viernes, 9 de octubre de 2015

PRODUCTOS ALTIPLÁNICOS SERÍAN LA SOLUCIÓN Estudian alternativas a la sequía en suelos

Esta situación de estrés afecta a los cultivos provocando una migración climática.

Cuando una persona o animal se enfrentan a situaciones de estrés reaccionan de diferente manera ya que se pueden enfrentar a la condición o huir, pero cuando una planta o el suelo sufren estrés deben adaptarse a las nuevas condiciones. El cambio climático (sequías e inundaciones) tiene efectos devastadores en ambos, y en los últimos años se observó algunos cambios preocupantes, en especial en el Altiplano puesto que los cultivos tienen características diferentes a años anteriores.

"El aumento en las temperaturas a nivel planetario provoca sequías y la escases de lluvias genera deshidratación en los suelos causando la muerte de los cultivos de esos sitios, sin embargo, los que sobreviven se adaptan a sus nuevas condiciones pero son pocos. A este ritmo parece que dentro de 100 años los suelos ya no producirán nada", explicó el ingeniero agrónomo Emilio García.

Un estudio de casi dos años que realizaron estudiantes de la carrera de Agronomía de la UMSA en su estación de Patacamaya arrojó datos alarmantes.

Algunas plantas se están adaptando de a poco a los nuevos suelos y cada vez necesitan menos agua para vivir. "Se están adecuando (plasticidad) y acostumbrando, por lo tanto hay que hacer más estudios para determinar el tipo de plantas que hacen eso, como la quinua que resiste la sequía, pero también hay papas, legumbres y frutas, en especial en zonas cálidas, que ya no disfrutaremos porque están desapareciendo por falta de agua", dijo.



VARIACIONES. De a poco las zonas de producción agrícola sufren variaciones muy importantes. "La mayoría de las plantas del Altiplano resisten la falta de agua y son esas las que se deben recuperar con proyectos de cultivos subutilizados como el amaranto. Lamentablemente los cultivos de los valles y el oriente están desapareciendo, entonces a futuro los ojos estarán puestos en los productos altiplánicos. Esos serán los más utilizados. Todos vivimos de los cultivos y a causa de la radiación del sol, que aumentó a 0,8 grados, muchas plantas están desapareciendo. Hay que prepararnos bastante".

El cambio climático no sólo está afectando a la producción, sino que también al modo de vida de las personas (productores). "Ya se está dando lo que se conoce como migración climática. Cómo algunas zonas benignas ya no lo son más, sus pobladores deciden migrar y la producción tradicional se pierde, entonces hay más dedicación a otros cultivos que por ser escasos o novedosos suben de precio provocando el agio y la especulación que afecta a todos. Es una cadena de consecuencias que debemos tener en cuenta. Desde ahora hay que buscar soluciones alternativas para enfocarnos a productos que se adapten a nuestra nueva realidad", señaló el experto.



FENÓMENO DEL NIÑO. Según el Senamhi, se prevé que las lluvias empezarán a mediados de octubre y que entre enero y febrero las precipitaciones serán más intensas.

"Lastimosamente quienes debían cosechar en esa temporada perderán sus cultivos y se verán en la necesidad de migrar. Para que a futuro no se repita esta situación tan dramática hay que elevar el rendimiento, no sólo ampliar la frontera agrícola, sino que es preciso introducir nuevas tecnologías como lo están haciendo países vecinos y orientar a los agricultores brindando soluciones ingeniosas. Este es un problema de todos", enfatizó García.



ALTERNATIVAS. La falta de agua en los suelos provoca que el terreno se salinice afectando todos los cultivos. "Esta erosión o desertificación es el resultado de las sequías, por lo tanto hay que buscar otras soluciones para tener el suelo con agua. Una alternativa es sembrar plantas que dejen agua en los suelos. Como universidad tenemos proyectos de infiltración y potenciadores hídricos. Es necesario cambiar los sistemas de producción y buscar nuevas áreas donde se produzca mejor para evitar que los campesinos dejen las tierras".



PRODUCCIÓN DE QUINUA. Años atrás la quinua fue el producto estrella porque su producción no demandaba mucho esfuerzo y su rentabilidad era de las mejores. "Una arroba costaba 1.200 bolivianos pero ahora vale 30 y el mercado de la exportación bajó considerablemente. Esta variación no es por el cambio climático pero si es una consecuencia", señaló Emilio García.



EXPORTACIONES. Al no contar con soluciones alternativas los campesinos descuidaron la producción, situación que fue aprovechada por los productores peruanos quienes, con apoyo tecnológico y orientación de expertos, mejoraron su producto convirtiéndose en el principal país que exporta el "grano de oro".



2 años duró el estudio que realizaron docentes y alumnos de Agronomía en Patacamaya.

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