El trabajo, titulado Aplicación de recubrimientos comestibles sobre la calidad en poscosecha en mango, se basó en el desarrollo de una mezcla de soluciones de almidón de yuca y pectina cítrica, en la cual los investigadores sumergieron los frutos durante dos minutos, para luego ser almacenados a una temperatura de 11 grados centígrados, con una humedad relativa de un 80%, informó la Agencia de Noticias UN.
Según Estrada, dichos recubrimientos crean una barrera semipermeable en la superficie del producto, aumentando la concentración de dióxido de carbono y reduciendo la de oxígeno.
Así, es posible conservar el color, la textura y el peso del fruto por más tiempo, en comparación al periodo normal de maduración, que es entre el sexto y décimo día.
El estudio
Los experimentos se realizaron en 108 mangas con pesos de entre 161 y 200 gramos, procedentes del municipio de Santa Bárbara, Antioquia, los cuales fueron seleccionados según el color y teniendo en cuenta la apariencia externa del fruto.
Los investigadores encontraron que los recubrimientos fueron efectivos ya que inhibieron la pérdida de peso en un 12%, en comparación al 16% alcanzado en los frutos sin el recubrimiento; disminuyó el índice de pardeamiento y permitieron una menor pérdida de firmeza

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