domingo, 24 de noviembre de 2013

La exportación de palmito se duplica y el precio del tallo sube en 100%

Óscar Sandy. Es director ejecutivo de Insumos Bolivia, que a poco de terminar el año destaca el logro de subir las ventas en el exterior del palmito, un alimento que se produce en el Chapare. Su cultivo empezó como alternativa al de la hoja de coca y ahora es una opción atractiva de ingresos para el palmitero. La construcción de las dos plantas permitió generar competencia de precios con las empresas privadas en beneficio de unas 6.500 familias. El reto es ampliar el número de plantaciones de este comestible.


— Ya son dos las plantas de industrialización de palmitos en el Chapare boliviano. ¿Cuánto sube la producción?

— En 2009 y 2010 empezamos a trabajar con la primera planta de palmitos en el trópico de Cochabamba, administrada por el Estado y de propiedad de los productores. Parece raro pero los productores son dueños de la planta e Insumos Bolivia es la que la administra; esto muestra cómo estamos implementando el modelo de desarrollo productivo, social y comunitario entre Estado, productores y empresarios. El 25 de diciembre de 2012, el presidente Evo Morales inauguró la segunda planta de palmitos en Ivirgarzama, parecida a la de Shinahota, pero con algunas mejoras. La primera tiene capacidad de producción máxima de 15.000 tallos de palmito y la otra de 22.000 tallos. En general las plantas operan al 80% y 85% de su capacidad de producción y en función de la cantidad de materia prima (que reciben). En este caso estamos entre el 50% y el 70% de producción en ambas plantas, aunque tenemos problemas de provisión de materia prima.

— ¿Por qué?

— Lo que pasa es que hemos dinamizado mucho la producción de palmito en el trópico de Cochabamba. Existen otras cinco plantas privadas que procesan tallo en la misma zona y posiblemente le compran al mismo productor al que nosotros estamos comprando. Entramos a la administración porque los productores pidieron una planta ya que se veían vulnerados en su derecho a recibir un precio justo. En 2007 recibían Bs 0,60 por tallo. Al empezar a operar la planta en diciembre decidimos poner el precio de Bs 1 por tallo. Son 40 centavos más de lo que paga el empresario privado y van directamente a beneficiar al productor.

Si hablamos de 23 millones de tallos que se producen en el trópico de Cochabamba, los productores recibían unos 13,5 millones de bolivianos por el primer precio y ahora 23 millones de bolivianos. Las empresas privadas, en el transcurso del tiempo, igualan los precios.

— ¿Cómo les pagan?

— El pago es en efectivo, en cuanto entregan los tallos de palmito en las plantas.

— ¿Se incrementó el número de productores y las hectáreas de cultivos?

— Ahí es donde tenemos una debilidad. Tenemos 6.500 familias de productores de palmitos en el trópico de Cochabamba y 7.000 hectáreas en cinco municipios. Es lo que no hemos hecho como institución, pero lo va a hacer el Gobierno a través de otras instancias como el Ministerio de Desarrollo Rural. Ahora los productores de palmito han recibido más “platita” y están interesados en incrementar sus hectáreas de cultivo porque dicen que están recibiendo un trato más justo.

— ¿Quiénes son los dueños de las plantas de palmito?

— Cuando ellos adquieran capacidad técnica de administración y comercialización se va a hacer la transferencia a las asociaciones de productores. Hay una que es Unapal, la Unión de Productores de Palmito del Trópico de Cochabamba; seguramente será la que tenga que aglutinar a todas las familias.

— ¿Cuánto se exporta?

— Aclaro. En 2007 y 2008 los productores se deshacían de sus tallos de palmito porque les pagaban poco. Desde que entramos no se bota ni un tallo, todos se procesan (enteros, rodajas y trozos) es por eso que las exportaciones se han incrementado. De 100 cajas obtenidas, 90 se exportan y 10 se consumen en el mercado interno.

— ¿Cómo están los precios?

— Nosotros pusimos un precio de exportación de 25,50 dólares la caja de 12 unidades, basados en un convenio con Venezuela, un precio justo para ambos. Nuestro palmito se ha posicionado muy bien en ese país por la calidad en sabor, dureza y todo lo que conlleva este producto. También tenemos clientes en Argentina, Uruguay e hicimos un pequeño ensayo enviando a Australia y esperamos novedades. En esta gestión, exportamos palmito por valor de 1.200.000 dólares, 40 contenedores, 84.458 cajas que se van a Venezuela y 1.132 al Uruguay, 85.590 cajas en total. El año pasado vendimos la mitad de esta cantidad.

Sólo esas dos plantas representan el 15% de las exportaciones de palmitos de Bolivia.

— ¿Cómo distribuyen los ingresos obtenidos?

— El 45% se va para pagar al productor en sus tallos; entre el 25% y 30% a comprar latas, 5% en insumos para el procesamiento, agua y energía y 10% va a cubrir los gastos administrativos que son pagos de salarios a unos 100 trabajadores locales en ambas plantas. Hace unos diez días se decidió que si llegamos a los 25.000 tallos de entrega por planta les pagaremos Bs 1,20 por tallo, una forma de incentivar a que cultiven más.

— ¿Cuál es el reto para 2014?

— Incrementar las hectáreas de cultivo en el trópico de Cochabamba. Promocionar la marca El Cosechador en el país. Invertir en una línea de producción de piña chapareña enlatada.

Perfil

Nombre: Óscar Sandy

Profesión: Administrador de Empresas

Cargo: Director ejecutivo de Insumos Bolivia

Especialista en administración

Nació en Sucre. Estudió Administración de Empresas en la Universidad Mayor San Francisco Xavier. Tiene una maestría en Administración de Empresas en la Universidad Andina y cursos de especialización de Alta Dirección en la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile. Asumió la dirección de Insumos Bolivia el 17 de septiembre de 2008, en la gestión de la ministra Susana Rivero. “En términos de eficiencia estamos en el 85% de lo programado en esta gestión. Esperamos llegar al 98%”, enfatiza. “Si hacemos una balanza entre lo que importamos y exportamos, este año exportamos casi $us 90 millones de productos agroindustriales bolivianos”, subraya.