramón y San Javier, hay unas 1.300 cabezas de res y 70 de chancho. En el lugar trabajamos más de 10 personas y nuestros patrones nos cumplen con los pagos. La leche la vendemos a San Javier y la carne de res y chancho, a Santa Cruz. En esta temporada, la demanda de carne es alta y se paga bien”.

Aceite de limón cruceño rumbo a EEUU y Europa

La empresa boliviana Desarrollos Agrícolas S.A. (DESA) encontró en el limón una gran veta de negocio. Además de la fruta fresca también exporta el aceite esencial de limón, un producto muy apetecido en los mercados de norteamérica y Europa que le ha reportado ingresos por cerca de $us 2 millones el año pasado.
José Luis Landívar, gerente de Agronegocios de la empresa DESA en Santa Cruz, afirmó que desde hace cinco años exportan aceite de limón y que cuentan con una planta industrial para la extracción. “Es importante destacar que tenemos el control y el manejo de agroquímicos, lo que es clave en esta industria porque un alto porcentaje de la producción se destina al consumo humano”, explicó.
Consultado sobre los usos que se le da al aceite de limón, afirmó que sirve para alimentos, cosméticos y fragancias. Por ejemplo, en esencia para perfumes, champú o pasteles.
Toda la producción del aceite de limón es para exportación porque no tiene demanda en el mercado interno.
La compañía cuenta con 560 hectáreas del cítrico.
“Es una variedad específica de limón que es muy apetecida por Europa como fruta fresca y en la cáscara se encuentra el aceite esencial de limón”, afirmó Landívar, pero no dio más detalles.
Adicionalmente, también exportan a Europa el limón como fruta fresca refrigerada. “La novedad es que es fruta refrigerada, preparamos el producto para que llegue en las condiciones que el consumidor exige, en cuanto a calidad y color de la fruta”, dijo.
Hasta la fecha, DESA es la única empresa que exporta aceite esencial y limón fresco, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Datos del Instituto Nacional de Estadística, revelan que el producto se comercializa a Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Suiza.
Entre los mercados atractivos para este producto también está Brasil.
El gerente del IBCE, Gary Rodríguez, señaló que hay importantes mercado por alcanzar, pero la oferta es pequeña por lo que se debe impulsar su crecimiento.
Asimismo, destacó la alta cultura productiva que existe en el país. “Pese a las insuficientes políticas públicas, los productores con esfuerzo propio están logrando abrirse mercados. Si hubiera planificación y decisión, el país podría diversificar aún más su oferta. Los países son los que nos están descubriendo, en vez de que Bolivia salga a vender su imagen”, indicó.
Martín Salces, responsable de la Unidad de Proyectos de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz, resaltó la amplia oferta exportable que tiene el país y el potencial que existe en otros productos bolivianos para su internacionalización.
Noé Morón, presidente de la Asociación de Hortifruticultores de Santa Cruz, expresó que tienen conocimiento de que la empresa DESA está exportando aceite de limón.
“Nosotros estamos con un proyecto que desarrolla la Fundación Trópico Húmedo en el Carmen Rivero Tórrez y Roboré para industrializar el limón. El objetivo es contar con el producto durante todo el año en envases especiales para elaborar refresco, aunque ahora está paralizado porque faltaron los recursos económicos”, reconoció el dirigente.

Los mercados orgánicos son estrictos
La empresa Desarrollos Agrícolas S.A. (DESA) considera que el manejo de agroalimentos viene a ser crítico, porque Europa se ha vuelto cada vez más exigente precautelando la seguridad de la producción y la inocuidad alimentaria.
“Los organismos de sanidad animal y vegetal velan por la inocuidad, de manera que los alimentos lleguen libres o con mínimo contenido de agroquímicos, por ello la industria de productos orgánicos está creciendo”, señaló José Luis Landívar, gerente de Agronegocios de DESA.
Sobre el uso de pesticidas, dijo que sólo se utilizan dentro de los límites tolerables, porque los mercados internacionales e instituciones establecen normas cada vez más rígidas.
El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Gary Rodríguez, afirmó que son más de 50 productos alimenticios que han empezado a exportarse a diferentes mercados durante 2007 y el primer semestre de 2008, y que la demanda es alta por ser productos orgánicos y de alto valor nutritivo.
En el informe denominado La otra frontera, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo se propone la inserción de Bolivia a ciertos mercados especializados, como el biocomercio o la producción de alimentos orgánicos que contribuyen con cerca de $us 300 millones en exportaciones y generan mucho empleo.

Propiedades

- Orígenes. El limón fue introducido en Europa por los árabes y hoy en día la mayor industria del aceite esencial se encuentra en Sicilia (Italia), si bien en Estados Unidos es donde se realizan las técnicas más modernas para su elaboración.

- Vitaminas. El aceite de limón es rico en vitaminas y posee la propiedad de aumentar la producción de glóbulos blancos, responsables de defender al cuerpo de las infecciones.

- Aroma. Entre las propiedades del aceite de limón verde están su aroma refrescante y dulce. El aceite es perfecto para aplicarlo mezclado con el geranio, la lavanda o el ylang-ylang. También se lo utiliza como un efectivo repelente de insectos.

- Terapéutico. El aceite permite apaciguarse y concentrar las energías vitales; para luchar eficientemente contra el estrés, la depresión y las tensiones nerviosas. Es efectivo para detener hemorragias y es capaz de contrarrestar la acidez.

- Estimulante. Sus propiedades tonificantes del sistema circulatorio, hacen de este aceite un elemento ideal para el tratamiento de venas varicosas.

- Piel e infecciones. En cuanto al cuidado de la piel, este aceite es blanqueador, astringente (se lo incluye en las fórmulas de las cremas de limpieza y contra el acné, espinillas o verrugas). Asimismo, está indicado para diversas infecciones (pulmonares, intestinales), enfermedades infecciosas, reumatismo, artritis, gota e hiperacidez gástrica.

El rey soyero, el potosino que lidera el imperio del agro oriental



Su familia emigró del occidente con destino a Santa Cruz en la década de los años sesenta. No tenía amigos, ni conocidos, ni una sola hectárea en su haber, y empezó con la producción de arroz y la ganadería. Hoy, el único hijo de los Pérez Flores es el máximo dirigente de 14.000 agricultores de oleaginosas en el oriente. Un hombre que sembró su futuro a puro tesón y humildad

La primera noche que pasó en la ciudad de Santa Cruz, Miguel Pérez Nogales durmió en una de las bancas de la plaza principal 24 de Septiembre. No conocía a nadie. Llevaba pocas prendas en su equipaje, pero muchas esperanzas de conseguir un terreno de cultivo para su familia, de aquellos que en 1962 el Gobierno emenerrista, liderado por Víctor Paz Estenssoro, anunciaba que estaban “de regalo” para los emigrantes del occidente.

En Potosí, su terruño, Miguel había dejado a su esposa, María Flores Gómez, y a su hijo, Demetrio, quien había nacido meses atrás y al que, como todo padre, quería posibilitar un mejor futuro. Al día siguiente se trasladó hacia Montero, donde le dijeron que hallaría a miembros de una federación de campesinos. Así fue. Más tarde, éstos lo guiaron a Yapacaní, donde le “obsequiaron” 25 hectáreas. Su sueño se había cumplido.

De sus primeros meses de vida, en Hinchasi, un área rural muy pobre, Demetrio recuerda las historias que le narró repetidas veces su progenitora. “Me contaba que gateaba y ya estaba aprendiendo a caminar cuando nos vinimos”. Es que cuando cumplió un año, Miguel retornó a suelo potosino por él y María, y se los llevó a la región cruceña.

El cambio fue radical: del árido frío al calor tropical, compartiendo el trajín con mosquitos, tigrecillos, víboras y “bárbaros”, como denominaban a los indígenas del lugar, quienes, según Demetrio, escuchó de su padre, iban a los asentamientos y mataban a la gente para robarles, especialmente sus herramientas. Allí hizo sus primeras armas en la agricultura. Nadie se imaginaba que cuatro décadas después sería el líder de un imperio, el de la agroindustria soyera del oriente.

El sembrador de arroz

Miguel le relató a su hijo que cuando era joven trabajó en los grandes sembradíos de Argentina. Aquel nivel de producción, la riqueza de los predios y la labor manual lo habían dejado enamorado, y por ello no desaprovechó la oportunidad para buscar terrenos fértiles en su país. Es así que se instaló en Yapacaní, hasta donde el Gobierno enviaba alimentos y utensilios laborales para las familias que la habitaban, a la par de una comitiva militar para hacer frente a los “bárbaros”.

La familia Pérez aguantó ocho años en esa zona inhóspita. No fueron el calor, ni los animales, ni los indígenas los que provocaron su salida de allí, sino sus ansias de mayor progreso. Y abandonaron su casita de hojas de motacú, sus cosechas de arroz, la destartalada escuela y el recuerdo de la vez que Demetrio intentó jugar con una víbora, mientras María gritaba y Miguel llegó para matarla.

Entre las últimas imágenes que Demetrio guarda con alegría de esa primera etapa están las veces que su progenitor le daba la matraca para que colabore en la siembra, una especie de pinza grande que se clava en el suelo y que al abrir sus asas de la parte superior permite la apertura de su punta para dejar caer la semilla. “Tenía ocho años y eso era más grande que yo y muy pesado. Pero tenía que ayudar. Claro, no sembraba profundo”.

Hasta que Miguel ubicó mejores áreas para la plantación del arroz, aquéllas en proceso de colonización. Es así que consiguió otra parcela en la localidad de San Pedro y, durante unos meses, se trasladaba a ese sitio en bicicleta. Salía a las cinco de la mañana de su hogar en Yapacaní y pedaleaba unos 180 kilómetros, de ida y vuelta. Ello hasta que edificó una nueva para su parentela, a la que se había sumado una niña.

En territorio sampedreño, Demetrio, con sólo diez años, se turnaba entre el colegio, el campo y acompañar a su padre en las reuniones de la Federación de Transportistas, ya que éste se había comprado un camión para el traslado de los quintales de arroz. Con el tiempo, Miguel fue ayudado por su primogénito en las tareas dirigenciales, cimentando así, sin querer, un espíritu de liderazgo que le iría abriendo muchas puertas en el camino.

Demetrio acabó el bachillerato en la Unidad Educativa René Moreno. Recuerda que la diferencia de rasgos entre unos y otros hacía que los jóvenes se identificaran entre sí como collas y cambas, en tono de broma. Y aunque había lugareños “muy radicales”, como un sujeto que amenazaba a las personas de origen occidental, afirma que su familia no tuvo problemas porque sus progenitores eran muy respetados. No obstante, ya entonces se oía una frase actual: “Matar collas es hacer patria”.

En San Pedro, María abrió una tienda de abarrotes, empero, no pudo abandonar la costumbre de levantarse a las tres de la madrugada para preparar el desayuno de su esposo y los trabajadores de su predio. Es que todos preferían trabajar muy temprano porque la temperatura podía alcanzar los 40 grados al mediodía. Aparte, como no existían huellas de canales de agua, los residentes debían regar y limpiar los campos de extremo a extremo, bajo el asedio de mosquitos, fieras y los “bárbaros”.

Fue en esa época que su hermana enfermó. Cuenta que mientras ella guardaba el ganado en su corral, como cada tarde, se le apareció una víbora grande que la asustó. La impresión fue tan fuerte que le causó una embolia, la que la tuvo postrada en cama hasta quitarle la vida. Con este dolor encima, su familia se entregó a la faena en sus sembradíos de arroz, con los camiones, las vacas, su tiendita… Y Demetrio quiso ahondar sus estudios.

DE VETERINARIO A BECARIO

Entró a la universidad de Montero, para ser veterinario. Eligió la carrera porque su progenitor incursionó en la ganadería. Sin embargo, desertó en su misión por una oferta que no podía dejar pasar. Sucedió mientras cursaba el segundo año, en 1985. Tenía 22 años cuando el párroco de San Pedro comunicó a los habitantes de la posibilidad de que los muchachos se postulen a una beca ofrecida por la Embajada de Italia para el aprendizaje de los secretos de la producción arrocera.

Demetrio presentó sus papeles a la legación diplomática y un mes después le comunicaron que fue aceptado. “Tuve que salir porque vi que era una oportunidad que tal vez jamás se me iba a presentar de nuevo. Fui a conocer otra realidad, otra vida”. Con otros dos bolivianos radicó en Italia por un año y tres meses. Las primeras ocho semanas aprendió el idioma, y el resto de su estadía, todo sobre las variedades del arroz, la mejora de los suelos, la apertura de canalizaciones para el agua y el uso de herbicidas, pesticidas y de rayos láser para nivelar las tierras.

Compartió el curso con agricultores de Brasil, Ecuador, Uruguay y de naciones de Asia. “La agricultura de allá era mucho más desarrollada, con riego, aplicación de fertilizantes. Inclusive traje otras especies de arroz a Bolivia, pero ninguna creció. Allá, las siembras se realizaban con maquinaria y sembradoras. Acá recién veo el uso de rayos láser”.

Sólo había llevado en su billetera 100 dólares que, junto con lo que ahorraba de los viáticos que la Embajaba le otorgaba a diario, le sirvieron para conocer algunos lugares cercanos de su centro de estudios. Aunque había un sitio al que su grupo de amigos asistía sin falta: una basílica. Y luego de un tiempo, los seguidores y el sacerdote que notaron su asidua presencia los llamaron durante una ceremonia para presentarlos a los asistentes.

Sin haberlo planificado, eso los ayudó bastante. Resulta que este templo, del cual Demetrio no especifica su corriente, era muy importante en suelo italiano y, por ello, al ser reconocidos como integrantes de la comunidad religiosa, no tenían problemas para realizar actividades o circular por la ciudad. Recuerda que hasta la Policía italiana no los detenía porque sabía que eran devotos de esa doctrina. “Cualquier dificultad la podíamos superar a través de esa Iglesia”.

Con esa colaboración, el agricultor tuvo muy buenas posibilidades para quedarse en la nación europea, ya que la comitiva de esa congregación le había prometido el acceso a una fuente laboral. No obstante, él extrañaba a su madre, quien con la muerte de su hermana estaba más sola. Además, justo en esa época, su padre fue atropellado por un vehículo mientras cargaba en su camión material de construcción para la casa que estaba construyendo en la ciudad de Santa Cruz.

Por esto, su progenitora le insistía para que vuelva a Bolivia. Regresó casi forzado. “Creo que si hubiera tenido la dicha de tener varios hermanos, me hubiera quedado en Italia. Sin embargo, tal vez en otro país no hubiera llegado a ser lo que soy, tal vez sólo hubiera sido un ciudadano más”. Miguel estuvo hospitalizado poco tiempo y fue obligado a guardar reposo en su hogar durante seis meses. Las fracturas múltiples, que prácticamente le deshicieron una pierna, no le permitían volver al trabajo. De esa forma, Demetrio tomó la posta y aceptó su destino.

El “rey” de los soyeros

Desde 1987, cuando Demetrio se dedicó de lleno a trabajar en los cultivos de su progenitor, aplicó los conocimientos recolectados en Europa. Fue el tiempo en que comenzó a oírse de los beneficios del sembradío de la soya. Es así que los predios del oriente paulatinamente abrieron sus hectáreas a este rubro, sólo para probar si el producto se adaptaba a la región y si había mercados para venderlo. Y la leguminosa respondió en forma positiva a los intereses de los productores: era más fácil de sembrar que el arroz y no provocaba tantos problemas con las hierbas y las plagas.

Ello se traducía en menor inversión. No obstante, eso sí, la cosecha era complicada, ya que era manual, así como el trillado o pelado del grano. Y por si fuera poco, a esto se sumaba que las condiciones de la faena del agro en el país eran aún muy dificultosas, no existía tecnología. “Si queríamos comprar una máquina, tropezábamos con problemas de pago. El que vendía la maquinaria quería dinero en efectivo y nosotros teníamos letras”. Ello tenía una explicación: los arroceros vendían su cosecha a los empresarios a pagos: en cuotas que duraban tres o más meses. En el caso de la soya, por ser entonces un producto nuevo, no había regulación de costos, la tarifa era fijada por los compradores e inclusive los pequeños productores estaban obligados a cobrar menos que los grandes.

Demetrio tomó la decisión de incursionar en esta área productiva. Hizo canalizaciones de riego y colaboró a su padre a mejorar sus cultivos. Él se encargó de la administración y de la tecnología, y Miguel era quien manejaba a los operarios. Es así que al iniciarse la década de los años noventa, el negocio de la parentela resultó fortalecido, a la par de la experiencia de Demetrio como dirigente, que fue elegido representante agrícola de la zona y de la cooperativa de agua.

La Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo) se formó en esos tiempos, y era vista por el joven como una entidad muy lejana a sus aspiraciones. Pero la tradición familiar y su reconocimiento como líder le posibilitaron ser uno de los directores de dicha filial. Entonces, la vida le sonrió con la formación de una familia propia con Felipa Mamani y la llegada de su primogénito; aunque esa época también le trajo una noticia que lo abatió, la muerte de su madre, quien era martirizada por la diabetes, días antes de que nazca su segundo nieto.

A mediados de la década pasada, Demetrio continuó su ascenso en el ámbito dirigencial, y sus campos se fueron copando igualmente con girasol, trigo y soya transgénica, semilla que se instaló en el país tras una gran demanda internacional del producto. A la par, las políticas de la Anapo ayudaron a promocionar el consumo interno de este alimento, y las exportaciones en el rubro fueron ascendiendo de manera sostenida, por lo que los agricultores formaron sociedades para obtener mejores ofertas y ganancias.

En 2008, Demetrio fue elegido como parte de la Directiva de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas, ocupando el cargo de Vicepresidente, cuando el titular era Reinaldo Díaz Salek. Su arrastre lo animó a postularse para tomar la batuta a principios de este año. Y logró su cometido. Así, de ser un inmigrante que no tenía nada, pasó a ser uno de los hombres más influyentes en la economía cruceña y boliviana.

Hoy, su progenitor sigue trabajando. Radica en el sur cruceño, una zona más seca que le permite palear los efectos del reumatismo, donde erigió una vivienda en la que cría ganado y ovejas junto con su nueva esposa. Demetrio le agradece lo que es: “Mi padre fue muy duro conmigo por momentos y mi madre protestaba porque era muy exagerado al querer corregir mis faltas. Pero a momentos también veo que ha sido bien, porque, de repente, si no hubiera hecho así mi padre, tal vez yo hubiera salido con otro genio, otro carácter, o tal vez no habría sido lo que soy”.

Demetrio tiene ahora cinco hijos. Es dueño de 300 hectáreas: la mitad destinada a la soya y la otra parte, al girasol y el trigo. Está al mando de una asociación con 14.000 afiliados, entre pequeños, medianos y grandes productores. Lidera el imperio económico de la soya en el oriente boliviano, aquél cuyas tierras relucen por el color de los granos que mueven millones de dólares al año.

Nació en Hinchasi, una pobre localidad rural de Potosí. Su progenitor abrió la senda para que su parentela sea beneficiada con el “obsequio” de 25 hectáreas en Yapacaní, donde fue asediado por los “bárbaros”. Actualmente, Demetrio tiene cinco hijos y más de 300 hectáreas en su haber, en mitad de ellas planta soya transgénica, y en la otra parte, girasol y trigo

Aprendió el tejemaneje de las movidas dirigenciales desde los diez años, junto con su padre, cuando éste se enroló a la federación de campesinos… Quiso ser veterinario, pero dejó sus estudios para viajar a Italia, donde gracias a una beca aprendió todos los secretos de la agricultura

domingo, 28 de junio de 2009

VIII Fiesta del Ají y del Maní mueve más de Bs 2,5 millones

La octava versión de la Fiesta Nacional del Ají y del Maní en la población de Padilla, logró mover en intenciones de negocios aproximadamente 2.581.000 bolivianos. Los principales mercados para los productos estrella de Chuquisaca son los diferentes departamentos de Bolivia y España.
Ayer, en el municipio de Padilla, se desarrolló la octava versión de la Fiesta del Ají, con la participación de 24 asociaciones de productores de Chuquisaca Centro y el Chaco chuquisaqueño.
La actividad reunió a 24 instituciones entre asociaciones productoras y empresas transformadoras que, a lo largo de la jornada de ayer, sábado, concertaron alrededor de 200 reuniones para potenciar las relaciones comerciales entre los actores de la cadena productiva.
En la inauguración de la VIII versión de la Fiesta del Ají participaron la prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar; el representante de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario de los Valles (FDTA Valles), Jorge Calvo; el alcalde de Padilla, Constancio Salazar, y el representante de la Asociación Integral de Productores de Ají y Maní del Municipio de Padilla (APAJIMPA INTEGRAL), Germán Ovando.

RUEDA DE NEGOCIOS
Una vez inaugurada la feria, distintas organizaciones productoras ofertaron gran variedad de ají cultivada en diferentes zonas del Departamento. Es así que negociaron ají en vaina, sin cola, molido y en polvo de las variedades picante, dulce y semipicante.
Los precios fueron variables: la arroba más barata costó Bs 140, y la más cara bordeó los Bs 200.
El alcalde de Padilla, Constancio Salazar, al finalizar la tarde, informó que la rueda de intenciones de negocios fue un éxito, ya que para esta versión los 24 productores de ají ofertaron 500 toneladas y los de maní, 750.
De las 500 toneladas de ají, el 86% fue requerido por empresarios que pondrán el producto en el mercado nacional; el 14% restante tendrá como destino España, a partir de la iniciativa de APAJIMPA INTEGRAL.
En cuanto al maní, de las 750 toneladas, gran parte de ellas también se destinó al mercado nacional y lo restante a Holanda, que desde este año compra el producto.
"Esto se está generando de manera conjunta entre todas las asociaciones, pero debemos de recalcar que esta cantidad ofertada no es suficiente para nuestro mercado ya que sólo copamos el 30%", manifestó.
Hoy, domingo, la Fiesta del Ají continuará en el mercado ferial de Padilla.

martes, 23 de junio de 2009

Productores de papa de los valles se quejan por sobreproducción

Los productores de papa de los municipios de Vallegrande y Pampagrande están sufriendo las consecuencias de una sobreproducción de papa rosada que ha abarrotado el mercado mayorista del Abasto provocando una disminución en el precio de venta de este producto que es importante en la economía de los pequeños agricultores de la región. Las papas chaparas, que son las más grandes y de mayor peso apenas se están vendiendo a Bs 19 la arroba, la papa de primera se cotiza entre Bs 15 y 16; precios que no compensan en nada los gastos durante cuatro meses de intenso trabajo para regar, fumigar y dar otros cuidados a los cultivos. Además, las semillas certificadas lascompramos a razón de Bs 60 y 80 la arroba, dijo preocupado Julio Bascopé, productor de la comunidad de Tembladeras, municipio de Pampagrande. Hemos estado dando vueltas interminables para encontrar un espacio para nuestra papa y el precio está muy bajo, la papa vieja está en 10 bolivianos la arroba y nadie la compra, lamentó Benigno Acosta, transportista y productor de la misma zona.
La situación es similar en Vallegrande y los productores añoran los meses de diciembre a marzo, cuando venden a Bs 40 la arroba. Otros productores no pudieron llegar al Abasto, porque sus cultivos se perdieron por las heladas o el ‘pasmo negro’ que destruye en horas toda una plantación. /JCA

lunes, 22 de junio de 2009

La producción de arroz y trigo sube pero no baja el déficit

La producción de trigo y arroz aumentó en el país en el último año en 3,8 y 25,7 por ciento, respectivamente, pero a pesar de ello y a la intervención de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), el país es deficitario en la oferta de estos productos.

Según el Gobierno, Bolivia tiene problemas desde 1953 para autoabastecerse del grano con el que se hace harina, mientras que la falta de arroz tiene que ver con problemas climáticos.

De acuerdo con los productores, la demanda de trigo en el país alcanza a 600.000 toneladas por año y la producción nacional sólo cubre cerca de 30 por ciento (alrededor de 180.000 toneladas); el resto, que alcanza a unas 420.000, es cubierto por la importación y el contrabando.

Información del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) señala que el déficit es mayor, de 487.812 toneladas, más que en 2007-2008, cuando llegó a 481.489 toneladas.

El presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca), Gonzalo Vásquez, basado en datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), informó que el consumo interno de arroz asciende a 380 toneladas, o sea, unos 30 kilos anuales por habitante.

Sin embargo, el déficit alcanza a 70.000 toneladas, inferior a las 100.000 toneladas registradas el pasado año agrícola.

En las cifras que maneja el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras no existe tal déficit, sino más bien un superávit de 59.578 toneladas. La demanda interna se encuentra en 254.942 toneladas, un poco más que en 2008, cuando sumó 233.514 toneladas.

Vásquez insistió en que existe una brecha que es cubierta por la sobreoferta generada por la “importación desmedida” que se dio en 2008 para contrarrestar la escasez derivada de los fenómenos climáticos relacionados con El Niño en 2007.

Mediante el Decreto Supremo 29339, el Gobierno autorizó la importación de los alimentos de primera necesidad y fijó arancel cero para la liberar compras.

De acuerdo con las estimaciones del presidente de la Asociación Nacional de Oleaginosas (Anapo), Demetrio Pérez, en 2008 la producción de trigo alcanzó alrededor de 140.000 toneladas en Santa Cruz y de 20.000 toneladas en el occidente, léase Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Tarija, cifras que suman 160.000 toneladas.

En 2007 se cosecharon 102.000 toneladas. “Para la campaña del invierno 2009, se prevé una cosecha de 160.000 toneladas de trigo sólo en la región oriental del país”.

Los datos del MDRyT muestran que la producción del cereal para la gestión 2008-2009 alcanzó 168.100 toneladas, cifra mayor que la de 2007-2008, de 161.562. El incremento es de 6,538 toneladas (3,8 por ciento, ver infografía). La demanda registrada para esta gestión llega a 655.912 toneladas, más que el año pasado, de 643.051 toneladas.

De acuerdo con el gerente de Emapa, Álvaro Rodríguez, esta firma estatal apoyó en 2008 la siembra de 60.000 hectáreas de trigo, arroz, maíz y soya.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta 2007 la superficie cultivada de esos cuatro alimentos sumó 1.626.394 hectáreas.

“De cada cien hectáreas de arroz —afirmó Rodríguez—, 22 han sido apoyadas por Emapa, diez de cada cien de trigo, 4,5 de cada cien de maíz, y de cada 100 de soya, cinco”. Emapa fue creada mediante el Decreto Supremo 29230, el 15 de agosto de 2007, con el objetivo de apoyar la producción y venta de artículos estratégicos (trigo, arroz, maíz y soya) a través de créditos en insumos agrícolas, sin intereses y con asistencia y apoyo técnico.

En el caso del arroz (pelado), la producción registrada por la Fenca alcanza a 320.000 toneladas entre 2008 y 2009.

Los datos del Poder Ejecutivo muestran una oferta de 314.520 toneladas para ese periodo, es decir, un incremento de 81.006 toneladas (25,7 por ciento) respecto de 2007.

Más apoyo

En opinión del directivo de la Anapo, el déficit productivo no es fácil de cubrir y llevará algunos años alcanzar ese objetivo; para ello, agregó, se requieren políticas y programas de apoyo económico, tecnológico y dotación de insumos e investigación sobre nuevas variedades de ese cereal.

El Gerente General de Emapa coincidió con el ejecutivo en que, en relación con el trigo, superar el faltante histórico del país llevará un tiempo y “ése es el reto” de la empresa.

Para la siembra de la campaña verano 2009-2010, dijo, se proyecta aumentar en 20.000 hectáreas los cultivos de trigo, para ello se conversa con productores medianos de Santa Cruz que podrían beneficiarse de los programas de la Emapa.

“Los resultados en agricultura se ven en tres a cuatro años, hablamos de seis campañas agrícolas; hemos avanzado mucho, estoy seguro de que se va a incrementar la superficie, estamos hablando, si son 20.000 hectáreas, de unas 36.000 toneladas de trigo (adicionales)”.

Emapa, en las dos campañas anteriores, compró 42.100 toneladas de trigo que las transformó en harina y las venderá en el mercado interno. En año y nueve meses, la entidad invirtió 222 millones de dólares, trabajó con 288 organizaciones de pequeños productores y benefició a otras 10.000.

De acuerdo con una proyección que presentó Emapa y a la que accedió La Prensa, en la campaña verano 2008-2009 la firma planificó apoyar el cultivo de 73.000 hectáreas de trigo, arroz, maíz y soya con un rendimiento de 184.000 toneladas.

Para la campaña de invierno 2009, la proyección apunta a 57.000 hectáreas y 118.000 toneladas de maíz, trigo y soya. En verano 2009-2010, la cantidad de hectáreas trabajadas alcanza a 65.000 y el rendimiento a 162.000 toneladas de los cuatro alimentos.

El directivo de Anapo opinó que Emapa debe ser un regulador de precios a fin de evitar distorsiones en el comercio o garantizar que las grandes industrias no se aprovechen de los pequeños productores comprándoles su cosecha a precios por debajo del valor internacional.

Recordó que en 2008 el Poder Ejecutivo compró la producción de trigo en 360 dólares la tonelada, precio igual al internacional.

Cae la producción de maíz y aumenta la de soya

Mientras que el maíz registró una disminución del 6 por ciento en el año agrícola 2008-2009 respecto del anterior (2007-2008), en ese mismo periodo la producción de soya registró un aumento debido a la recuperación de los precios internacionales.

Para la campaña 2008-2009, la producción de maíz registró 810.540 toneladas, cifra inferior en 48.846 a la de una gestión atrás, que fue de 859.386. Pese a esta merma, ambos cereales no han experimentado bajas en su producción global porque existe un superávit.

El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo), Demetrio Pérez, informó que la demanda interna está satisfecha y quedan reservas de maíz debido a que no se pudieron exportar por las restricciones que aprobó el Gobierno para garantizar el abastecimiento ante la escasez y especulación de arroz, harina, maíz y aceite vegetal entre 2007 y 2008.

El quintal de ese cereal se cotiza ahora en 32 bolivianos, cifra muy por debajo del precio tope de 2008, cuando llegó a costar hasta 80 bolivianos. Esta disminución desmotivó su cultivo el año pasado.

En cuanto a la soya, el representante de este rubro dijo que las hectáreas cultivadas suman un millón, 700.000 que se cosechan en verano y 300.000 que se recogen en invierno en el norte cruceño. Su rendimiento fue calculado en 1,8 toneladas por hectárea, es decir, 1,8 millones de toneladas. El 80 por ciento de éstas son para exportación.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en 2007 la soya abarcó 958.279 hectáreas, lo cual dio como resultado una producción de 1.595.947 toneladas.

Venta directa

La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), en un año y nueve meses de trabajo, logró apoyar y comprar la producción de 42.100 toneladas de trigo, lo que le permitirá vender, desde fines de este mes, 700.000 quintales de harina.

El gerente general de la empresa, Álvaro Rodríguez, explicó que esta producción es el resultado de la cosecha de la campaña de verano 2007-2008 y la venta de este alimento tiene como objetivo estabilizar su precio y evitar la especulación.

Según manifestó, esas 42.100 toneladas de trigo representan el 22 por ciento de la producción de ese cereal en el país, que según el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT), en 2008 fue de 168.100 toneladas.

Emapa todavía no definió el precio ni la distribución. Pagó 360 dólares por tonelada del cereal, precio similar al que rige en el mercado internacional, que fluctúa entre 355 y 360 dólares.

El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo), Demetrio Pérez, destacó que Emapa haya logrado que los grandes industriales eleven el precio que ofrecían a los productores, que alcanzaba a 325 dólares. “Ha dado lugar a que la industria mejore también sus precios en relación con los precios internacionales”.

En el comercio, el precio del quintal de harina importada vale de 180 a 195 bolivianos. El producto nacional cuesta 185 bolivianos.

La importación de cereales

Según el IBCE, a abril de 2009 se importaron 150.324 toneladas de trigo por $us 48,4 millones.

En 2008, esta compra constó de 321.654 toneladas por un valor de $us 143,4 millones.

En 2007, las compras alcanzaron a 340.233 toneladas, con un valor inferior al del año 2008.

Las compras de arroz a abril de 2009 alcanzaron a 10.148 toneladas por $us 4,7 millones.

En el anterior año, las compras sumaron 43.963 toneladas a un costo de $us 23,1 millones.

En 2007, las importaciones alcanzaron a 13.417 toneladas a $us 5,7 millones.

Los datos

Bolivia importa harina para cubrir el déficit histórico de la demanda del mercado interno.

El Gobierno prevé que en cuatro años el país será autosuficiente en la producción de trigo.

Productores y Ejecutivo se contradicen sobre la demanda y el déficit en la oferta de arroz.

Proyecciones de Emapa

Campaña verano 2008-2009

Detalle Trigo Arroz Maíz Soya TOTAL

Beneficiarios 4.495 2.135 593 557 7.780

Hectáreas 6.870 35.400 6.500 25.000 73.770

Toneladas métricas 7.170 106.200 25.750 45.000 184.120

Asociaciones 160 40 28 13 241

Campaña invierno 2009

Beneficiarios 6.000 0 610 500 7.110

Hectáreas 30.000 0 7.000 20.000 57.000

Toneladas métricas 54.000 0 28.000 36.000 118.000

Asociaciones 12 0 6 11 29

Campaña verano 2009-2010

Beneficiarios 4.700 2.000 620 480 7.800

Hectáreas 8.000 29.500 7.500 20.000 65.000

Toneladas métricas 8.400 88.500 29.750 36.000 162.650

Asociaciones 160 35 25 13 233

Nota: Proyecciones que delineó Emapa y a las que La Prensa tuvo acceso