lunes, 13 de noviembre de 2017

Cacao de Bolivia suma su triple ‘corona’ mundial



Su alta calidad y excelente aroma posicionaron por tercera ocasión consecutiva al cacao boliviano entre los mejores del mundo. El último reconocimiento fue para una muestra de grano silvestre amazónico producido por el pueblo leco en el norte paceño.

“Nuestro cacao es de buena calidad por el manejo que se le da después de la cosecha y la virtud ecológica de su producción, porque se lo cultiva en Guanay, en un territorio natural que está a orillas del parque Madidi”, cuenta René Marqués, responsable de la Asociación de Productores de Cacao del Pueblo Leco de Larecaja, que produce la marca Chocoleco.

Estas cualidades fueron reconocidas con el “Premio Internacional del Cacao 2017”, un emprendimiento del Salón del Chocolate, el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo y Bioversity International que se realiza cada dos años con el fin de fortalecer las relaciones entre los chocolateros industriales y los pequeños artesanos.

En el evento de este año, en el que participaron 166 muestras de cacao provenientes de 40 países, se incluyó a los granos de Chocoleco entre los 18 mejores del mundo y entre los cuatro más destacados de Sudamérica, un logro que se suma a los obtenidos por otras variedades bolivianas en 2015 y 2013.

El objetivo del concurso es “aumentar la conciencia y promover la educación a lo largo de la cadena de suministro de cacao sobre la oportunidad de producir un producto de alta calidad y preservar los sabores resultantes de la diversidad genética y el conocimiento de los agricultores que preparan los granos”, se lee en la página web de la organización internacional.

La muestra galardonada del pueblo Leco fue obtenida a partir de árboles nativos de cacao silvestre amazónico, cultivados con sistemas productivos agroforestales y cosechados bajo prácticas tradicionales.

“Nos llegó la convocatoria en febrero, así que nos presentamos” al certamen “con nuestro cacao cultivado con características criollas”, recuerda Marqués.

El primer año que una variedad nacional obtuvo “Premio Internacional del Cacao” fue en 2013, cuando la cosecha de Mario Guari Cartagena, de la Asociación de Productores Agroforestales de la Región Amazónica de Bolivia (APARAB), de Riberalta (Beni), se situó entre las 15 mejores.

En el siguiente evento, 2015, se enviaron al torneo tres muestras, de las cuales dos se posicionaron entre las 17 mejores. Los galardonados en ese entonces fueron los productos de la Asociación de Productores de Carmen del Emero del Norte de La Paz y la de Ángel Tapia, afiliado a la APARAB.

El Viceministerio de Comercio Exterior e Integración y la Confederación de Productores y Recolectores Agroecológicos de Cacao de Bolivia posibilitaron que en este 2017 seis muestras de cacao boliviano participen en el concurso.

La Asociación de Productores de Cacao del Pueblo Leco de Larecaja, que agrupa a 35 familias de esa comunidad indígena, vende el 90% de su producción a la empresa Chocolates Para Ti, de Sucre, a un precio cercano a los Bs 1.500 el quintal. El resto lo utilizan para consumo interno y para la elaboración de chocolates artesanales.

La agrupación produce el año cerca de una tonelada y media y prevén alcanzar las tres toneladas y media el próximo año.

El Centro de Investigación y Promoción del Campesinado destacó que la participación del cacao boliviano en eventos internacionales es muy importante porque permite mostrar en el ámbito mundial la calidad y los esfuerzos que se han alcanzado en el manejo de este producto.

Maní, milenario producto nacional

El maní (Arachis hypogaea), también conocido como cacahuate, cacahuete o peanut, es una leguminosa de la familia de las Fabaceae cuyos frutos, considerados frutos secos, contienen semillas muy apreciadas en gastronomía.

Por su versatilidad, este cultivo se ha extendido a nivel mundial, estudios recientes revelan que el origen del maní moderno estaría en Sudamérica, específicamente en los valles bolivianos, donde dos especies antiguas se hibridaron hace 10.000 años dando lugar a la especie de maní que está presente en las cocinas de casi todo el mundo.

Según estudios genéticos y antropológicos, el maní moderno sería el resultado de la hibridación de dos antiguos tipos de maní andino: las variantes Arachis duranensis, muy común en las laderas andinas entre el noroeste de Argentina y el sureste de Bolivia; y Arachis ipaensis, una especie que se creía extinta y que investigadores de la Universidad de Georgia y la Iniciativa para el Genoma del Maní hallaron recientemente viva en territorio boliviano.

Aunque no se ha estudiado cuán antiguas son A. duranensis y A. ipaensis, los investigadores piensan que podría tratarse de especies que llevan más de un millón de años en la Tierra. El cultivo de la especie híbrida de maní que conocemos actualmente se extendió a lo largo de Sud América en épocas precolombinas hasta llegar a las costas del Atlántico y el Pacífico, e incluso a Centroamérica y México. En tempos más recientes fue llevado a África, Asia, América del Norte y Australia.

Además, de su milenaria historia, el maní tiene cualidades y características que hacen recomendable su uso, aunque debe ser consumido con moderación por tratarse de un alimento muy rico en calorías. Posee un alto nivel de grasas moninsaturadas y proteínas, ayuda a reducir el nivel de colesterol en la sangre y es apto para enfermos celíacos. Ayuda a generar serotonina en el cerebro, lo que lo transforma en un aliado natural contra la depresión, y es un suplemento ideal para mujeres embarazadas o aquellas que desean quedar embarazadas, pues presenta un alto contenido de ácido fólico. (Gustu)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Iniaf prevé certificar más de 110 mil t de semillas este año



Este año, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) proyectó certificar entre 110.000 y 115.000 toneladas (t) de semillas de diferentes alimentos, informó a Cambio el director de la entidad, Carlos Osinaga.

El ejecutivo del Iniaf, dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, explicó que de marzo a octubre del presente año la entidad estatal certificó aproximadamente 3,4 millones de plantines y alrededor de 57.000 t de semilla.

Respecto a este último, detalló que se registró 40.000 t en Santa Cruz, 2.470 t en Gran Chaco, 4.700 t en Cochabamba, 1.442 t en Potosí, 2.500 t en Beni, 2.507 t en Chuquisaca, 2.197 t en La Paz, 406 t en Tarija y 59 t en Oruro.

“En 2015 logramos certificar 115.000 toneladas de semillas. En 2016 tuvimos una merma en los servicios de certificación por los fenómenos climatológicos. Esta gestión tenemos programado cerrar con 110.000 o 115.000 toneladas de semillas certificadas”, enfatizó Osinaga.

Mencionó que el mayor volumen se registró en el sector oriental del país, sin embargo, el desafío es fortalecer los servicios en los valles y el altiplano.

“De no existir el servicio de certificación de semilla, los productores tendrían que importar, y ello significaría una fuga de divisas de alrededor de 133 millones de dólares por año”, añadió.

Destacó que hace diez años se sembraban 2,8 millones de hectáreas (ha) y en la actualidad se cultiva 3,5 millones de ha. Gran parte de este desarrollo se debe a los servicios de cobertura a escala nacional que brinda el Iniaf.

Comisión argentina viene por el Seguro Agrario



Una comisión de Argentina llegará al país mañana para conocer más de cerca de qué manera el Seguro Agrario Universal Pachamama beneficia a las unidades productivas familiares, informó a Cambio el director del INSA, Erik Murillo.

El representante del Instituto del Seguro Agrario (INSA), brazo operativo del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, indicó que la delegación argentina arribará a la ciudad de La Paz y se quedará tres días (del 9 al 11 de noviembre).

“Con Argentina tenemos previsto primero la visita para que pueda analizar a más detalle la experiencia boliviana. Cada aspecto que le interese, seguramente nos lo comunicará en el camino”, añadió.

Del 1 al 3 de noviembre, una comisión del INSA brindó capacitaciones a los técnicos y directivos del Ministerio de Agricultura y Ganadería del Paraguay.

“Nuestra comisión, financiada por la FAO, viajó a Paraguay para socializar de manera plena y detallada las acciones que toma el Seguro Agrario y de esa manera, ese país pueda sustentar su implementación para la agricultura familiar, en base a la experiencia boliviana”, dijo.

Indicó que ahora se realizará una tercera fase que consiste en el asesoramiento, a través de Internet para el diseño de un documento que plantee un modelo de seguro, acorde a la realidad agrícola paraguaya.

El director del INSA destacó que el Seguro Agrario boliviano llamó la atención de varios países. Bolivia fue invitada a dar disertaciones en Uruguay, Ecuador, Perú, pero básicamente Paraguay y Argentina pidieron de manera oficial conocer más sobre este beneficio en favor de la agricultura familiar.

Garantizan producción y precio de papa



El director de la Institución Pública Desconcentrada Soberanía Alimentaria (IPDSA), Jhonny Rojas, dijo el lunes que se garantiza la estabilidad del precio y la producción de papa hasta fin de año con la cosecha temprana y de invierno, según ABI.

“El precio de la papa no ha subido esta gestión hasta ahora, y según las estadísticas de cosecha que tenemos no va a subir en este año, garantizamos la estabilidad en los precios y el abastecimiento de papa”, dijo a medios estatales.

Rojas informó que en el país se sembraron 18.000 hectáreas de papa para producir hasta fin de año más de 175.000 toneladas y garantizar la demanda.

“En 2017, yo podría afirmar que hasta ahora durante los 10 meses que han pasado se ha tenido una estabilidad regular de los precios de la papa en el ámbito nacional. Esto se ha logrado con el trabajo conjunto que estamos desarrollando”, mencionó el director del IPDSA.

Con la finalidad de garantizar el alimento en el mercado nacional, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras organizará la Ruta de la Papa. El recorrido se realizará mañana en las comunidades Yamura, Canqui Chico y Tia Canqui, del municipio Inquisivi perteneciente al departamento de La Paz.

Los productores y las autoridades originarias exhibirán el proceso de producción, desde el cultivo hasta la cosecha.

Esta cartera de Estado ejecuta el Proyecto de apoyo a la producción de papa en siembra de invierno y temprana a escala nacional, con un presupuesto de 96 millones de bolivianos.

El plan estatal beneficia a 93 municipios de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí, Chuquisaca y Tarija.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Agricultura familiar Seguro indemnizó a 3.439 hectáreas afectadas

El responsable regional del Instituto Nacional de Seguro Agrario (INSA), Carlos Espinoza, informó ayer que esa entidad estatal pagó más de 3,4 millones de bolivianos de indemnización por 3.439 hectáreas (ha) de cultivos afectados por los desastres naturales en el departamento de Cochabamba.

“Ha concluido la gestión 2016-2017 y se ha tenido como resultado un pago de indemnización de 3.439.000 bolivianos”, precisó en un contacto con los periodistas.

Según Espinoza, el pago de las indemnizaciones benefició a 3.898 familias campesinas de 171 comunidades.

Precisó que la sequía fue el fenómeno climático más perjudicial en Cochabamba y afectó a la producción de maíz.

“Hemos tenido también granizadas y heladas que han afectado los cultivos de papa”, complementó.

Agregó que los municipios con mayores daños agrícolas fueron Pasorapa, Aiquile y parte de Mizque.

Aunque dijo que los daños registrados por el INSA, por fenómenos climáticos este año, fueron menores a las casi 10.000 hectáreas contabilizadas en 2016.

Una reciente reunión realizada en La Paz entre personeros del INSA y funcionarios del Ministerio de Agricultura del Paraguay analizó las políticas existentes en Bolivia para focalizar con mayor precisión la cobertura del seguro.

Efectos en el campo Plan apoyará mitigación de incidentes climáticos

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua inició el diseño del programa denominado “Bolivia resiliencia frente a riesgos climáticos”, que incluye la edificación de obras civiles, gestión de conocimientos y fortalecimiento institucional, con el propósito de impulsar tareas preventivas y de mitigación, a objeto de encarar los riesgos que están causando los efectos del cambio climático en Bolivia y el resto del mundo informaron el martes fuentes institucionales.

La resiliencia, en ese ámbito, se conoce como la capacidad de una población para enfrentar el impacto del cambio climático, producto de la alta variabilidad de temperaturas, lo que afecta a la provisión de agua y, asimismo, a la preparación de los diversos agentes regionales y de los municipios para diseñar políticas de mitigación medioambiental.

“La primera fase del programa empezará en 2018, priorizando las cuencas de Alpacoma, en el departamento de La Paz, que involucra al municipio de Achocalla; y la cuenca del Rocha, en Cochabamba, con intervención en el Cercado, Vinto, Sipe Sipe, Colcapirhua y Quillacollo”, según informes oficiales.

INFRAESTRUCTURA

Según el documento difundido al respecto, en las áreas de intervención se ejecutarán diques, obras de estabilización, laderas, control de la erosión, reservorios multipropósito para la laminación de avenidas y las canalizaciones, entre otros.

También incluye la elaboración de estudios sobre riesgos climáticos, con el fin de identificar y diseñar obras de mitigación; y acciones de concientización ambiental en las poblaciones de los seis municipios.

Además, la gestión del conocimiento sobre riesgos climáticos, con el fortalecimiento de capacidades de Entidades Territoriales Autónomas y de las instituciones gubernamentales vinculadas con el área.

FINANCIAMIENTO

El programa busca reducir el riesgo climático en cuencas prioritarias y mejorar el desempeño del país en la identificación del riesgo; su ejecución demandará la inversión de 40 millones de dólares, financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

TEMPERATURA

Bolivia es uno de los países con mayor afectación por desastres naturales en la región andina. En los últimos años, la temperatura se elevó en el país a razón de medio grado centígrado, según el científico Humberto Gómez, ex miembro de la Fundación Amigos de la Naturaleza. El experto dijo recientemente que las regiones más vulnerables del país al cambio climático son el altiplano y las poblaciones de la amazonia, donde las familias suelen perder en muchos casos la totalidad de sus cosechas y, asimismo, la insuficiente infraestructura productiva por acción de inundaciones y riadas.

Desde el punto de vista forestal, Bolivia perdió 470.000 hectáreas de bosques en 2016, la deforestación más elevada en los recientes 16 años.

IMPACTO

En el período 1970-2016 se reportaron 70 desastres naturales, que causaron la muerte de al menos 1.583 personas y afectaron a una población de más de 7,7 millones de habitantes; 99,6% fueron afectados por eventos hidroclimáticos.

Las inundaciones, deslizamientos y la sequía, asociados a los episodios del fenómeno de El Niño en los periodos 1983-1984 y 1997-1998, ocasionaron pérdidas, según estimaciones, equivalentes al 15,3% y 6,3% del Producto Interno Bruto (PIB), respectivamente.