jueves, 9 de mayo de 2013

Pesticidas, principales sospechosos ABEJAS

Las abejas cumplen un importante rol para la naturaleza y el ser humano, pues no sólo producen miel, sino que también son las encargadas de llevar a cabo la polinización de plantas con flor, incluyendo frutas y verduras. Así, un tercio de los cultivos para alimentos en el mundo depende de la polinización de las abejas, señalan los expertos.

En las últimas décadas, a nivel mundial, la población de las abejas ha disminuido, lo cual ha preocupado a apicultores, agricultores y científicos. A esta disminución masiva se la llama el síndrome de desaparición de colmenas a colapso de las colonias (CCD, por sus siglas en inglés). Según los expertos, esta situación ocurre principlamente en los países desarrollados, pero Latinoamérica se encuentra en el mismo camino.

El principal sospechoso de este problema mundial es el uso indiscriminado de los plaguicidas neonicotinoides (imidacloprid y clotianidina —de Bayer— y tiametoxam —de Syngenta—), habituales en la siembra del girasol, la colza, el algodón y el maíz.

"No es la única causa del declive: existen varios factores, por supuesto, pero la relación con los pesticidas sí que ha quedado clara y hay múltiples informes que lo demuestran", le dijo a BBC Mundo Theo Oberhuber, coordinador de proyectos de la organización española Ecologistas en Acción.

Los otros factores que afectan a las abejas son: las malas prácticas apícolas, los transgénicos, las aguas contaminadas, infecciones, un virus que se transmite por el ácaro Varroa y las ondas electromagnéticas de los celulares.

Pesticidas

Hay varios estudios científicos, en diversas partes del mundo, de que estos pesticidas que contienen neonicotiniodes afectan adversamente a las abejas. "Según la dosis, pueden llegar a producirles directamente la muerte o a desorientarlas e impedir así que realicen sus funciones o que tengan un comportamiento normal", explicó Oberhuber. "Eso implica que dejan de realizar esa labor de polinización o no la hacen en las mismas condiciones".

Así, la pasada semana, la Unión Europea prohibió, por dos años, el uso de estos pesticidas tóxicos para las abejas. Esto entrará en vigencia a partir del 1 de diciembre de 2013.

Los partidarios de la prohibición arguyen que existe una creciente evidencia de que los químicos dañan a las abejas y señalan que éstas, como polinizadores, son vitales para la producción de alimentos.

Las empresas químicas, sin embargo, creen que la ciencia no es concluyente y que la prohibición perjudicará a la producción de alimentos.

Estudios científicos

Dos estudios científicos publicados en la revista “Science” constataron el papel que juegan los insecticidas neonicotinoides en la desaparición masiva de las abejas o “colapso de colonias”, que podría poner en peligro la polinización de los cultivos y, en consecuencia, la alimentación de la humanidad.

Una de las investigaciones —realizada por la Universidad de Stirling, de Reino Unido— reveló que estos insecticidas reducen la población de las abejas, mientras que el otro estudio, del Instituto Nacional Francés para la Investigación Agrícola, en Avignon, reveló que puede desorientarlas, de manera que sean incapaces de volver a la colmena.

Los abejorros y las abejas juegan un papel fundamental en la polinización de las plantas con flores, incluidos los principales cultivos de frutas y hortalizas.



Importancia de las abejas en la vida del hombre

• Si las abejas desaparecen, lo harían el 60 por ciento de las frutas y verduras que se consumen.

• De las 100 especies de cultivos que abastecen el 90 por ciento de los alimentos del mundo, las abejas polinizan más del 70 por ciento.

• Las abejas polinizan más de 25.000 especies de plantas con flores.

• Sin las abejas la actividad agrícola desaparece. Su desaparición produciría graves desequilibrios en la economía mundial, ya que ayudan a generar miles de millones de dólares anualmente en productos agrícolas.