domingo, 24 de junio de 2012

Tembe, una virtuosa palmera

Es una palmera de la cual se pueden obtener muchos beneficios. En Yapacaní se ha empezado a aprovechar los productos de la harina extraída de su fruto. Es un cultivo alternativo y con mucho potencial



Texto: Ricardo Herrera F. Fotos: Juan ramón Huayhua y Ciat

Su nombre científico es difícil de pronunciar (Bactris gasipaes H.B.K.), pero su nombre popular es con el que los yuracaré la bautizaron: tembe, que es el mismo con el que los habitantes de Yapacaní conocen esa frondosa palmera que crece en las orillas de riachuelos, ríos y arroyos. Es en este municipio, ubicado a 124 kilómetros de la capital cruceña, que se ha empezado a aprovechar los beneficios que genera su cultivo.

El 18 de mayo, la plaza principal de Yapacaní dejó de ser un simple lugar de encuentro y de paseo de los lugareños para convertirse en una gran feria, en la que se vendía pan, chicha, tortas, empanadas, masaco, cuñapés y otros muchos productos que tenían una acentuada coloración amarilla y naranja. La peculiaridad es que todos esos alimentos fueron hechos con la harina extraída del fruto de la tembe, que contiene proteínas, vitaminas y minerales que enriquecen la dieta de cualquier persona.

“Al finalizar la feria se vendió todo, no quedó nada y eso demuestra que a la gente le gusta, y si producimos más de esta harina y otros derivados de la palmera podrá ser una importante fuente de ingresos económicos, pero sobre todo puede mejorar la nutrición de la gente de Yapacaní y de los lugareños de donde se cultiva la palmera”, dice Juan Ramón Huayhua, del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) institución que, junto con la municipalidad de Yapacaní, fue la encargada de organizar el evento.

Huayhua, junto a Emilio Chileno, técnico zonal del CIAT, trabaja desde 2008 en dar a conocer los beneficios de la tembe en Yapacaní. Ellos, junto con el municipio de esa población, capacitaron a 30 mujeres (de distintas comunidades donde es habitual encontrar la palmera) para que ellas aprendan a hacer pan, sopas, tortas, jugos, galletas, palmito y otros derivados de la planta. El ingeniero del CIAT admite que ha costado dar continuidad al proyecto, debido a distintos conflictos sociales que ha vivido esa región, pero la reactivación de la feria y la buena respuesta de todos los sectores de la comunidad abré nuevas oportunidades para darle continuidad.

QUÉ SE SABE DE ELLA
Es una planta de la familia de las arecáceas (palmeras) que llega a medir hasta 20 metros de alto y que es nativa de las regiones tropicales y subtropicales de Sudamérica. En Bolivia se la puede encontrar en regiones como el Chapare de Cochabamba, el norte de La Paz, Beni y Pando. En el departamento de Santa Cruz es habitual verla en los municipios de Buena vista, San Carlos, Yapacaní, San Juan, Santa Rosa de Sara y Guarayos.
Como mencionamos antes, la tembe crece a las orillas de los ríos, riachuelos y arroyos, lugares en los que habitualmente la cultivaron diversos grupos étnicos. Uno de los grupos que más la valoró en Bolivia fue el de los yuracaré. “Ellos la cultivaron y la incluyeron en su alimentación; tanto es así que, cuando llegaba la época de cosecha, hacían fiestas en agradecimiento a la Madre Tierra”, dice Huayhua.

En municipios de Buenavista y de San Carlos también se la conoce con el nombre de chonta de castilla, mientras que en el norte de La Paz la conocen como chima.
En otros países, como Brasil y Perú, la llaman pupuhna y pijuayo, pero para los colombianos y ecuatorianos es conocida como chonta duro y en Venezuela la denominan piba; mientras que en Costa Rica, donde se ha investigado bastante sobre la palmera, recibe el nombre de pijebay.
Lo que más se aprovecha de la planta es su fruto, que empieza a aparecer a partir del tercer año de vida. Tiene una forma ovoide y puede ser de color rojo intenso, amarillo intenso, rosado y naranja, según las características que haya adquirido del lugar donde se ha desarrollado. Este fruto tiene un gran valor alimenticio y pesa entre 30 y 60 gramos cada uno. Crece en racimos y en una hectárea se pueden recolectar hasta 500 frutos.

En la región de Santa Cruz empiezan a madurar en diciembre, mientras que en las regiones de mayor altura pueden llegar a dar frutos hasta en mayo.

La harina se extrae secando la fruta y luego de extraerle la semilla se la procesa. “En Yapacaní empezamos moliendo la harina sin la cáscara, pero vimos que en ella también existen propiedades alimenticias que le dan mayor valor y por eso decidimos incluirlas en el molido, lo que nos ha dado buenos resultados”, explica Huayhua.

Además de su fruto, se aprovecha la madera de la tembe, pero en especial de ella se extrae el palmito, el que se obtiene luego de que la planta haya cumplido 18 años de vida. En la zona de Chapare es donde más se la utiliza con este fin.

La palmera todavía no es cultivada en grandes cantidades con fines comerciales y mucho menos su harina es fácil de conseguir; sin embargo, Yapacaní espera liderar su cultivo.
“En una hectárea se pueden cultivar más de 300 plantas para cosechar palmito, lo que genera en utilidades de Bs 9.500 por consecha y esta se la puede realizar entre dos y tres veces al año, mientras que las utilidades que se saca del cultivo del fruto es de Bs 120.000 a Bs 200.000 por hectárea, según datos del CIAT. “En el futuro, la harina puede ser utilizada en galletas y panes para el desayuno escolar, lo que traerá muchos beneficios a la salud de los chicos”, opina Huayhua.

La misión ahora, de instituciones, es empezar a difundir sus cualidades para que toda la población, no solo de las regiones donde se cultiva, empiece a valorarla.