domingo, 19 de marzo de 2017

Productores de chía presentes en muestra en Alemania


Siete de las empresas que conforman el grupo Prochia Bolivia, participaron de la Feria de Agricultura Ecológica y Orgánica (BioFach 2017), evento internacional realizado en la ciudad de Nuremberg (Alemania).

La Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex) hizo el acompañamiento y asistencia en el stand al grupo empresarial boliviano, que también contó con el apoyo del Centro de Promoción de Importaciones desde Países en Desarrollo de los Países Bajos (CBI).

Durante la participación en la muestra se resaltó la marca Prochia Bolivia, logrando un importante reconocimiento y aceptación, pero también el potencial de la Cadex como institución, que confía en la sinergia que existe en las empresas bolivianas, para promover la producción nacional de calidad en los mercados internacionales.
Además, se dieron a conocer los retos y problemas por los que la producción de chía (principalmente orgánica) ha atravesado en las últimas gestiones.

Bolivia sueña con vender coca, el mundo solo ve cocaína


Ricardo Hegedus levanta la voz para hacerse oír por encima del estruendo de las máquinas para envasar té: "La coca es un maravilloso regalo de la naturaleza, es un estimulante leve, como el café, pero con muchas vitaminas y minerales".

Hegedus es el gerente de Windsor, el mayor productor de té hecho con hojas de coca en Bolivia. Señala las cajas apiladas y repletas de saquitos de té: "Durante los 26 años que hace que trabajo en este lugar hemos soñado con exportar té de coca".

Muchos en Bolivia comparten el sueño de desarrollar un mercado internacional y legal de productos derivados de la coca, como la harina, el té y los ungüentos. Para ello el presidente Evo Morales firmó este mes un decreto que pasa de las 12.000 hectáreas reconocidas en la ley de 1988 a 22.000 hectáreas legales.

El problema es que en la mayoría de los países la coca sigue siendo identificada como el principal ingrediente de la cocaína y se hace difícil encontrar un mercado legal para sus otros derivados.

Los responsables del gobierno boliviano admiten haber subestimado la oposición que se encontrarían en el ámbito internacional. Su error tiene que ver con la amplia aceptación que en su país tiene la coca como un producto inofensivo. Según el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, pensaron que sería fácil porque en Bolivia todos conocen los beneficios de la planta: "No teníamos idea de que había tanta gente que piensa que la coca es lo mismo que la cocaína".

La campaña de Bolivia para despenalizar el consumo de la hoja de coca se anotó una victoria internacional en 2013, cuando se admitió una excepción en la Convención Única de la ONU sobre Estupefacientes (1961) que reconoció el derecho de los bolivianos a consumir hojas de coca dentro del territorio nacional.

EE.UU. reporta que Colombia tiene sembradas 188.000 hectáreas de coca, cifra récord

Evo Morales cultivó coca

La campaña incluyó encuentros para masticar hojas de coca frente a la embajada de EEUU en La Paz. Para que no quedaran dudas, Evo Morales (antes de presidir el país cosechaba coca) también masticó hojas durante la reunión anual de la Comisión sobre estupefacientes de la ONU. "Si es una droga, deténganme", desafió.

Desde que Morales asumió la presidencia en 2006, ya se han otorgado permisos para cultivar con hojas de coca y de manera informal 22.000 hectáreas. Esta medida fue adoptada para garantizar a todos los productores registrados un ingreso mínimo de subsistencia. Según un estudio de la Unión Europea publicado en 2014, Bolivia destina 14.700 hectáreas a producir hojas de coca para masticar y para té, lo que deja 7.300 hectáreas de coca "sobrante".

"Si pudiéramos exportar de forma legal, los productores de coca aumentarían sus ingresos", explicó Ricardo Hegedus. "Eso no acabaría con el tráfico de drogas, pero sería más difícil y más costoso para los narcotraficantes conseguir la coca".

A finales de 2016, el gobierno firmó un acuerdo de exportación con Ecuador para los derivados de hojas de coca y está en negociaciones con Paraguay y Venezuela. Pero por la falta de un mercado internacional más amplio, dos fábricas productoras de coca construidas hace cinco años están hoy en declive.

La nueva ley de la coca de Morales ha sido recibida con escepticismo. La Unión Europea, uno de los aliados más importantes del país en la lucha contra el narcotráfico, anunció la semana pasada que seguiría colaborando con Bolivia, aunque los cambios de última hora por los que se aumenta la cantidad de coca permitida harán al bloque "reenfocar" sus esfuerzos.

Según Kathryn Ledebur, de la Red Andina de Información (el organismo que investiga la lucha contra el narcotráfico), la nueva ley es un paso en la dirección correcta: "Pese a los acuerdos para aumentar el cultivo, esta ley tiene valor real porque extiende de manera significativa el control del gobierno sobre la producción y la comercialización de la coca".

Las extensas y poco pobladas fronteras de Bolivia hacen que el país no solo tenga problemas con su propia producción de cocaína sino que funcione como lugar de tránsito para la pasta de coca y la cocaína que viaja desde Perú hacia los mercados en alza de Brasil y Europa.

" La coca es parte de nuestra vida"

"La coca siempre ha sido parte de nuestra vida, y nunca habíamos tenido problemas hasta que aparecieron los narcotraficantes y la convirtieron en cocaína", explica en la montañosa ciudad de Oruro Jorge Chambi, un vendedor callejero de bolsitas de medio kilo de hojas de coca.

Para frenar el tránsito, Bolivia firmó en 2016 acuerdos específicos con sus cincos país es vecinos. Desde 2008, cuando el gobierno boliviano pidió a la Administración para el Control de Drogas (DEA) de EEUU que abandonara el país, el decomiso de cocaína también se ha incrementado año tras año.

El gobierno de Morales ha tenido éxito en limitar el cultivo gracias a un innovador programa comunitario ejecutado por el sindicato de productores de coca que garantiza que los agricultores no cultiven más de la cantidad asignada.

Según el productor de coca Emilio Flores, "el panorama es mucho más complicado" que cuando estaba EEUU. "Antes uno solo tenía que cuidarse de la policía antidrogas, ahora tus propios vecinos te pueden delatar".

Después de Colombia y de Perú, Bolivia es el tercer país productor de coca del mundo. Pero la producción nacional ha caído un 35% desde 2010.

Para los productores, que en su mayoría no tienen relación directa con el tráfico de drogas, la coca es lo que les brinda sustento a ellos y a sus familias. "Queremos vender la hoja a todo el mundo", asegura el productor de coca Lucio Mendoza. "Eso sería bueno para el mundo, que se beneficiará como nosotros de nuestra sagrada hoja".
Christian Oporto, supervisor de comercio exterior de Windsor Tea, está de acuerdo: "Tene mos un producto de primera línea que no podemos sacar de nuestro país".

¿Existe crisis en el agro cruceño?

Durante tres días, una comitiva de periodistas de todo el país "palparon" la realidad del sector agropecuario del departamento de Santa Cruz, donde los profesionales de la comunicación pudieron recabar información de la verdadera situación que atraviesa ese sector, generando interrogantes muy importantes como: ¿existe crisis en el agro cruceño?, ¿cuánto afecta esto al país?, y si ¿las políticas del Gobierno son las adecuadas?

La visita fue organizada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) y la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), cuyos representantes aseguran que en Santa Cruz se produce el 75% de los alimentos que abastecen al mercado interno del país, y que por las inclemencias de los recientes años esto se vio afectado, creando un déficit en la economía de Bolivia.

Ante esta realidad, el sector agroproductivo del departamento de Santa Cruz tiene peticiones precisas al Gobierno nacional, como la liberación para la libre exportación de productos y que se permita la introducción de biotecnología en los procesos de producción de alimentos en los campos del país.

DÉFICIT

Según datos brindados por el IBCE, el 2016 se registró por segundo año consecutivo un déficit comercial, que afecta de manera sustancial a los intereses económicos del país, tomando en cuenta que la gestión pasada se cerró con "cifras rojas" de 1.213 millones de dólares de déficit, atribuyendo esto a la brecha registrada entre importaciones y exportaciones del 2015.

Para el IBCE la solución a este conflicto queda clara, el crear nuevas políticas públicas para mejorar la productividad y la competitividad sistémica en Bolivia, para que las exportaciones vuelvan a crecer y no sigan cayendo las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB).

Se puede salir del problema, impulsando las Exportaciones No Tradicionales (ENT) para dejar de depender de los recursos extractivos y no renovables. Además de reforzar las ENT resultaría estratégico para su rápida capacidad de reacción a corto plazo, su facilidad para generar divisas, su efecto multiplicador y su alta generación de empleo.

LIBERACIÓN

Para la Anapo es momento de que el Gobierno nacional pueda liberar las exportaciones de granos, principalmente de la soya, lo que permitirá a los productores ampliar la frontera agrícola, porque este sector garantiza la seguridad y soberanía alimentaria.

La propuesta es en respuesta a la solicitud del Gobierno nacional de poder ampliar la frontera agrícola, para aumentar el volumen de producción y consolidar a Bolivia como centro estratégico de la producción de granos, pero para ello se requiere la liberación de exportaciones y el uso de las biotecnologías para lograr ser competitivo.

Según los productores, la liberación de las exportaciones de granos, se convierte en el único mecanismo transparente, para permitir a los agricultores la negociación de un precio justo a su producción, porque según ellos, el mercado interno, no paga el precio adecuado por las políticas gubernamentales.

BIOTECNOLOGÍA

Para el grueso de los agricultores en Santa Cruz, uno de los principales pasos que debe asumir el Gobierno nacional es la incorporación en los proyectos agroproductivos de la biotecnología, que según ellos permitiría una mayor y mejor producción de los granos como la soya y el maíz.

Pese al discurso que maneja el Gobierno, la incorporación de la biotecnología en los cultivos modificados, son seguros para la salud, no daña al medio ambiente, ayudan a la sostenibilidad, generando beneficios para los agricultores y por ende a la economía del país, permitiendo la seguridad alimentaria, frente a los desafíos que trae el cambio climático.

Para los productores de soya y maíz, principalmente, el ingreso de la biotecnología permitirá que los cultivos no tengan que ser constantemente fumigados con pesticidas e insecticidas, por el constante ataque de insectos que no permiten el desarrollo adecuado de los alimentos, porque se tendría un grano resistente al ataque de estos males y reduciría considerablemente los costos y aumentaría la producción. Además que también se puede crear un grano resistente a la sequía, problemática que azotó al país, la gestión pasada.

En diciembre de 2016, el Gobierno estimó que hasta octubre de ese año el sector privado importó al menos 30.000 toneladas métricas (TM) de maíz para la producción avícola. En agosto anterior, el Presidente Evo Morales promulgó el Decreto Supremo 2860, que dispone la importación de algunos productos con arancel cero, en especial para maquinarias, insumos, fertilizantes, alimento para animales y semillas como respuesta a la eventual escasez en el mercado.

El grano que habría ingresado al país, según informe de los productores de Santa Cruz, era grano genéticamente alterado, es decir que fue tratado con biotecnología, y con un costo superior a lo que se vendía el producto nacional, afectando a los productores de Bolivia.

Un mal que tuvo que enfrentar la producción agrícola de Santa Cruz el 2016, fue el "gusano cogollero", que se introduce a la planta misma y no permite un desarrollo pleno del grano, viendo la necesidad de fumigar en varias ocasiones y poniendo en riesgo la salud de los consumidores, pero con la utilización de biotecnología se podría crear un grano resistente a este ataque y este departamento tiene los recursos y la capacidad.

LABORATORIO

El Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, tiene en pleno funcionamiento el Laboratorio de Diagnostico Vegetal y Biotecnología, que podría ser la solución a los conflictos de producción que enfrenta el agro cruceño.

La labor que cumple este laboratorio es de análisis y diagnóstico de muestras vegetales para la detección oportuna de agentes causales de enfermedades, ácaros e insectos fitófagos y malezas, para aplicar medidas adecuadas de prevención, control y atención a estos problemas.

Gracias a la intervención del CIAT, Santa Cruz pudo actuar de manera oportuna y adecuada al ataque de la langosta que ingresaba al país, a principios de año, pero si bien se controló este perjuicio no desapareció del todo.

La implementación de la biotecnología para elaborar alimentos transgénicos, dependerá si el Gobierno nacional está decidido a aceptar la apertura de estas prácticas, para generar una seguridad alimentaria, que tanto se busca en Bolivia.

Agro cruceño reclama uso de biotecnología y pide reabrir debate


EN CIFRAS

21.88 por ciento fue la variación negativa en la producción de granos en 2016.

3,5 millones fue el volumen de producción de granos en 2016.

Los pequeños y grandes productores registraron fuertes pérdidas en 2016 y sostienen que las cosas seguirán igual o peor si el país no da el salto hacia el uso de la biotecnología. Alertan que el sueño de triplicar la producción en 2025 está en riesgo y piden que se pierda el miedo a los alimentos genéticamente modificados.

Lo demandan los pequeños y los grandes agricultores del oriente. Y avisan que si el país no da “el salto”, el sueño de triplicar la producción en 2025 no se cumplirá. De hecho, creen que el sector podría estancarse o, peor, retroceder. Los productores dicen que la única salida es el uso de la biotecnología.

CAPITALES recogió el reclamo en los extensos campos de cultivos de Santa Cruz, allá donde se produce más del 70 por ciento de los alimentos que consume el país, según datos del sector.

¿Por qué quieren los agricultores la presencia de la biotecnología en el agro? Al sector no le fue bien el año pasado. Eso, debido a los fuertes golpes climáticos, las plagas y el veto al acceso de nuevas tecnologías, entre otros factores. Los productores, en una serie de encuentros con empresarios y agricultores en el Norte Integrado de Santa Cruz, dijeron que las cosas seguirán igual o peor, si el Gobierno no levanta la bandera para la carrera sobre el uso de organismos genéticamente modificados.

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) mostraron el panorama con números. La producción de granos (soya, maíz, sorgo, girasol, trigo y chía), según los reportes del sector, registró una caída del 21.88% en 2016.

¿Las pérdidas? El secretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación Santa Cruz, Luis Alberto Alpire, que dijo que el país soportó la peor sequía de los últimos 25 años durante la Expo Soya 2017, desarrollada el fin de semana en Cuatro Cañadas, el mayor productor de soya de la campaña de verano en Santa Cruz, cifró las pérdidas en unos $us 500 millones.

Hay más. El IBCE, en su último informe, calificó al 2016 como un “año para el olvido” y afirmó que Bolivia retrocedió respecto de la soberanía alimentaria. El país importó 98.000 toneladas de maíz amarillo duro, tras un severo ataque del gusano cogollero al maíz convencional –algo ya recurrente– y la sequía, alertó.

Según el IBCE, eso pudo haberse evitado con la siembra de semillas genéticamente mejoradas. Es decir, con el uso de la biotecnología.

¿Y no son peligrosos los organismos genéticamente modificados? “Primero, 120 premios Novel han dicho que los alimentos genéticamente modificados no son dañinos para la salud; segundo, son amigables con el medioambiente, pues impiden el uso de más herbicidas e insecticidas, y, tercero, son para el agricultor para el agricultor, principalmente para los pequeños agricultores”, rechazó el gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, en una visita a los cultivos de maíz de la comunidad 5 de Junio de Cuatro Cañadas, afectadas por el gusano cogollero.

De hecho, los productores dicen que toda la soya que produce Bolivia actualmente es transgénica. Eso, desde 2005, cuando el Gobierno autorizó el uso de la semilla de soya “RR”, genéticamente modificada, resistente al glifosato, un herbicida.

Desde entonces, alimentos como el huevo, pollo, queso, leche, carne de cerdo y de res, entre otros, provienen de animales que son alimentados con soya transgénica. Y, hasta ahora, nadie ha enfermado, argumenta el sector.

Si el país avanzara en el uso de la biotecnología y optara también por el uso de la semilla de soya “BT”, resistente a insectos, los beneficios socioeconómicos y medioambientales serían importantes, según el IBCE.

La CAO y la ANAPO se quejan de que no pueden competir con los vecinos, que ya usan los transgénicos.

El rendimiento promedio del maíz que se siembra el Bolivia es de 3,2 toneladas por hectárea. En Paraguay y Argentina llega a las ocho o nueve toneladas. En Estado Unidos, a 12, y en algunos lugares a 17.

En el caso de la soya, el rendimiento en Bolivia es de 2,1 toneladas por hectárea. En Brasil, llega a las tres, lo mismo que en Argentina, según el ICBCE.

“Gracias a esa soya (la “RR”), entre 2005 y 2015, el país aumentó su productividad en 4 millones de toneladas, y, por la exportación, el país ganó 1.700 millones de dólares adicionales”, insistió Rodríguez.

“Si esto va a seguir así, es probable que por la recurrencia en las pérdidas (debido a la sequía y las plagas), el día de mañana tengamos menos productores, y algo peor: que ese sueño de llegar a triplicar la producción de alimentos en 2025 no se haga realidad”, agregó.

Los pequeños agricultores están convencidos de que la biotecnología es urgente. “Este lote que ha sido atacado por la sequía (…). Aparte, nos ha atacado el gusano cogollero. Hemos fumigado hasta siete veces (…). No podemos estar con la misma semilla, siendo que en otros países están ocupando otra semilla, de calidad, para producir más”, se quejó Gualberto Surita, productor y presidente de la filial de la ANAPO en Cuatro Cañadas, que mostró los daños en sus cultivos.

“La soya está siendo acabada por el gusano pegador de hoja. No solo tenemos esta plaga, sino otras, que incrementan el costo de producción. Lo que pedimos son nuevos eventos biotecnológicos para salir adelante y no seguir con pérdida tras pérdida”, reclamó Silvia Vale, agricultora y directora de ANAPO en la zona norte de Santa Cruz.

“Tenemos bastante pegador de hoja y ácaro, la principal plaga que nos afecta en esta zona (…). Por eso queremos mejorar las condiciones de (las) variedades de (la semilla de soya)”, se quejó Reynaldo Vera, pequeño productor del municipio de Fernández Alonso.

El nuevo presidente de la CAO, Freddy Suárez, que asumió el cargo el lunes, avisó que una de sus principales tareas será insistir en el uso de la biotecnología. “No podemos competir con los países vecinos en cuanto a producción y en cuanto a costos si no aplicamos la biotecnología (…). Vamos a seguir insistiendo en que el Gobierno nos entienda”.

Lo mismo reclamó el presidente de la ANAPO, Susano Terceros, en la Expo Soya 2017, ante los productores de granos. “Necesitamos acceso al uso de nuevos eventos biotecnológicos en semillas de soya y maíz, que nos permitan contrarrestar los efectos de la sequía o del ataque de las plagas, que ocasionan cuantiosas pérdidas (…), y mejorar los niveles de producción, como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay”, señaló.

La Gobernación de Santa Cruz, que abrió recientemente un laboratorio de biotecnología en el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), situado en el Norte Integrado, se declaró lista para enfrentar el reto.

La ANAPO solicitó al Gobierno, en octubre del año pasado, que convoque al Comité Nacional de Biodiversidad y que comience el debate. Sin embargo, la respuesta sigue sin llegar.

El sector, no obstante, según constató CAPITALES en una visita al Norte Integrado cruceño, no tiene otra idea en la cabeza que conseguir que el Gobierno les permita el acceso a la biotecnología.

“Muchos aplican la biotecnología”

Freddy Suárez

(Presidente de la CAO)

“Todos los países que nos rodean aplican estas herramientas biotecnológicas. Si no se aplicaran (en el país), vamos a seguir teniendo los costos que tenemos y los rendimientos que tenemos (...). Al haber daño, los índices de produtividad disminuyen terriblemente. Si aplicáramos la biotecnología, pues no fumigaríamos, tal vez, ni una vez (...). Argentina produce 12 toneladas de maíz (por hectárea), y nosotros no llegamos a tres”.

“Demandamos condiciones”

Susano Terceros

(Presidente de la ANAPO)

“Al Gobierno le decimos que aún no tenemos condiciones adecuadas para impulsar el crecimiento de la frontera agrícola, porque no han sido atendidas las demandas estructurales que hemos planteado, que son la liberación plena de las exportaciones, el uso de las semillas genéticamente modificadas de soya y maíz, el mejoramiento de la infraestructura productiva y la logística de exportación, y garantizar la seguridad”.

“Hay desigualdad de condiciones”

Marcelo Pantoja

(Administrador "San Jorge")

“Al maíz que viene de Argentina, al estar mejor cuidado, los consumidores locales lo prefieren y hasta pagan un mejor precio por él. Entonces, creemos que estamos en desiguladad de condiciones para competir con todos los países vecinos. Este es el maíz que estamos produciendo, y nos gustaría tener acceso a la biotecnología para producir en las mismas condicinoes que nuestros vecinos”.

“Debe haber un debate nacional”

Mariano Aguilera

(Presidente Guabirá)

“El sector ha sido muy golpeado por la sequía y el exceso de lluvia (...). Hemos dejado de moler un millón de toneladas de caña (...). Ustedes han visto el ataque de plagas. Estamos con control biológico, con productos químicos. Sin embargo, con la biotecnología se acaba el problema (...). Y no daña la salud bajo ningún mecanismo (...). Es importante que haya un debate nacional, pero con la verdad, con la razón y con el futuro”.

“No seguir con la misma semilla”

Gualberto Surita

(Productor de maíz)

“Con esta mazorca, no vamos a sacar ni para nuestra inversión (...). Hemos invertido en semilla 130 dólares (por hectárea), más los venenos, el combustible y todos los insumos, llega a más de 500 (...). El Gobierno tiene que ver con esto, en el tema del mejoramiento de la semilla. No podemos estar con la misma semilla, siendo que en otros países está ocupando semillas de calidad para producir más”.

Liberación de exportaciones

La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) también planean pelear por la liberación plena de las exportaciones. Es la única manera de que los agricultores logren un precio “justo" por su producción, aseguraron ambas organizaciones.

“Pedimos la liberación plena de las exportaciones, porque el abastecimiento del mercado nacional está garantizado. El 30% de la producción es lo que se consume, y el 70% debería ser liberado. Como sector, vamos a seguir insistiendo y vamos a pedir al Gobierno que libere las exportaciones de granos”, avisó el presidente de la ANAPO, Susano Terceros.

Según la CAO y la ANAPO, con la liberación plena de las exportaciones, los precios se regularizarán y los productores no se verán obligados a vender sus granos a las industrias nacionales en precios por debajo de lo que ellos consideran como “justo” .

“Las industrias tienen que pagarnos el precio de oportunidad”, reclamó Terceros.

sábado, 18 de marzo de 2017

Productores podrán exportar todos los excedentes de soya


AVANZA COSECHA TEMPRANA DE SOYA EN LA CAMPAÑA DE VERANO EN SANTA CRUZ.

En un inesperado giro de las políticas gubernamentales en el campo del comercio exterior, el viceministro, Martín Bazurco, anunció la autorización del Gobierno para la exportación de todos los excedentes que registre el sector soyero del país.

DEMANDA INTERNA

La anunciada medida condiciona las ventas externas de la oleaginosa, mientras esté cubierta la demanda interna de la oleaginosa que representa alrededor de 25 por ciento de la producción total.

DECLARACIÓN

“Si se tienen 100.000 toneladas de excedente, ese volumen será autorizado para su exportación y si llega a 400.000 también podrán exportar”, sostuvo Bazurco en una declaración ofrecida a la televisión estatal.

OBSERVATORIO

EL Viceministro dijo que la medida se pondrá en rigor en el marco de las políticas de abastecimiento interno, a precio justo y con base en estimadores del balance de oferta y demanda del grano de soya proporcionadas por el Observatorio Agroambiental y de Precios (OAP) del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, que evalúa otorgar autorizaciones para la exportación de excedentes de grano de soya durante la presente gestión, según una nota de dicha cartera de Estado.

EXCEDENTES

De acuerdo con datos del OAP, en la gestión 2017 se estima un superávit de 103.366 toneladas de grano de soya, volumen que es calculado una vez cubiertas las necesidades del consumo interno de grano para la semilla y el consumo de la industria de oleaginosas nacional, en el procesamiento de derivados.

CERTIFICACIÓN PREVIA

La otorgación de autorización de exportación de grano de soya será llevada a cabo por medio de la emisión de certificados de abastecimiento interno y precio justo. Asimismo, tomando en cuenta que la cosecha de grano de soya se extiende hasta el mes de mayo e inclusive junio, dicho volumen podría ser ajustado en relación a las evaluaciones a ser realizadas por los equipos técnicos del área productiva, en cuanto al volumen total cosechado en la campaña de verano, la estimación de la cosecha de invierno y los requerimientos por parte de la industria oleaginosa nacional, señaló el documento.

En tal sentido, las empresas exportadoras interesadas deberán presentar sus solicitudes de CAIYP en cumplimiento a la resolución bi mensual N 002.2015, de fecha 5 de junio del 2015.

EXPO SOYA

En oportunidad de del evento ferial, Expo Soya 2017, realizado la semana pasada en Santa Cruz, productores del departamento se pronunciaron en torno a la autorización del Gobierno para exportación de 93.000 toneladas del grano a los mercados internacionales y señalaron que este volumen es insuficiente ante la disponibilidad de más de 2 millones de toneladas que produce el sector y que de ese volumen sólo 25 % es demandado por el consumo interno.

PRODUCTORES

Marcelo Pantoja, productor en el municipio de Cuatro Cañadas, y candidato a la presidencia de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), sostuvo que Bolivia consume solamente 25 por ciento de la producción nacional, por lo que el saldo tendría que exportarse a los mercados internacionales.

TOTAÍ

Otro criterio coincidente fue formulado por, Danilo Patriota, de la empresa productora de semillas, Totaí, quien abastece el mercado cruceño con semilla transgénica certificada.

Patriota, de nacionalidad brasileña y que está en Bolivia hace más de 20 años, dijo que la productividad de la soya es de apenas 2 toneladas por hectárea, cuando países con menor dotación de tierras, como Paraguay, producen actualmente 9 millones de toneladas del grano y tienen más del doble de la superficie sembrada.e

viernes, 17 de marzo de 2017

Viticultores exportarán 5 mil cajas de uva de mesa a Paraguay



Los viticultores del valle central de Tarija apuntan a exportar a Paraguay la sobreproducción de uva de mesa de la variedad moscatel, que corresponde a 800 hectáreas de cultivos de calidad única que ofrece Bolivia frente a otros mercados.

Cada año, Tarija produce 3 mil hectáreas de uva que les permite tener 300 mil quintales del producto. Del total de hectáreas, 2.200 abastecen al mercado interno, pero la producción restante carece de mercado y necesita ser exportada a otros países.

El responsable del Centro Vitivinícola de Tarija (Cevita), Javier Lazcano, indicó que este año se pretende llegar a vender hasta 5 mil cajas a Paraguay, pero para el siguiente año la meta es llegar a las 40 a 50 mil cajas.

La uva a exportar será la de mesa de la variedad moscatel “que en otros países no es tan linda como en Bolivia porque tiene un aroma, sabor y tamaño especial” que la diferencian de otros lugares y la hacen competitiva.

“El Paraguay es nuestro vecino más cercano y no cultivan uva; entonces, nosotros creemos que el año 2018 podremos llevar 560 cajas de uva a Asunción en Paraguay y no vamos a parar hasta lograr los objetivos”, aseveró el presidente de la Federación de Productores de Uva de Mesa, Josué Cuellar.

Lazcano explicó que, de momento, la uva sólo se comercializa en el mercado interno del país. Cuellar lamentó que cada año tengan que luchar contra el contrabando que reduce la venta del producto porque los vinos que ingresan de Argentina, por ejemplo, cuestan 8 bolivianos y el producido en Tarija 12 bolivianos. Esto también genera que se vean perjudicados los productores de vino en la venta directa.

Hace algunos años, la fundación Fautapo ayudó a los productores de uva de mesa para ingresar al mercado paraguayo, pero las negociaciones se retrasaron por el cambio de Gobierno y las nuevas políticas que ocasionaron que la institución ya no pueda ayudar a este sector.

Cuellar destacó que el sector que representa recibirá mayores réditos por la venta de uva en Paraguay. En el mercado interno, la caja de 22 kilos de uva cuesta 60 bolivianos, pero en Paraguay alcanza un precio de 300 bolivianos. Lazcano añadió que la exportación también mejorará la imagen del país.

Actualmente, existen 6 mil productores de uva en Tarija, cada productor cuenta con un promedio de media hectárea de cultivo de uva. En 2016, las bodegas vendieron sólo la mitad de su producción.

Brigadas se trasladan a Boyuibe por ataque de langostas



Ante las constantes denuncias de productores del municipio de Boyuibe sobre la proliferación de langostas, las autoridades que conforman el Comité Técnico Interinstitucional determinaron realizar trabajos conjuntos en esta zona durante el sábado y domingo para reducir el impacto de los insectos en cultivos de maíz y pasturas.

El director regional del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) de Santa Cruz, Miguel Ángel Barrientos, informó que esta actividad contará con la participación de técnicos y autoridades de los municipios de Camiri y Yacuiba. El objetivo es controlar el ataque de las langostas a través de la eliminación de las ninfas (langostas en su etapa juvenil).

Según Barrientos, el ataque a la plaga en este ciclo es indispensable, puesto que los insectos todavía no tienen la capacidad de volar y las aplicaciones de insecticidas vía terrestre son más afectivas.

Asimismo, el responsable del Senasag informó que la plaga en el municipio de Cabezas, donde se registró el primer reporte, está casi controlado, al igual que en el municipio de El Torno. Ambas zonas cuentan con un centro de operaciones en el que trabajan de manera ininterrumpida los técnicos del Senasag.

Además, Barrientos aseguró que el Programa Nacional de Lucha Contra Langostas iniciará durante los primeros días de abril y contará con recursos propios dotados por el Gobierno nacional, puesto que los 5,3 millones de bolivianos destinados para iniciar el plan de contingencia están en su etapa final de ejecución.

Por su parte, el secretario de desarrollo productivo de la Gobernación de Santa Cruz, Luis Alberto Alpire, destacó el trabajo coordinado entre instituciones públicas y privadas contra la plaga de langostas. Aseguró que, gracias a esta acción, se evitó que dichos insectos migren hasta zonas altamente productivas ubicadas al norte y este del de Santa Cruz.

Alpire sostuvo que la Gobernación dispondrá un tractor para realizar aplicaciones terrestres con un equipo grande de fumigación este fin de semana en Boyuibe.